En una respuesta coordinada frente al deterioro de la seguridad ciudadana en el norte de Quito, tres de las instituciones de educación superior más importantes de la capital han alzado su voz para exigir medidas urgentes. La Escuela Politécnica Nacional (EPN), la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) y la Universidad Politécnica Salesiana (UPS) emitieron un manifiesto conjunto el pasado martes 21 de julio de 2026, solicitando formalmente la creación de una "zona segura" en el corredor universitario que comparten.
Esta petición, dirigida tanto al Municipio de Quito como a la Policía Nacional, surge como consecuencia del aumento sostenido de hechos delictivos en los alrededores de sus campus. De acuerdo con el pronunciamiento, se ha identificado una incidencia crítica de robos, asaltos y casos de personas víctimas de escopolamina, situaciones que afectan principalmente a estudiantes, docentes y personal administrativo, especialmente durante los horarios de salida de clases.
Los sectores identificados con mayor peligrosidad en el norte de la ciudad son La Mariscal, La Gasca, El Dorado y la avenida América. En estas zonas, la comunidad universitaria reporta una vulnerabilidad constante que ha obligado a los rectores de las tres instituciones a acordar la conformación de una mesa técnica permanente de seguridad. El objetivo de este espacio es gestionar una intervención integral que no se limite a patrullajes esporádicos, sino que incluya operativos permanentes y acciones concretas de prevención del delito.
Las autoridades académicas subrayaron que, si bien cada universidad ha implementado y fortalecido sus propios sistemas de seguridad interna, la problemática actual trasciende los límites físicos de los campus. Por ello, sostienen que la solución requiere una respuesta coordinada entre el Estado y el gobierno municipal, ya que el riesgo se encuentra en el espacio público donde transitan miles de jóvenes diariamente.
Dentro de las propuestas presentadas por las universidades, destaca la reactivación del proyecto "Campus Quito". Esta iniciativa busca transformar el entorno urbano compartido mediante intervenciones integrales que mejoren la infraestructura y la vigilancia del sector. Asimismo, las instituciones plantean la integración de sus sistemas de videovigilancia privados con el monitoreo del ECU 911 y el COE Metropolitano, buscando una reacción más rápida ante emergencias y una mayor capacidad de persecución del delito.
El sentimiento de urgencia detrás de este pedido se intensificó tras un hecho trágico que conmocionó a la comunidad académica: la desaparición y posterior fallecimiento de Nathaly Mafla, una estudiante de 20 años de la Escuela Politécnica Nacional. La joven fue vista por última vez el 4 de junio dentro del campus universitario. Tras salir de las instalaciones, Mafla desapareció, y cinco días después su cuerpo fue hallado en una quebrada del sector de La Vicentina. Para las autoridades universitarias, este caso evidenció que el refuerzo de la seguridad debe extenderse a todo el corredor estudiantil y no quedar restringido al interior de los recintos académicos.
El contexto de inseguridad está respaldado por cifras oficiales. Según datos de la Fiscalía General del Estado, entre enero y mayo de 2026 se registraron un total de 2.564 denuncias por robo en Quito. De este total, 2.158 correspondieron a robos a personas y 407 a establecimientos comerciales. Las estadísticas indican que los robos a transeúntes presentan una concentración particular los jueves por la tarde y los viernes por la noche, coincidiendo con los periodos de mayor flujo en las zonas de ocio y estudio.
Finalmente, los reportes señalan que factores como el consumo excesivo de alcohol en las aceras facilitan la acción de grupos delictivos contra los estudiantes. Específicamente en los sectores de La Mariscal y La Vicentina, se han denunciado delitos relacionados con el uso de sustancias químicas para incapacitar a las víctimas, permitiendo que los asaltantes las despojen de todas sus pertenencias sin resistencia.


