ÚLTIMA HORA

Cobertura global las 24 hs. • jueves, 23 de julio de 2026 • Noticias actualizadas al minuto.

Menú

Astrónomos captan en tiempo real la erupción de un agujero negro en la galaxia IC 3599

El incremento abrupto de luminosidad permitió obtener datos sin precedentes sobre el flujo de materia en condiciones extremas y analizar el fenómeno mediante observaciones coordinadas

Audionoticia

Escucha el reporte completo

Astrónomos captan en tiempo real la erupción de un agujero negro en la galaxia IC 3599
Puntos clave

Astrónomos lograron capturar en tiempo real la erupción de un agujero negro en la galaxia IC 3599, situada a 280 millones de años luz de la Tierra. A diferencia de eventos anteriores, el equipo pudo observar cómo el brillo del cuerpo celeste aumentó 50 veces su intensidad, proporcionando datos directos sobre el comportamiento de la materia en condiciones extremas. El estudio revela que el agujero negro, con una masa de 2 millones de soles, experimenta ciclos de inestabilidad donde el gas se acumula hasta detonar en una erupción. Este hito científico permite comprender mejor el flujo de materia y la dinámica de estos enigmáticos objetos cuando alcanzan sus límites físicos.

Un equipo de astrónomos ha logrado seguir en tiempo real el proceso de erupción de un agujero negro, un fenómeno que permite comprender mejor la dinámica de estos cuerpos celestes. El evento ocurrió en el centro de la galaxia IC 3599, la cual se encuentra situada a una distancia de 280 millones de años luz de la Tierra. Este episodio representa el tercer estallido detectado en dicha región en un periodo de 35 años.

Durante el seguimiento, los investigadores observaron que el brillo del agujero negro aumentó significativamente, llegando a ser 50 veces mayor que el registrado en su estado habitual de baja luminosidad. Gracias a la coordinación de telescopios tanto terrestres como espaciales, fue posible medir el fenómeno mientras sucedía, lo que proporcionó indicios directos sobre el comportamiento del disco de acreción cuando se encuentra sometido a condiciones extremas.

La importancia de este seguimiento radica en la comparación con eventos previos. En la galaxia IC 3599 ya se habían registrado dos erupciones anteriores, una en 1990 y otra en 2010. Sin embargo, en aquellas ocasiones, los científicos solo pudieron reconstruir lo sucedido una vez que los estallidos se habían disipado. En este caso, el equipo implementó un seguimiento mensual que comenzó en el año 2013, lo que permitió detectar un nuevo incremento de brillo en octubre de 2025 y activar inmediatamente observaciones más detalladas.

La investigación fue encabezada por D. Grupe, perteneciente a la Universidad del Norte de Kentucky, quien publicó el análisis detallado en múltiples longitudes de onda a través de la plataforma arXiv. Para obtener los datos precisos, el equipo utilizó los telescopios espaciales Swift y XMM-Newton, complementando la información con observaciones desde el Observatorio Lick, el Observatorio Xinglong y el Observatorio de las Montañas del Cáucaso (CMO).

A través del análisis de la relación de masas de la galaxia anfitriona, los científicos estimaron que el agujero negro en cuestión posee aproximadamente 2 millones de masas solares. En cuanto a la causa del fenómeno, el equipo considera que la explicación más probable es una inestabilidad provocada por la presión de radiación en el disco de acreción. Según este modelo, en la región interna del disco, la luz ejerce una presión tan intensa sobre el gas que el sistema se vuelve inestable, desencadenando una caída repentina de materia hacia el interior del agujero negro.

Este proceso funciona como un ciclo: el gas se acumula hasta alcanzar un límite crítico, lo que produce la erupción; posteriormente, el disco se vacía, se enfría y comienza a llenarse nuevamente. Los investigadores señalan que este ciclo puede repetirse sin seguir un ritmo exacto. Esta teoría encaja con los intervalos irregulares observados entre los tres estallidos conocidos, los cuales presentaron separaciones de unos 19,5 años y 15,7 años, respectivamente. Debido a este desfase, el equipo considera que un mecanismo estrictamente periódico es mucho menos probable.

Aunque el estudio no descarta otras posibilidades, como la existencia de dos agujeros negros en órbita mutua o el despojo repetido de una estrella por parte del agujero negro, se indicó que estas hipótesis no explican satisfactoriamente algunas de las propiedades observadas en los estallidos.

El registro de IC 3599 resulta inusual debido a que su brillo estuvo cercano al máximo teórico y por la variedad de señales captadas. Esto convierte a la galaxia en un caso de estudio fundamental para analizar cómo fluye la materia hacia un agujero negro cuando el sistema alcanza sus límites físicos.

Los agujeros negros siguen siendo algunos de los objetos más enigmáticos del universo. Se definen como concentraciones extremas de materia en un volumen muy reducido, lo que genera una densidad tan elevada que la fuerza gravitacional en su proximidad impide que cualquier cosa, incluida la luz, logre escapar. Esta región límite se conoce como el horizonte de sucesos, que no es una superficie física, sino un límite que encierra toda la materia del agujero negro.

Dado que ninguna forma de luz, ni siquiera los rayos X, puede salir del interior del horizonte de sucesos, los telescopios de la NASA se centran en el entorno inmediato a dicho límite. En esa zona, la materia alcanza temperaturas de millones de grados debido a la fuerza gravitacional que la arrastra hacia el interior, emitiendo luz en el rango de los rayos X. Asimismo, la fuerte gravedad deforma el espacio circundante, lo que permite a los astrónomos detectar su presencia mediante los efectos que ejercen sobre cuerpos cercanos y estrellas, a pesar de que el agujero negro en sí no puede ser observado directamente.

Cobertura en Video