Keiko Fujimori ha logrado consolidarse nuevamente como una figura central en la escena política peruana al clasificar a su cuarta segunda vuelta presidencial. Tras los resultados de la primera vuelta celebrada el 12 de abril, la dirigente de Fuerza Popular lideró la votación con un 17,2 %, situándose cinco puntos por encima de su contendiente, el candidato izquierdista Roberto Sánchez, quien obtuvo el 12 %. Ambos disputarán la presidencia de la República el próximo 7 de junio.
Este resultado marca una constante en la trayectoria política de Fujimori, quien durante los últimos 15 años ha competido en tres ocasiones previas por el Palacio de Gobierno, llegando al balotaje en todas ellas. Con esta nueva oportunidad, la candidata busca alcanzar el cargo que su padre, el fallecido expresidente Alberto Fujimori, ocupó durante la década de 1990 hasta el año 2000.
Keiko Fujimori, de 50 años, nació en Lima el 25 de mayo de 1975. Es la hija mayor de Alberto Fujimori, quien falleció en 2024, y de Susana Higuchi, fallecida en 2021. A pesar de su actual rol político, la candidata ha manifestado en declaraciones publicadas en su canal de YouTube que en su juventud no tenía planes de dedicarse a la política, sino que aspiraba a ser empresaria. Para ello, cursó estudios de Administración de Empresas y posteriormente completó un máster en Estados Unidos.
El giro hacia la vida pública ocurrió en 2005, cuando su padre la contactó telefónicamente para informarle que estaba siendo investigado y que existía la posibilidad de que fuera detenido. En ese momento, Alberto Fujimori le solicitó postularse al Congreso en las elecciones del año siguiente. Fujimori aceptó la propuesta, compitió bajo la bandera de Alianza por el Futuro (AF) y obtuvo un asiento en el Parlamento, marcando su ingreso formal a la política peruana.
La trayectoria de la candidata ha estado ligada a los procesos judiciales de su padre. En 2007, mientras ella ejercía como congresista, Alberto Fujimori fue extraditado desde Chile. Para 2009, fue condenado a 25 años de prisión por los delitos de homicidio calificado y lesiones graves en los casos de Barrios Altos y La Cantuta. La familia Fujimori rechazó sistemáticamente estas condenas y luchó por su libertad, la cual fue recuperada en diciembre de 2023, luego de que el Tribunal Constitucional validara un indulto humanitario otorgado en 2017 por el entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski.
En el ámbito organizacional, Keiko Fujimori fundó en 2009 el partido Fuerza Popular, concebido como un defensor del legado de su padre. Actualmente, esta organización posee 20 de los 130 escaños del Congreso, consolidándose como la bancada más numerosa del Parlamento actual. Según el politólogo Fernando Tuesta, de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Fuerza Popular ha permitido que su fundadora mantenga una presencia constante con una votación promedio del 15 %, sirviendo de plataforma para sus candidaturas en 2011, 2016, 2021 y ahora en 2026. Tuesta destaca que Keiko transformó la corriente del fujimorismo en una organización estructurada.
El historial electoral de Fujimori en las segundas vueltas ha sido sumamente ajustado. En 2011, obtuvo el 48,551 % frente al 51,449 % de Ollanta Humala. En 2016, perdió ante Pedro Pablo Kuczynski con un 49,880 % contra un 50,120 %. Para 2021, el resultado fue igualmente cerrado, alcanzando el 49,874 % frente al 50,126 % de Pedro Castillo. Aunque el 17 % obtenido en abril es menor que sus cifras de 2011 y 2016, representa un incremento de casi cuatro puntos respecto a 2021.
En cuanto a sus propuestas de gobierno, Fujimori se enfoca en la seguridad mediante la creación de centros de comando y vigilancia interconectados a nivel nacional, el uso de mapas delictivos en tiempo real e inteligencia artificial para análisis predictivo. En el ámbito anticorrupción, propone fortalecer el control presupuestal y ampliar las facultades de la Contraloría. En economía, su plan se centra en reducir la burocracia para las medianas y pequeñas empresas para eliminar costos innecesarios.
Analistas como Tuesta y Yadira Gálvez, de la Universidad Nacional Autónoma de México, coinciden en que la campaña actual de Fujimori se apoya en la promesa de "orden" y el recuerdo del gobierno de su padre. Gálvez señala que, si bien la candidata es una de las figuras más conocidas del país y cuenta con políticas inclinadas a la derecha, enfrenta el desafío del legado divisivo de Alberto Fujimori y sus propios señalamientos legales.
Entre las controversias más destacadas se encuentra la investigación iniciada en 2017 por presunto financiamiento de sus campañas por parte de Odebrecht, cargos que ha rechazado. Debido a este caso, estuvo detenida durante 13 meses en 2018, hasta que el Tribunal Constitucional permitió que enfrentara el proceso en libertad en 2019. Al presentar su actual candidatura, Fujimori afirmó haber sido "perseguida" y resaltó la nulidad de un juicio en su contra por lavado de activos.

