La provincia de A Coruña ha vivido una segunda jornada de huelga en el sector del metal marcada por un incremento en la movilización y una clara demostración de fuerza por parte de las organizaciones sindicales. Según la valoración trasladada por la Confederación Intersindical Galega (CIG), el seguimiento de este segundo día de paro ha sido superior al registrado la semana pasada, consolidando la presión laboral antes de que se produzca el tercer día de huelga, programado para este miércoles, y la cita clave del jueves entre la patronal y los representantes de los trabajadores.
El objetivo central de este calendario de movilizaciones es desbloquear la negociación del convenio provincial, un acuerdo que, según las centrales sindicales, se encuentra actualmente en una situación crítica. Mientras que la CIG atribuye el aumento del respaldo a una mayor presencia de trabajadores tanto en los piquetes informativos como en las diversas movilizaciones desplegadas durante la mañana, la patronal ha mantenido una valoración distinta, situando el seguimiento de los paros en ambas jornadas en un 30%.
La ciudad de A Coruña fue el epicentro de gran parte de la incidencia durante este martes. Las acciones comenzaron muy temprano, con piquetes informativos desplegados desde las cinco y media de la madrugada en los principales polígonos industriales de la zona. Grupos de trabajadores se organizaron en puntos estratégicos como Agrela, Alvedro y Sabón, buscando visibilizar el conflicto en las zonas de mayor actividad industrial.
Sin embargo, la acción más disruptiva tuvo lugar a la altura de los concesionarios de Perillo. En este punto, se produjo un corte total del tráfico que generó importantes retenciones en los accesos a la ciudad de A Coruña durante gran parte de la mañana. En un primer momento, la circulación quedó interrumpida en ambos sentidos; posteriormente, se permitió la reapertura del tráfico en dirección a Madrid, aunque el acceso a la capital provincial permaneció cerrado durante más tiempo, lo que provocó una circulación lenta y congestionada en diversos puntos del área metropolitana.
El ambiente de protesta se mantuvo constante a lo largo de la jornada, con una presencia masiva de pancartas, el uso recurrente de bocinas y el lanzamiento de consignas que exigen un convenio que permita recuperar derechos laborales perdidos. Este conflicto afecta a un colectivo de aproximadamente 18.000 trabajadores del sector metalúrgico. Las reivindicaciones presentadas por los sindicatos no se limitan únicamente a la mejora salarial, sino que abarcan una agenda más amplia que incluye la reducción de la jornada laboral, la implementación de cláusulas de revisión ligadas al Índice de Precios al Consumo (IPC) y la adopción de medidas urgentes contra la precariedad derivada de los procesos de subcontratación.
Desde el ámbito sindical, los portavoces han sido tajantes sobre la necesidad de un cambio de actitud empresarial. Eduardo Caamaño, representante de la CIG, sostuvo que la respuesta evidenciada por las plantillas es una señal clara de la que la patronal debería tomar nota. Por su parte, Miguel García, en representación de CCOO, subrayó que el convenio vigente está "obsoleto", mientras que Álvaro Lois, de UGT, criticó la "escasa o nula voluntad" negociadora por parte de las empresas y reclamó la necesidad de alcanzar avances concretos y tangibles.
La conflictividad se extendió también a otras ciudades de la provincia. En Ferrol, los piquetes bloquearon desde primera hora los accesos a las instalaciones de Navantia, impidiendo la entrada tanto al personal principal como a los trabajadores de las empresas auxiliares. En el marco de estas protestas, los sindicatos denunciaron la existencia de jornadas laborales de doce horas en algunas compañías subcontratadas y alertaron sobre la delicada situación que atraviesa parte de la industria auxiliar. Tras los bloqueos, una manifestación recorrió la ciudad naval hasta llegar al puerto.
En Santiago, la jornada también estuvo marcada por la movilización. Varios centenares de trabajadores marcharon desde Salgueiriños hasta la Alameda, en un recorrido acompañado de petardos y bocinas, reclamando una "solución ya". Las centrales sindicales destacaron que la incidencia de la protesta en la capital gallega fue especialmente notable en firmas como Castrosua y Cortizo.
Ante el panorama actual, las centrales mantienen la convocatoria de huelga para el día de hoy y han lanzado una advertencia contundente: de no producirse avances significativos en la reunión del jueves, convocarán nuevos paros para los días 9, 10 y 11 de junio. La patronal y los sindicatos afrontan así un encuentro determinante con posiciones que aún se encuentran alejadas, en un conflicto que mantiene en vilo a uno de los sectores económicos con mayor peso en la provincia.


