Fran Opazo, conocida en el ecosistema digital como Nomad Fran, ha logrado construir una comunidad de casi 500.000 seguidores en Instagram compartiendo consejos sobre ahorro, alojamiento y rutas para quienes desean moverse fuera de sus fronteras. Sin embargo, detrás de las cifras y la estética de los viajes, existe una postura ética rigurosa que la ha llevado a rechazar sumas considerables de dinero con tal de no comprometer la autenticidad de su trabajo.
Una de las experiencias más reveladoras ocurrió hace algunos años, cuando recibió una propuesta a través de una agencia internacional. La oferta era tentadora: un millón de pesos chilenos a cambio de un solo "reel" en Instagram para promocionar Brasil. La exigencia era mínima; el video solo requería que ella bailara frente a la cámara, sin necesidad de entregar datos útiles, recomendaciones reales ni contexto sobre el destino. Para Opazo, esta propuesta representaba exactamente lo que ella evita: el contenido vacío.
Este patrón de rechazo no se limita a las agencias de turismo. La creadora confesó haber recibido múltiples ofertas de altas sumas de dinero para promocionar plataformas de casinos online y apuestas, propuestas que siempre ha declinado. Para ella, la etiqueta de "influencer" es reduccionista. Aunque entiende que el público la llame así debido a su volumen de seguidores, sostiene que su labor va mucho más allá de generar contenido rápido o viral; se trata de un trabajo basado en la utilidad y la honestidad.
El camino de Fran Opazo hacia la comunicación digital comenzó mucho antes de la era de los algoritmos actuales. Durante su adolescencia, creó un blog llamado "London is Dead", dedicado a la música británica, específicamente al post-punk, Joy Division y The Smiths. En aquel entonces, utilizando plataformas como GeoCities, descubrió el poder de internet para conectar personas desde Chile con España, Perú o Estados Unidos, recibiendo libros y cartas de desconocidos. No obstante, esta primera incursión también le enseñó el costo de la exposición pública, pues sufrió ataques y críticas que la obligaron a cerrar el sitio siendo aún muy joven.
Su transición hacia la vida nómade no fue un plan estructurado, sino el resultado de una crisis personal. Durante un viaje a Costa Rica entre 2018 y 2019, una relación sentimental conflictuosa y una mala planificación presupuestaria la llevaron a vivir situaciones lejos de la fantasía romántica, refugiándose en hostales baratos y habitaciones compartidas. Fue en medio de ese caos donde descubrió su facilidad para moverse por el mundo, conocer gente nueva y gestionar la soledad del viajero.
Tras regresar a Chile, Opazo tomó decisiones radicales: renunció a su empleo diseñando vestidos de fiesta y novias, terminó su relación y se embarcó en el trabajo en cruceros internacionales. Aunque la vida en los barcos fue un medio para ahorrar rápidamente y financiar una "working holiday" en Nueva Zelanda, fue la experiencia de viajar libremente lo que la impulsó a convertir el nomadismo en su estilo de vida.
Actualmente, Fran reside en Tarragona, España, donde ha encontrado en Cataluña una similitud cultural con Chile, su hogar de corazón. Su economía es un complejo rompecabezas digital que incluye marketing de afiliados en su blog, comisiones por reservas, campañas con hoteles y Airbnb, redacción fantasma y su labor como "tour leader" en viajes grupales. Su regla de oro es clara: solo recomienda marcas que ya utilizaba antes de establecer cualquier relación comercial.
Desde su posición, Opazo critica duramente la tendencia de las "chicas good vibes" en redes sociales, a quienes describe como personajes genuinamente falsos que buscan caer bien a todo el mundo pero carecen de autenticidad. Critica la obsesión por la perfección y el contenido donde todo es felicidad permanente y playas vacías. Como contrapropuesta, busca mostrar la realidad incómoda de los viajes, como ocurrió en una experiencia reciente en Uzbekistán, donde sufrió problemas estomacales y el agotamiento de viajar en vagones saturados.
Para la periodista de formación, el viaje debe ser un acto de curiosidad e investigación, contrastando con la superficialidad de algunos creadores que, según relata, priorizan la imagen sobre la experiencia. Recuerda con extrañeza casos en la Patagonia donde influencers rechazaban visitar emprendimientos por falta de agua caliente o grababan videos declarando que un lugar era su "favorito" apenas dos minutos después de haber llegado y preguntado el nombre del sitio.
Hoy, aunque mantiene su ritmo de viajes durante gran parte del año, Opazo valora la estabilidad de tener un lugar al cual regresar. A pesar de haberse adaptado a la rutina y los silencios de Tarragona, confiesa que hay una nostalgia que persiste y que ninguna ciudad europea puede llenar: la sensación de abrir la ventana y contemplar la cordillera chilena.


