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Uruguay se consolida como el nuevo destino estratégico para los family offices chilenos

El país se posiciona como una alternativa para estructurar patrimonio, inversiones y negocios regionales desde una jurisdicción estable y flexible.

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Uruguay se consolida como el nuevo destino estratégico para los family offices chilenos
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Uruguay se ha consolidado como el destino preferido para inversionistas de altos patrimonios y family offices chilenos que buscan optimizar sus estructuras internacionales. El atractivo del país radica en su estabilidad jurídica, la predictibilidad de sus reglas económicas y un diseño tributario basado en la renta territorial, que exime de impuestos a las ganancias generadas fuera de sus fronteras. Este auge se ha visto impulsado por un cambio normativo clave que dejó de clasificar a Uruguay como un paraíso fiscal, eliminando las barreras previas para los clientes locales. Además, herramientas como el redomicilio societario y un régimen de trading internacional con tasas mínimas convierten a la nación sudamericana en un hub estratégico para la planificación patrimonial y la gestión de negocios globales.

Los inversionistas de altos patrimonios, grupos empresariales y family offices chilenos han mantenido durante años una tendencia clara: la búsqueda de oportunidades de negocio, rentabilidad y una gestión más eficiente de sus estructuras patrimoniales en el ámbito internacional. Si bien diversas jurisdicciones globales se han posicionado tradicionalmente como centros financieros y hubs patrimoniales, en el último tiempo un destino en particular ha comenzado a ganar una tracción significativa entre los inversionistas locales: Uruguay.

Este creciente interés se ha centrado principalmente en tres ejes: la planificación patrimonial, la estructuración de sociedades e inversiones y el trading internacional. Para analizar este fenómeno, el estudio de abogados Ulloa y Cía organizó un seminario privado que reunió a más de 50 clientes con el objetivo de profundizar en los factores que hacen de Uruguay una jurisdicción atractiva en la actualidad.

Durante el encuentro, Nicolás Ulloa, socio del estudio, señaló que muchos negocios regionales, tanto de Latinoamérica como de otras áreas de América, encuentran mayor sentido al estar radicados en una jurisdicción seria dentro de la propia región, en lugar de optar por países europeos. Según Ulloa, en el último año se ha evidenciado que Uruguay se ha posicionado como una de las opciones más atractivas debido a una serie de beneficios tributarios específicos.

La jornada contó con una nutrida representación del sector financiero y diplomático. Participaron representantes de bancos de inversión de renombre como BTG Pactual, LarrainVial, Picton, Moneda Patria y Tyndall, además de diversos multi family offices locales. Asimismo, el evento contó con la presencia de la embajadora de Uruguay en Chile, Ana Inés Rocanova, y socios del estudio Ulloa y Cía radicados en Montevideo.

Uno de los puntos neurálgicos discutidos durante el seminario fue la estabilidad jurídica y económica del país sudamericano. Se destacó que, a pesar de los cambios de signo político en los sucesivos gobiernos uruguayos, las reglas económicas y tributarias se han mantenido constantes. Esta predictibilidad es un factor determinante para los family offices, ya que permite planificar el patrimonio con horizontes temporales de 10, 20 o incluso 30 años, eliminando la incertidumbre asociada a cambios bruscos en la normativa.

Más allá de los beneficios tributarios aislados, los expertos insistieron en que el atractivo de Uruguay radica en un diseño estructural. El país ha implementado un modelo económico orientado específicamente a captar inversiones, patrimonios y negocios internacionales, priorizando este objetivo sobre la regulación de la economía doméstica. Según explicó Nicolás Ulloa, el resultado de esta estrategia es un ecosistema que opera, en la práctica, como un hub regional de servicios.

En términos técnicos, Adriana Zaidan, socia de Ulloa y Cía, detalló que Uruguay se rige por el criterio de la renta territorial. Bajo este sistema, todas las rentas generadas fuera del territorio uruguayo no están gravadas. En consecuencia, si una sociedad constituida en Uruguay posee inversiones financieras en otras jurisdicciones, los intereses, dividendos y ganancias de capital obtenidos en el exterior no pagan impuestos localmente. Zaidan aclaró que, aunque la tasa corporativa general es del 25% (similar a la chilena), dicho impuesto no se aplica en la práctica a las sociedades holding o de inversión cuya renta provenga del extranjero.

Otro elemento diferenciador es el "redomicilio societario", una herramienta que no existe en Chile. Esta figura permite que una sociedad registrada en Uruguay traslade su domicilio a otra jurisdicción sin perder su personalidad jurídica. De esta manera, se mantienen las carteras de inversión y la estructura societaria, con la ventaja adicional de que el cambio es considerado neutro para efectos tributarios. A este marco legal se suma la existencia de un Convenio para Evitar la Doble Tributación firmado entre Chile y Uruguay.

El seminario también profundizó en el régimen de trading internacional. Este sistema permite estructurar operaciones de comercio exterior a través de sociedades locales que actúan como intermediarias entre proveedores y clientes internacionales, sin que la mercadería necesite ingresar físicamente a Uruguay. En este esquema, el margen generado entre la compra y la venta tributa una tasa efectiva de apenas el 0,75%. Al respecto, Ulloa subrayó que Uruguay no compite con tasas bajas por razones ideológicas, sino porque ha transformado los servicios profesionales para estructuras internacionales en una industria consolidada.

Finalmente, se analizó el cambio de contexto normativo que impulsó este auge. Antes de 2024, la presencia de Uruguay en las estructuras de clientes chilenos era marginal, debido a que la normativa local lo clasificaba como un país de baja o nula tributación, lo que generaba efectos adversos en la planificación tributaria. No obstante, tras la modificación de los criterios de calificación de regímenes fiscales preferentes, Uruguay dejó de cumplir los requisitos para ser considerado un paraíso fiscal. Este cambio normativo ha disparado el interés, convirtiendo a Uruguay en una alternativa que hoy evalúan casi todos los clientes con vocación internacional, ya sea para la creación de holdings, fideicomisos patrimoniales o estructuras de trading.

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