El Complejo Patrimonial Todos Santos ha puesto en marcha un proyecto de restauración destinado a recuperar una de las áreas más antiguas de su conjunto conventual. El objetivo principal de esta iniciativa es transformar dicha zona en un espacio dedicado al uso cultural y al hospedaje patrimonial, permitiendo así la preservación de la memoria arquitectónica de la ciudad de Cuenca.
Este avance se ha formalizado a través de la firma de un convenio específico de cooperación interinstitucional entre la Fundación Oblatas Todos Santos y la Universidad del Azuay. Este acuerdo estratégico permitirá el desarrollo de los estudios técnicos complementarios necesarios para ejecutar la intervención física en el inmueble. El plan, denominado “Proyecto Ejecutivo del Hotel Todos Santos”, contempla la restauración de aproximadamente 1.600 metros cuadrados. Esta área corresponde a una sección de la edificación levantada entre los años 1810 y 1820, la cual es contemporánea al histórico horno de leña que forma parte del sitio patrimonial.
El complejo Todos Santos, que abarca una extensión total de cerca de 10.000 metros cuadrados, es el resultado de diversas etapas de crecimiento arquitectónico. A lo largo del siglo XIX, las religiosas adquirieron terrenos y edificaciones adicionales hasta conformar el conjunto que se mantiene en la actualidad. La hermana Patricia Gualpa, directora del Complejo Patrimonial Todos Santos, explicó que esta restauración surge de la necesidad de recuperar espacios que han permanecido deshabitados desde mediados del siglo XX, integrándolos ahora en una estrategia global de conservación del patrimonio.
En cuanto a las características constructivas, el lugar es un ejemplo de arquitectura vernácula, utilizando materiales tradicionales como el adobe, el bahareque y el carrizo. Entre los elementos originales que se buscan preservar destacan los sistemas de arriostramiento en cruz con vigas de madera rústica, los cuales funcionan como puntales de refuerzo para otorgar estabilidad a la estructura y asegurar los entrepisos bajos. Según señaló la hermana Gualpa, la propuesta arquitectónica tiene como fin preservar estas técnicas y recuperar zonas que anteriormente servían como dormitorios, salas comunitarias y espacios de encuentro para la comunidad religiosa.
Uno de los puntos más destacados de la zona a intervenir es un amplio salón que fue utilizado en el pasado para actividades culturales y representaciones teatrales. Este sector fue ocupado durante décadas por una congregación que llegó a albergar entre 120 y 140 hermanas. Sin embargo, tras el traslado de la sede a la ciudad de Quito y la reducción del número de integrantes —actualmente permanecen solo cinco religiosas en el complejo—, estas instalaciones quedaron sin uso.
Por su parte, Diego Proaño Escandón, arquitecto y director de la Consultora de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad del Azuay, informó que se está trabajando en el proyecto ejecutivo definitivo mediante estudios especializados. Esta planificación incluye análisis estructurales profundos, así como el diseño de sistemas hidrosanitarios, eléctricos, electrónicos, ambientales y de prevención contra incendios. Todo este proceso se realiza en estrecha coordinación con el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) y la Dirección de Áreas Históricas y Patrimoniales del Municipio de Cuenca.
Los estudios técnicos preliminares ya han identificado diversas patologías en la edificación, tales como grietas en las paredes, desprendimientos en los cielos rasos, pisos inestables y daños significativos provocados por la humedad y el abandono durante décadas. Ante este escenario, la propuesta busca incorporar un modelo de hospedaje patrimonial que se integre armoniosamente con los espacios culturales y turísticos ya existentes en el complejo.
Actualmente, el proceso se encuentra centrado en la elaboración del proyecto de restauración y en la gestión del financiamiento. Se estima que esta etapa tomará aproximadamente seis meses, tiempo en el cual se definirán los costos definitivos, los detalles constructivos y las fases de intervención. El presupuesto estimado para la obra bordea el millón de dólares, razón por la cual la congregación ha hecho un llamado a instituciones y organismos, tanto nacionales como internacionales, interesados en la conservación del patrimonio. La hermana Patricia Gualpa extendió la invitación formal al Municipio, a la Gobernación y a entidades públicas y privadas para sumarse a este esfuerzo de recuperación.
El complejo se encuentra ubicado en el tradicional barrio de Todos Santos, reconocido por ser el primer asentamiento español de Cuenca, y conserva más de dos siglos de historia que reflejan el desarrollo urbano y religioso de la ciudad. Es importante destacar que, al día de hoy, cerca del 70 % del inmueble ya se encuentra abierto al público, ofreciendo jardines restaurados, galerías, áreas gastronómicas, un museo y una iglesia que forman parte del recorrido histórico.
Finalmente, Francisco Salgado, rector de la Universidad del Azuay, subrayó que esta iniciativa fortalecerá la preservación de un inmueble fundamental para la memoria de la ciudad, combinando la conservación con la investigación académica y la sostenibilidad. El rector manifestó su alegría al plasmar este convenio el pasado 16 de mayo de 2026, resaltando la importancia del sitio al ser el primer templo de la ciudad.


