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El Salvador bajo alerta por calor extremo de 40 grados y amenaza de Super Niño

El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales informó que este viernes continuará el ambiente muy caluroso en El Salvador, con temperaturas máximas que podrían alcanzar hasta los 40 grados Celsius en distintos puntos del territorio nacional. La institución indicó que durante la tarde y noche existe probabilidad de lluvias en sectores de la cordillera [...]

El Salvador bajo alerta por calor extremo de 40 grados y amenaza de Super Niño

El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales de El Salvador ha emitido un comunicado oficial en el que advierte a la población sobre la persistencia de condiciones climáticas extremas en el territorio. Según la información proporcionada por la institución, para este viernes se prevé que el ambiente continúe siendo muy caluroso en diversos puntos del país. Las proyecciones térmicas indican que las temperaturas máximas podrían alcanzar niveles críticos, llegando hasta los 40 grados Celsius en distintas zonas del territorio nacional, lo que representa una situación de alerta para los ciudadanos.

A pesar del predominio del calor intenso, el Ministerio también ha señalado que no se descartan precipitaciones en el territorio. De acuerdo con los reportes técnicos, existe una probabilidad real de que se registren lluvias durante las horas de la tarde y la noche. Estas precipitaciones estarían focalizadas principalmente en sectores específicos, destacando la zona de la cordillera Apaneca-Ilamatepec, así como en las regiones ubicadas en la zona norte y la zona oriental del país. La institución ha atribuido la posible ocurrencia de estas lluvias a la presencia de condiciones de humedad y a la inestabilidad atmosférica que prevalece en la región.

En un plano más amplio y global, la situación climática de El Salvador se ve influenciada por fenómenos oceanográficos y atmosféricos de gran escala. La National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), organismo especializado en el estudio de los océanos y la atmósfera, ha informado que mantiene una vigilancia constante y rigurosa sobre el comportamiento del fenómeno conocido como El Niño. Este fenómeno está directamente relacionado con el calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico, un proceso que altera la circulación atmosférica y que, habitualmente, provoca el incremento de las temperaturas y la generación de períodos mucho más secos en la región de Centroamérica.

La preocupación de las autoridades y los organismos meteorológicos se intensifica ante las advertencias emitidas por expertos internacionales. Estos especialistas han puesto sobre la mesa la posibilidad de que el mundo se enfrente a un evento denominado Super Niño. Este término técnico se utiliza para describir una manifestación del fenómeno de El Niño que posee una intensidad excepcionalmente alta. De concretarse un Super Niño, las consecuencias podrían ser severas, ya que este evento tiene la capacidad de incrementar aún más las temperaturas globales, elevando el calor ya existente en diversas latitudes.

Además del aumento térmico, los expertos advierten que un Super Niño podría alterar significativamente los patrones de lluvia en varias regiones del mundo, provocando desequilibrios climáticos que afectarían la disponibilidad de agua y los ciclos agrícolas. En el caso particular de Centroamérica y El Salvador, la interacción entre el calentamiento del Pacífico y la inestabilidad atmosférica local crea un escenario complejo donde conviven temperaturas extremas con lluvias esporádicas causadas por la humedad ambiental.

Por lo tanto, la combinación de los reportes del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la vigilancia de la NOAA y las advertencias internacionales sobre el Super Niño, configuran un panorama de vulnerabilidad climática. La población debe estar atenta a las máximas de 40 grados Celsius y a las posibles lluvias en el norte, oriente y la cordillera Apaneca-Ilamatepec, comprendiendo que estos eventos locales están insertos en una dinámica global de calentamiento oceánico que sigue siendo monitoreada por las principales agencias científicas del mundo. La vigilancia sobre el océano Pacífico sigue siendo la clave para predecir la evolución de estas temperaturas y la frecuencia de los períodos secos que afectan la zona centroamericana.

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