Una peligrosa ola de calor se ha instalado en la costa este de Estados Unidos, coincidiendo con las celebraciones del 4 de julio. Desde Washington hasta Boston, se pronostican temperaturas entre los 35 y 38 grados centígrados, aunque la alta humedad elevará la sensación térmica por encima de los 43 grados en diversas localidades.
El Servicio Meteorológico Nacional advierte que más de 160 millones de personas enfrentan un riesgo de calor calificado como grave o extremo. Este fenómeno, impulsado por cúpulas de calor y el calentamiento global, es particularmente peligroso porque las noches no ofrecen alivio, dificultando que el cuerpo se recupere. De hecho, el calor es el fenómeno meteorológico más letal del país, causando más muertes anuales que los tornados, huracanes y rayos combinados.
Las cifras son alarmantes. En Nueva York, el índice de calor podría alcanzar los 43 grados, situándose entre los más altos registrados desde 1943. En Washington, se prevé que este 4 de julio sea el más caluroso registrado, superando el récord establecido en 1919.
Ante esta emergencia, las ciudades han activado planes de respuesta. Filadelfia declaró una emergencia sanitaria y acortó el recorrido de su desfile. Nueva York ha desplegado unidades médicas móviles y cientos de centros de climatización, mientras que Washington ha instalado puntos de hidratación y carpas climatizadas para los visitantes. A nivel federal, el Departamento de Energía emitió órdenes para reducir el riesgo de cortes eléctricos en la red del Atlántico Medio.
Se espera que el alivio llegue al Medio Oeste durante el fin de semana, aunque gran parte del sur mantendrá temperaturas superiores a lo normal hasta la próxima semana.
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