¿Es posible protestar a más de dos kilómetros bajo el mar? Greenpeace lo ha logrado. La organización desplegó una pancarta con el mensaje «Escuchen a la ciencia» a 2.315 metros de profundidad en el fondo marino del Ártico.
Esta acción, descrita como la protesta a mayor profundidad de la historia, se realizó en el marco de la expedición «Deep Arctic». En ella participan científicos de España, Suecia, Alemania y Noruega que investigan la Dorsal Mesoatlántica Ártica, situada entre Noruega y Groenlandia.
El objetivo de la misión es recopilar evidencias científicas para exigir la creación de áreas marinas protegidas y el cumplimiento del compromiso global de proteger el 30 % de los espacios naturales para el año 2030. Sandra Schöttner, científica jefa de la expedición, señala que buscan dar voz a ecosistemas vulnerables que corren riesgo ante la posible minería submarina. De hecho, aunque el gobierno noruego abrió la zona a esta actividad en 2024, los planes se detuvieron tras diversas protestas de ecologistas, pescadores y científicos.
La pancarta fue colocada por el vehículo submarino operado a distancia «Holly» frente al «Castillo de Loki». Este es un ecosistema volcánico único, donde fumarolas negras emiten fluidos a más de 300 grados centígrados. Según la comunidad científica, este lugar podría haber sido una «cuna» de la vida compleja en la Tierra.
Ante el rápido cambio climático en el Ártico y la expansión industrial, se advierte sobre el riesgo de alteraciones irreversibles en estos puntos de biodiversidad. Por ello, Ana Pascual, de Greenpeace España, subraya que es imprescindible que los gobiernos presenten propuestas concretas de santuarios marinos para la Conferencia de las Partes de Océanos en enero de 2027.
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