El mercado financiero brasileño inició la jornada con una tendencia positiva, impulsado principalmente por el sentimiento optimista que predomina en los mercados internacionales. El índice Ibovespa futuro (WINQ26) registró un incremento del 0,55%, situándose en los 175.980 puntos tras su apertura a las 9:00 horas (horario de Brasilia). Este comportamiento alcista se manifiesta a pesar de la persistencia y continuidad de las tensiones diplomáticas y militares entre Estados Unidos e Irán, que mantienen una vigilancia constante sobre los activos de riesgo.
En el mercado de divisas, se observó un comportamiento divergente. El dólar al contado abrió la sesión con una ligera tendencia a la baja frente al real brasileño, situándose en R$ 5,1091, lo que representa una caída del 0,04%. Este movimiento contrasta con el desempeño de la moneda estadounidense en el ámbito global, donde el índice DXY —el cual compara el valor del dólar frente a una cesta de seis divisas fuertes— mostró un avance del 0,07%, alcanzando los 100.837 puntos.
En el ámbito de las proyecciones macroeconómicas internas, el Boletín Focus, elaborado a partir de las estimaciones de economistas consultados por el Banco Central (BC) de Brasil, reveló una tendencia a la baja en las expectativas inflacionarias. Por tercera vez consecutiva, la estimación para la inflación de este año ha sido reducida.
Al analizar las proyecciones a mediano y largo plazo, el informe detalla que para el año 2026, la previsión para el Índice Nacional de Precios ao Consumidor Amplo (IPCA) retrocedió, pasando de un 5,16% a un 5,15%. Para el año 2027, las expectativas se mantuvieron estables en un 4,20%. No obstante, se registró un ajuste al alza para el año 2028, donde la estimación subió del 3,70% al 3,78%.
Paralelamente, el gobierno brasileño se encuentra gestionando las repercusiones de la política comercial estadounidense. De acuerdo con el noticiario local, se están llevando a cabo reuniones con los sectores económicos que resultarán más afectados por la nueva ronda de tarifas impuestas por los Estados Unidos. En este contexto, se espera que el gobierno anuncie medidas de apoyo a través del programa Brasil Soberano. La presión comercial es inmediata, ya que la taxación del 25% entrará en vigor este miércoles 22.
La incertidumbre comercial no termina allí, pues para el viernes 24 se aguarda un anuncio adicional por parte del Escritorio del Representante de Comercio de los Estados Unidos (USTR). Se prevé la posible implementación de una nueva sobretasa del 12,5%, fundamentada en una investigación sobre trabajo esclavo en territorio brasileño.
En el plano geopolítico internacional, la situación se ha intensificado significativamente. Estados Unidos ha ejecutado la novena noche consecutiva de ataques dirigidos contra Irán. Por su parte, el gobierno persa ha denunciado que dos de sus navíos fueron impactados en el Estreito de Ormuz, un punto neurálgico para el comercio marítimo mundial.
Esta escalada de violencia ha provocado que los houthis de Yemen, quienes cuentan con el respaldo de Irán, anuncien la implementación de un embargo marítimo contra la Arábia Saudita. Esta acción geopolítica tuvo un impacto directo en los mercados energéticos, provocando que el precio del petróleo redujera sus pérdidas durante la mañana, operando sin una dirección única definida.
Finalmente, es importante rescatar la información proporcionada previamente por la agencia Reuters, la cual ya había advertido la semana pasada que los houthis se encontraban en estado de sobreaviso. El objetivo sería el cierre del Estreito de Bab el-Mandeb, ubicado en el Mar Rojo, en caso de que la infraestructura energética de Irán fuera blanco de ataques, lo que añadiría una capa extra de riesgo a la estabilidad del suministro global de hidrocarburos.

