En un operativo coordinado entre la Policía Nacional y la Fiscalía General del Estado, las autoridades ecuatorianas lograron la captura de cuatro personas presuntamente vinculadas a una organización criminal responsable de uno de los ataques más impactantes registrados en el ámbito penitenciario: el atentado con coche bomba ocurrido en septiembre de 2025 en las inmediaciones del complejo penitenciario de Guayaquil.
La intervención policial se llevó a cabo durante la madrugada de este miércoles 22 de julio de 2026. Para lograr la detención de los sospechosos, se ejecutaron un total de 14 allanamientos simultáneos distribuidos estratégicamente en la ciudad de Guayaquil y en el cantón Yaguachi. Estas acciones fueron el resultado de un exhaustivo proceso de inteligencia y recolección de evidencias que se extendió durante diez meses de investigaciones continuas.
El ministro del Interior, John Reimberg, fue el encargado de confirmar la ejecución del operativo a través de sus redes sociales. En sus declaraciones, el funcionario subrayó que estas capturas se realizaron bajo la disposición directa del presidente Daniel Noboa, destacando la determinación del Gobierno por no dejar impunes los actos de terrorismo. "Creyeron que nos íbamos a olvidar. Capturada red terrorista involucrada en atentado con coche bomba en La Roca", escribió Reimberg, haciendo referencia a que el Estado mantiene la memoria y la capacidad de respuesta frente a estos delitos.
De acuerdo con la explicación brindada por el ministro, el éxito de la operación radicó en el trabajo minucioso de los últimos diez meses. Este periodo de investigación permitió a las autoridades identificar con precisión la estructura logística que habría facilitado el ataque. El análisis incluyó la determinación de los vehículos utilizados en el crimen y la identificación del tipo de explosivos de alto poder empleados en la detonación, elementos técnicos que fueron fundamentales para vincular a los detenidos con la escena del crimen.
Uno de los puntos más destacados de este operativo es la identidad de los aprehendidos. Entre las cuatro personas detenidas se encuentra un privado de libertad quien, según reveló el ministro Reimberg, mantiene un vínculo familiar con dos fiscales de la provincia de El Oro. Ante la sensibilidad de este dato y el posible riesgo de influencias en el proceso judicial, el ministro del Interior fue enfático al asegurar que el Gobierno y las fuerzas del orden mantendrán una vigilancia estricta sobre el caso. "Vamos a estar vigilando que no haya ningún intento de beneficiarlo", manifestó el funcionario, reafirmando que el proceso se llevará a cabo con transparencia para evitar cualquier tipo de favoritismo.
Para contextualizar la gravedad del hecho que originó esta investigación, es necesario remontarse a la noche del 26 de septiembre de 2025. En aquella fecha, un coche bomba fue detonado en la vía a Daule, justo frente a la cárcel Regional de Guayaquil, donde también funcionan las instalaciones de la cárcel La Roca. El evento fue captado en videos difundidos en redes sociales, los cuales mostraron una secuencia aterradora: primero, una camioneta estacionada frente al complejo penitenciario explotó; instantes antes de que esto sucediera, el conductor logró descender del vehículo y correr para ponerse a salvo.
Sin embargo, el peligro no terminó con la primera detonación. Aproximadamente un minuto después, se produjo una segunda explosión, significativamente más potente que la primera, la cual redujo el automóvil completamente a cenizas. La magnitud del ataque obligó a un despliegue inmediato de personal militar para reforzar la seguridad perimetral del complejo penitenciario y evitar que el caos se extendiera al interior de los centros.
Según las conclusiones del ministro del Interior, el objetivo principal de este atentado no era solo causar daño material, sino enviar un mensaje intimidatorio a las autoridades gubernamentales. El ataque pretendía presionar al Estado para que frenara las medidas de control y seguridad implementadas en los centros penitenciarios del país.
El atentado de septiembre de 2025 no fue un hecho aislado, sino que ocurrió en una semana marcada por una escalada de violencia carcelaria extrema. Días antes de la explosión en Guayaquil, se habían registrado masacres sangrientas en la cárcel de Esmeraldas y en el centro penitenciario de Machala. Además, tan solo un día antes del coche bomba, se reportaron dos intentos de amotinamiento en la cárcel Regional, incidentes que resultaron en la muerte de un privado de libertad identificado como Junior C.
