El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanos, se desplaza este martes a la República Democrática del Congo (RDC) con el objetivo de coordinar la respuesta ante una emergencia sanitaria crítica. El país se ha convertido en el epicentro de un brote de Ébola detectado el pasado día 15, el cual se describe como una epidemia que se está propagando con rapidez, superando en diversos aspectos la capacidad de respuesta inmediata de las autoridades.
La situación epidemiológica es preocupante debido a la brecha existente entre los datos confirmados y la realidad estimada en el terreno. Hasta la fecha, se han registrado 101 casos confirmados y 10 fallecimientos. Sin embargo, la OMS ha lanzado una advertencia contundente sobre la magnitud real del brote. Según Tedros Adhanos, la cifra de posibles contagios asciende a 900 casos sospechosos, mientras que las muertes sospechosas de ser causadas por el virus alcanzarían ya los 220 fallecimientos.
A través de un mensaje publicado en su cuenta oficial de la red social X, Adhanos subrayó que la epidemia en la República Democrática del Congo es mucho mayor de lo que indican las cifras confirmadas. En una reunión ministerial virtual organizada por los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC de África) de la Unión Africana, el responsable de la OMS admitió que, aunque se están ampliando las operaciones con urgencia para intentar ponerse al día, por el momento la epidemia los supera. El director viajará acompañado por Chikwe Ihekweazu, encargado de abordar las emergencias sanitarias de la organización.
La complejidad técnica de este brote radica en que ha sido causado por la variante Bundibugyo. Esta cepa específica presenta un desafío mayor para los equipos médicos, ya que no existe actualmente una vacuna aprobada para ella. Además, la tasa de letalidad de la variante Bundibugyo se sitúa entre el 30% y el 50%, lo que incrementa la gravedad de la crisis sanitaria.
El virus ya ha cruzado fronteras, afectando a Uganda. El lunes pasado, las autoridades ugandesas anunciaron dos nuevos casos confirmados en trabajadores de la salud de un centro privado en la ciudad de Kampala. Sumando estos a los tres casos reportados el sábado, Uganda contabiliza ya siete contagios desde el inicio del brote en la RDC el pasado día 15. Charles Olaro, director general de Servicios de Salud de Uganda, informó que los pacientes afectados han sido ingresados en unidades de tratamiento designadas y que se está realizando un seguimiento exhaustivo de todos sus contactos. El Ministerio de Salud de Uganda ha instado a la población a informar inmediatamente sobre cualquier síntoma compatible, resaltando que la detección precoz es fundamental para mejorar la supervivencia.
En cuanto a la evaluación de riesgos, la OMS elevó el viernes el nivel de riesgo dentro de la RDC de "alto" a "muy alto". No obstante, mantuvo la calificación de "alto" para el resto del África subsahariana y de "bajo" a escala global. Se ha identificado que diez países africanos se encuentran en situación de alto riesgo debido a que comparten fronteras con el Congo o con Uganda. En un contexto de vigilancia internacional, el Ministerio de Salud de Italia confirmó que dos personas que regresaron recientemente de Uganda dieron negativo en las pruebas de ébola, tras haber sido sometidas a evaluaciones clínicas preventivas.
La respuesta sanitaria se ve gravemente obstaculizada por la situación geopolítica de la República Democrática del Congo. El país ha permanecido sumido en la violencia durante 30 años, especialmente en el este del territorio. En los últimos días, se han intensificado los combates entre las fuerzas gubernamentales de Kinshasa y el grupo antigubernamental M23, que cuenta con el apoyo del Ejército de Ruanda. Este conflicto se agudizó a principios de 2025, cuando el M23 tomó el control de las ciudades de Goma y Bakavu.
El impacto humanitario es devastador, particularmente en la provincia de Ituri, epicentro del brote. Allí viven cerca de cinco millones de personas en medio de un conflicto activo; una de cada cuatro personas requiere asistencia humanitaria y uno de cada cinco habitantes se encuentra desplazado internamente.
Finalmente, la OMS ha reportado la incidencia de problemas de seguridad en diversos centros de salud durante la última semana. Tedros Adhanos lamentó la existencia de una profunda desconfianza de la población local hacia las autoridades extranjeras, señalando que generar confianza en las comunidades afectadas es una prioridad máxima y un requisito indispensable para que la respuesta sanitaria sea eficaz.


