El operador del sistema Keystone ha llegado a un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos tras uno de los derrames terrestres de crudo más graves registrados en los últimos nueve años. La empresa South Bow aceptó pagar 26,9 millones de dólares por la fuga ocurrida en diciembre de 2022 en Kansas, además de destinar 40 millones de dólares a medidas de prevención y más de 3 millones para proyectos de restauración ambiental en el estado.
El accidente vertió casi 13.000 barriles de crudo pesado en un arroyo del condado de Washington, afectando a más de 2.700 animales y 14 hectáreas de terreno. Según la Agencia de Protección Ambiental, el derrame dejó el curso de agua sin vida e inutilizable, impactando incluso la zona donde habita el murciélago orejudo, una especie en peligro.
Las investigaciones determinaron que la causa probable fue una curva del sistema sometida a tensión excesiva desde su instalación en 2010, debido a que la actividad de construcción alteró el terreno y el suelo bajo la cañería fue compactado de manera inadecuada.
South Bow, empresa que se independizó de TC Energy en 2024, afirmó que la remediación ambiental concluyó en febrero de este año. La compañía sostiene haber realizado inspecciones en más de 19.000 kilómetros de tuberías y 400 excavaciones para asegurar la integridad de su red, que transporta petróleo de arenas bituminosas de Canadá hacia refinerías en Estados Unidos.
Aunque las autoridades informaron que no hubo heridos ni afectación a los suministros públicos de agua, el Departamento de Justicia calificó el episodio como una amenaza inminente y sustancial para la salud humana y el medioambiente. El acuerdo ahora debe ser aprobado por un juez federal tras un periodo de comentarios públicos.
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