ÚLTIMA HORA

Cobertura global las 24 hs. • miércoles, 22 de julio de 2026 • Noticias actualizadas al minuto.

Menú

Megadeth sacude la Arena CDMX con dos noches de thrash metal y rumores de despedida

La banda liderada por Dave Mustaine convirtió la Arena CDMX en un templo del thrash metal durante dos noches marcadas por clásicos, intensidad y una conexión emocional que confirmó el peso histórico de Megadeth en México.

Megadeth sacude la Arena CDMX con dos noches de thrash metal y rumores de despedida

Durante las noches del 10 y 11 de mayo, la Arena CDMX dejó de ser un recinto de conciertos convencional para transformarse en un punto de encuentro masivo para miles de seguidores del metal. Desde las inmediaciones del lugar, era evidente que no se trataba de una visita cualquiera. El entorno estaba saturado de chamarras de mezclilla llenas de parches, camisetas negras desgastadas y grupos de personas que repasaban las canciones antes de ingresar, creando un ambiente que recordaba a un ritual colectivo en torno a una agrupación que ha marcado a generaciones enteras.

El regreso de Megadeth a la Ciudad de México se dio en el marco de la gira This Was Our Life. Debido a que la demanda fue sumamente alta, la organización se vio obligada a abrir una segunda fecha, lo que confirmó el vínculo inquebrantable que existe entre el público mexicano y Dave Mustaine. Estas presentaciones funcionaron como una celebración histórica del thrash metal en la capital.

Dentro del recinto, la atmósfera era intensa incluso antes del inicio del espectáculo. En los pasillos resonaban himnos clásicos del género mientras los asistentes recorrían los puestos de mercancía oficial, adquiriendo vasos coleccionables y sudaderas exclusivas de la gira. En el aire flotaba una mezcla de entusiasmo y melancolía, ya que muchos fanáticos percibían estas fechas como una posible despedida definitiva de la banda en territorio mexicano.

Cuando las luces se apagaron, la Arena CDMX explotó. Sin recurrir a introducciones prolongadas ni artificios innecesarios, Megadeth apareció sobre el escenario con la agresividad que ha definido su identidad durante décadas. Desde los primeros riffs, quedó claro que el concierto no se basaría únicamente en la nostalgia, pues la banda sonó feroz, precisa y peligrosamente viva. Dave Mustaine lideró la avalancha sonora con su presencia fría y dominante, mientras que las luces agresivas recorrían el escenario y las guitarras cortaban el aire con una violencia quirúrgica.

Los primeros temas fueron suficientes para convertir al público en una sola masa de headbanging, gritos y puños levantados. El sonido fue demoledor pero extremadamente preciso, demostrando que la agrupación aún domina el arte de construir el caos sobre un escenario sin depender de glorias pasadas. Momentos de alta intensidad se vivieron con la ejecución de Hangar 18, seguida de temas como She-Wolf, Sweating Bullets y Tornado of Souls, piezas recibidas como himnos generacionales.

El punto máximo de energía se alcanzó durante la interpretación de Symphony of Destruction. Miles de voces corearon la canción al unísono, provocando que la Arena CDMX vibrara por completo y desapareciera la línea divisoria entre el escenario y la audiencia. El setlist se completó con piezas fundamentales como Peace Sells y Holy Wars… The Punishment Due, reforzando la posición de Megadeth como una de las agrupaciones más importantes en la historia del metal.

Entre canciones, Mustaine agradeció el recibimiento del público mexicano. Aunque mantuvo una actitud seria, dejó claro que la relación con México ocupa un lugar especial en la trayectoria de la banda. No obstante, el ambiente estuvo atravesado por una sensación constante de despedida. La gira This Was Our Life ha alimentado rumores sobre un posible retiro definitivo, lo que llevó a los asistentes a vivir cada nota con una intensidad distinta, como un intento de conservar un momento irrepetible. Esto fue evidente al final del show, cuando los celulares iluminaron el recinto y los coros se intensificaron.

En cuanto a la producción, se mantuvo una estética clásica alineada con la identidad de la banda, con pantallas gigantes que proyectaban escenarios apocalípticos, fuego y la presencia de Vic Rattlehead. A pesar de esto, el espectáculo no dependió de los visuales, sino de la esencia musical: riffs veloces y precisión técnica.

Finalmente, el evento destacó por su diversidad generacional, reuniendo a seguidores que crecieron con Rust in Peace en los noventa junto a adolescentes que experimentaban su primer concierto de thrash metal. Padres e hijos compartieron un espacio de energía caótica y emocional, convirtiendo a Megadeth en un puente entre distintas generaciones. El cierre de ambas noches en 2026 fue una descarga emocional masiva que confirmó que el legado de la banda permanece intacto mientras exista un público capaz de corear sus canciones como himnos de resistencia.

Cobertura en Video