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Iván Cepeda rechaza apoyo de embajadora y se suma debate sobre el sexismo en Colombia

Abelardo de la Espriella se disculpa por un comentario sexista que le hizo a una periodista | Paloma Valencia critica al ultra: “Las mujeres periodistas no tienen por qué aguantar bromas sexuales” | Cepeda: “Hay que derrotar el patriarcado en la sociedad colombiana”

Iván Cepeda rechaza apoyo de embajadora y se suma debate sobre el sexismo en Colombia

En el marco de los acontecimientos que definen el camino hacia las elecciones presidenciales de Colombia para el año 2026, se han presentado una serie de situaciones que ponen sobre la mesa el debate sobre la ética en el servicio público y la lucha contra la discriminación de género en el ámbito profesional y social. Uno de los puntos más destacados de la jornada ha sido la postura asumida por Iván Cepeda, quien ha manifestado un rechazo contundente ante la noticia de que una embajadora estuviera realizando actividades de campaña a su favor.

Iván Cepeda fue enfático al señalar que este tipo de acciones no son aceptables dentro de la administración del Estado. Según el congresista, existe un principio fundamental que debe regir la conducta de quienes ocupan cargos oficiales: ningún servidor público debe intervenir en proselitismo político. Con esta declaración, Cepeda busca trazar una línea clara entre las funciones diplomáticas y administrativas del Estado y las aspiraciones electorales personales, sugiriendo que el uso de una posición pública para favorecer a un candidato contraviene la neutralidad que se espera de dichos funcionarios. Esta postura resalta la importancia de mantener la integridad de las instituciones frente a los intereses de las campañas políticas que comienzan a gestarse para el próximo periodo presidencial.

Simultáneamente, el panorama político se vio sacudido por un incidente relacionado con el respeto hacia el ejercicio periodístico y el trato a las mujeres. Abelardo de la Espriella se vio envuelto en una controversia tras haber realizado un comentario de naturaleza sexista dirigido a una periodista. Ante la repercusión de sus palabras, el abogado presentó una disculpa pública por el comentario emitido. A pesar de la petición de perdón, el hecho detonó una reacción inmediata de otras figuras públicas que consideran que este tipo de conductas deben ser erradicadas del discurso cotidiano.

En este sentido, Paloma Valencia intervino para criticar duramente la actitud de De la Espriella. Valencia fue tajante al afirmar que las mujeres periodistas no tienen por qué aguantar bromas sexuales en el desempeño de sus labores. La crítica de Valencia no se limitó únicamente al acto individual, sino que subrayó una problemática sistémica donde la dignidad de la mujer profesional es vulnerada a través de comentarios inapropiados que son disfrazados de humor. Esta intervención pone de relieve la necesidad de establecer límites claros en la interacción entre los actores políticos y los medios de comunicación, especialmente cuando se trata de proteger la integridad de las mujeres en el entorno laboral.

Aprovechando este clima de debate sobre el respeto y la equidad, Iván Cepeda volvió a intervenir para elevar la discusión hacia un plano estructural. Cepeda afirmó que es imperativo derrotar el patriarcado en la sociedad colombiana. Para el congresista, los incidentes de sexismo y la dinámica de poder actual son reflejos de un sistema patriarcal que debe ser superado para lograr una sociedad más justa e igualitaria. Esta declaración vincula el episodio ocurrido entre el abogado y la periodista con una lucha social más amplia, posicionando la desarticulación del patriarcado como una meta necesaria para el progreso del país.

Estos tres hilos conductores —la ética del servidor público, la condena al sexismo en la prensa y la lucha contra el sistema patriarcal— convergen en un momento crítico de transición política. Mientras Colombia avanza hacia los comicios de 2026, los eventos narrados demuestran que la conversación pública no solo gira en torno a propuestas programáticas, sino también en torno a los valores éticos y sociales que deben regir la conducta de quienes aspiran al poder y de quienes ya lo ejercen. La coincidencia en el rechazo a las bromas sexuales, manifestada por figuras como Valencia, y la exigencia de neutralidad administrativa planteada por Cepeda, reflejan un escenario donde la transparencia y el respeto se convierten en ejes centrales del debate electoral.

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