El Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) ha lanzado una advertencia contundente sobre uno de los principales obstáculos que impiden el avance tecnológico y económico en la región: la falta de capital humano especializado. Según el organismo, este déficit es un factor determinante que frena la innovación en América Latina, una realidad de la cual Costa Rica no ha logrado escapar.
Esta carencia de perfiles técnicos y altamente calificados se integra en un grupo de obstáculos estructurales que, según el informe titulado "Impulsando el crecimiento en un mundo cambiante", mantienen a los países de la región atrapados en lo que se define como un “desarrollo inconcluso”. El estudio, presentado recientemente en México, identifica tres ejes críticos que limitan el crecimiento y profundizan el rezago regional: la alta informalidad laboral, los bajos niveles de innovación y una integración internacional insuficiente.
Uno de los hallazgos más preocupantes del informe del CAF se centra en la distribución de la capacidad investigativa. El estudio revela que únicamente el 14,29% de los investigadores en América Latina trabaja dentro del sector empresarial. Esta cifra sitúa a la región en el segundo lugar con el porcentaje más bajo a nivel mundial, superando únicamente a África Subsahariana, donde el dato desciende al 7,49%. Esta tendencia indica que la gran mayoría de los investigadores permanecen vinculados exclusivamente al ámbito académico, lo que reduce drásticamente la disponibilidad de expertos capaces de atender las necesidades operativas y tecnológicas de las compañías privadas.
En el caso específico de Costa Rica, el problema se manifiesta mucho antes de que el individuo ingrese al mercado laboral. El país enfrenta una crisis educativa que ha generado brechas de aprendizaje profundas. De acuerdo con el más reciente informe del Estado de la Educación, se ha evidenciado que estudiantes de 15 años poseen niveles de comprensión lectora comparables con los de un niño de tercer grado de escuela primaria.
Este rezago educativo produce un efecto dominó que impacta directamente en el aparato productivo nacional. Esta situación fue constatada por ManpowerGroup, que en 2023 identificó que siete de cada diez empleadores en Costa Rica enfrentaban dificultades significativas para encontrar personal que contara con las competencias requeridas para los puestos de trabajo.
Verónica Frisancho, representante del CAF, señaló que existe un desfase considerable entre lo que se enseña en las aulas y lo que el sector privado demanda para contratar. Esta falta de adaptación se vuelve más crítica ante la aceleración de la penetración de nuevas tecnologías y el auge de la inteligencia artificial, herramientas que exigen una actualización constante del talento humano.
Ante esta emergencia, el Gobierno costarricense ha propuesto una solución inmediata basada en la importación de capital humano. Esta estrategia se plasma en el proyecto de Ley para atraer talento especializado de carácter internacional (25.402). Aunque la iniciativa aún no ha sido discutida en la Asamblea Legislativa, Frisancho considera que podría ser una herramienta útil para la transferencia de conocimiento, siempre y cuando no se descuide el desafío fundamental de la educación.
El proyecto de ley busca atraer a profesionales extranjeros en áreas de investigación, desarrollo e innovación, así como docentes con formación técnica especializada. Para hacer atractiva esta propuesta, el Poder Ejecutivo contempla incentivos fiscales y aduaneros. Entre ellos destaca un tratamiento fiscal preferencial donde la base imponible se calcularía sobre el 70% del salario devengado (para remuneraciones que superen el máximo exento), además de permitir la importación de hasta dos vehículos libres de tributos aduaneros.
Sin embargo, la representante del CAF advirtió que Costa Rica se encuentra en una encrucijada y debe ejecutar diversas acciones simultáneamente. La importación de talento es una medida para preservar la competitividad y evitar que la escasez de perfiles especializados erosione la atracción de inversión extranjera directa, pero no resuelve el problema de raíz.
Para Frisancho, el reto pendiente es un rediseño profundo de las currículas escolares, un proceso que debe iniciar desde las etapas más tempranas, incluso antes de la educación primaria. El objetivo final es que el país logre consolidarse como un polo regional de innovación, meta que solo será sostenible si se asegura una oferta constante y calificada de talento local.


