El cambio climático está transformando la naturaleza de las alergias estacionales, provocando que la temporada de trastornos otoñales sea ahora más intensa y se prolongue durante más tiempo. Este fenómeno tiene un impacto directo no solo en la salud respiratoria, sino también en la calidad del descanso de millones de personas, quienes experimentan un agotamiento diurno derivado de una mala noche de sueño.
Según explica Timothy Craig, profesor de alergia e inmunología de la Universidad Estatal de Pensilvania, la congestión nasal es el principal factor que interrumpe el sueño. Durante la noche, las partículas alergenas que quedan atrapadas en la nariz provocan una inflamación que obstruye las vías respiratorias. Este problema se agrava, según el otorrinolaringólogo Peter Hwang, catedrático de Cirugía de Cabeza y Cuello de la Universidad de Stanford, porque la congestión obliga a los pacientes a respirar por la boca, un método mucho menos eficaz para transportar oxígeno a los pulmones que la respiración nasal.
Para mitigar estos efectos y mejorar el descanso, diversos especialistas sugieren una serie de medidas preventivas enfocadas en la higiene del entorno y el cuidado personal. Shelby Harris, psicóloga especializada en medicina del sueño de Nueva York, enfatiza la importancia de minimizar la acumulación de polen dentro del hogar, especialmente en el dormitorio. El polen tiene la capacidad de adherirse a la ropa y persistir en el interior, desencadenando síntomas incluso después de sacudir las prendas.
Para evitar esto, Harris recomienda quitarse los zapatos y cualquier prenda exterior, como chaquetas o sombreros, inmediatamente al llegar a casa y dejarlos junto a la puerta. Asimismo, aconseja cambiarse a ropa limpia lo antes posible y colocar las prendas contaminadas directamente en la lavadora, evitando los cestos de ropa, ya que estos pueden liberar alérgenos al aire. Otra medida fundamental es mantener las ventanas cerradas durante la temporada de alergias, particularmente cuando el recuento de polen es elevado, dado que los mosquiteros convencionales no filtran estas partículas.
Complementando estas acciones, la Asthma and Allergy Foundation of America sugiere el uso de aspiradoras certificadas como “respetuosas con el asma y las alergias” una o dos veces por semana, asegurando que el aparato no libere los alérgenos nuevamente al ambiente. Por su parte, el profesor Craig sugiere la instalación de purificadores de aire con filtro HEPA para reducir la exposición a las partículas suspendidas.
En cuanto al área de descanso, el manejo de la ropa de cama es crítico. Aunque lo habitual es lavar las sábanas semanalmente, Harris propone un enfoque más agresivo durante la temporada de alergias, sugiriendo cambiar las sábanas y fundas de almohada dos veces por semana o más. Además, recomienda el uso de fundas antialérgicas especiales para colchones y almohadas, y considerar la limpieza frecuente de mantas y edredones si persisten la tos o el picor ocular. En el caso de quienes comparten la cama con mascotas que salen al exterior, Harris advierte que el pelaje transporta polen; por ello, sugiere prohibir la entrada de los animales al dormitorio durante los meses más críticos.
Desde el punto de vista médico y terapéutico, Peter Hwang destaca la utilidad de los enjuagues nasales con suero fisiológico para eliminar el polen, la mucosidad y sustancias inflamatorias como la histamina. Es imperativo que la solución se prepare con agua destilada, estéril o agua del grifo hervida durante al menos un minuto y posteriormente enfriada. Para reducir la inflamación, Timothy Craig recomienda el uso de aerosoles nasales con esteroides, advirtiendo que deben iniciarse unas semanas antes de la temporada y usarse diariamente, ya que tardan tiempo en alcanzar su máximo efecto. En algunos casos, estos pueden combinarse con aerosoles antihistamínicos para bloquear estornudos y lagrimeo.
Otras recomendaciones incluyen el uso de tiras nasales para facilitar el flujo de aire y la adopción de una ducha nocturna que incluya el lavado del cabello para evitar trasladar el polen a la cama. Asimismo, para combatir la congestión que empeora al estar acostado debido a la acumulación de sangre en los vasos nasales, Hwang sugiere elevar la cabecera de la cama o utilizar almohadas en forma de cuña.
Finalmente, el enfoque holístico también ha mostrado resultados. Un estudio de 2019 realizado en India con adultos con congestión nasal crónica reveló que la práctica de bhramari pranayama, o “respiración de abeja”, redujo la gravedad de los síntomas. Esta técnica consiste en cerrar los oídos con los pulgares, colocar los dedos sobre los ojos y la boca, y zumbar lentamente al exhalar por la nariz durante 15 minutos, dos veces al día. Según Hwang, las vibraciones del zumbido ayudan a disolver y eliminar la mucosidad, siendo una alternativa efectiva para quienes buscan remedios complementarios a los fármacos.


