En un operativo de seguridad ejecutado en las instalaciones del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), las fuerzas armadas de México lograron la captura de un individuo que utilizaba una estrategia de engaño para intentar trasladar sustancias ilícitas. El sujeto fue detenido luego de que las autoridades descubrieran que se hacía pasar por una persona con discapacidad, utilizando una silla de ruedas como medio para ocultar un cargamento de presunta cocaína.
La detención fue el resultado de un esfuerzo coordinado entre diversas instituciones de seguridad y justicia del gobierno mexicano. La operación fue liderada por elementos de la Secretaría de Marina (Semar), quienes actuaron a través de la Armada de México. En este despliegue operativo, la Semar contó con la colaboración estrecha de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), la Fiscalía General de la República (FGR) y el personal de la Aduana del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, asegurando así un cerco operativo eficiente en la terminal aérea.
De acuerdo con la información proporcionada por la Secretaría de Marina, el hallazgo se produjo durante el desarrollo de las labores rutinarias de inspección y vigilancia que se llevan a cabo en la terminal aérea. En este contexto, la primera alerta fue generada por un binomio canino, el cual, durante el proceso de revisión del equipaje y los implementos del pasajero, detectó la presencia de una carga ilícita. La precisión del perro detector fue fundamental para iniciar el proceso de revisión detallada sobre el hombre y el dispositivo de movilidad que utilizaba.
Una vez que el binomio canino marcó la alerta, el pasajero y su silla de ruedas fueron sometidos a un análisis técnico mediante el uso de equipo de rayos X. Durante el escaneo, los operadores del equipo identificaron la presencia de objetos extraños y densidades que no correspondían a la estructura original ni a los componentes mecánicos habituales de una silla de ruedas. Esta anomalía visual en las imágenes de rayos X confirmó las sospechas iniciales y llevó a los elementos de seguridad a realizar una inspección física más exhaustiva y minuciosa del dispositivo.
Tras desarmar y revisar cuidadosamente las diversas partes de la silla de ruedas, las autoridades localizaron ocho paquetes que contenían una sustancia blanquecina con las características propias de la cocaína. Al realizar el pesaje de la droga asegurada, se determinó que el hombre transportaba aproximadamente 8.8 kilogramos de la sustancia prohibida, la cual estaba estratégicamente oculta en el cuerpo del dispositivo para evadir los controles fronterizos y de seguridad aeroportuaria.
La Secretaría de Marina informó que el individuo fue detenido inmediatamente en el lugar de los hechos. Tanto el detenido como los ocho paquetes de presunta cocaína fueron puestos a disposición de las autoridades competentes, específicamente de la Fiscalía General de la República, instancia que se encargará de integrar la carpeta de investigación correspondiente y determinar la situación jurídica del imputado, quien deberá responder por los delitos federales relacionados con el narcotráfico.
Desde el punto de vista del impacto operativo y financiero, la Semar detalló que el aseguramiento de estos 8.8 kilogramos de droga representa aproximadamente 18 mil dosis de cocaína que fueron retiradas del mercado. Asimismo, las autoridades estimaron que el valor de la sustancia incautada asciende a un millón 936 mil 125 pesos. Según el informe oficial, este golpe representa una afectación económica directa a las estructuras delictivas encargadas de la logística y el transporte de estupefacientes, debilitando la capacidad operativa de las redes criminales que utilizan el AICM como punto de tránsito.
Este operativo subraya la importancia de la interoperabilidad entre la Armada de México, la SSPC, la FGR y las aduanas, así como la eficacia de las herramientas tecnológicas y los binomios caninos en la detección de modalidades complejas de contrabando. La captura del sujeto, quien intentó aprovecharse de una condición de vulnerabilidad simulada para cometer un delito, evidencia la rigurosidad de los protocolos de vigilancia implementados en uno de los centros de transporte más importantes del país.


