El exministro de Minería, Laurence Golborne, ha emitido un análisis crítico sobre las recientes irregularidades denunciadas en la Corporación Nacional del Cobre (Codelco), basándose en las revelaciones del ingeniero José Yuraszeck. Según la información difundida originalmente en una carta publicada por El Mercurio y posteriormente analizada por Golborne en conversación con el Expreso Bío Bío, se habrían detectado aumentos inusuales en la producción de la estatal minera durante el mes de diciembre en cuatro años consecutivos.
El punto central de la controversia radica en que, durante este periodo, la producción de diciembre mostró alzas anómalas, alcanzando incluso un 60% por sobre el promedio mensual en el ciclo 2024-2025. Para el exministro Golborne, una variación de este tipo en una empresa de producción continua es una "anomalía inaceptable" que escapa a cualquier análisis estadístico razonable. Golborne explicó que, si bien es comprensible que existan variaciones del 2% o 3% debido al apuro de último minuto por cumplir metas, un incremento del 60% sugiere un acto intencional para ponderar cifras en beneficio del cobro de bonos por cumplimiento de metas.
El exministro subrayó la falta de coherencia productiva, señalando que es llamativo que la producción suba drásticamente en diciembre para luego caer nuevamente en enero. Ante este escenario, Golborne instó a que se realice una investigación en profundidad para verificar estas cifras, asegurando que no puede tratarse de una simple casualidad o un error administrativo.
En cuanto a la responsabilidad institucional, Golborne cuestionó duramente el rol del directorio y los organismos fiscalizadores. El exministro señaló que Codelco cuenta con una unidad de control de gestión encargada de revisar los informes de metas antes de que lleguen a la gerencia general y, posteriormente, al directorio. Sin embargo, reveló que dicha unidad habría sido "descabezada" producto de este mismo problema, lo que indica fallas graves en la supervisión. Golborne se preguntó por qué el directorio, al observar variaciones tan relevantes, no solicitó explicaciones detalladas, sugiriendo que si hubo dolo en el proceso, se deben tomar acciones legales contra quienes tomaron las resoluciones.
Más allá del escándalo inmediato, el exministro utilizó el caso para abrir un debate sobre el gobierno corporativo de la empresa y su situación estructural. Según Golborne, los indicadores de Codelco han mostrado un deterioro constante en los últimos diez o quince años, lo que sitúa a la compañía en un camino de poca mejoría. En este contexto, propuso la necesidad de una capitalización urgente para enfrentar la transformación tecnológica global y las inversiones requeridas.
Sobre la posibilidad de incorporar capitales privados, Golborne fue claro en su postura, argumentando que, empíricamente, las empresas privadas suelen manejarse mejor que las públicas debido a los incentivos naturales. No obstante, aclaró que su propuesta no implica vender Codelco ni "dilapidar el sueldo de Chile", sino analizar técnicamente la incorporación de capitales privados para financiar su desarrollo. Como ejemplo, citó el caso de Petrobras en Brasil, donde existe una participación privada importante mientras se resguarda el interés nacional.
Finalmente, Golborne condenó lo que denominó la "cultura del pillín" y la "chispeza" en Chile, refiriéndose específicamente a los trabajadores que recibieron bonos por metas aparentemente no cumplidas y se niegan a devolverlos. El exministro comparó esta actitud con otras conductas sociales incorrectas, como el uso indebido de licencias médicas o el salto de torniquetes en el metro. Enfatizó que, dado que los sueldos en Codelco están muy por sobre el promedio y el sueldo mínimo, es imperativo que el dinero pagado incorrectamente sea devuelto, sugiriendo que se busquen formas de pago en el tiempo si es necesario, pero manteniendo la ética y la corrección.


