El Aeropuerto Internacional Jorge Chávez ha puesto en marcha un riguroso protocolo sanitario destinado a la identificación y el aislamiento de pasajeros que presenten síntomas compatibles con el hantavirus. Esta medida preventiva ha sido implementada ante la alarma generada por la reciente emergencia sanitaria ocurrida en el crucero HV Ondius, donde se reportó el fallecimiento de tres personas y el estado grave de otras cinco a causa de la cepa Andes del virus.
De acuerdo con la información difundida por Latina, la principal terminal aérea del Perú ha activado un sistema de vigilancia epidemiológica exhaustivo. Esta acción se desarrolla siguiendo estrictamente las disposiciones emitidas por el Ministerio de Salud (Minsa) y los protocolos internacionales vigentes. El sistema sanitario peruano ha extendido esta vigilancia activa a todos los puertos y aeropuertos del país, como respuesta a la crisis desatada a nivel internacional tras el brote detectado en la embarcación.
El protocolo específico implementado en el aeropuerto Jorge Chávez establece un flujo de comunicación inmediata. Ante cualquier sospecha de un pasajero infectado a bordo de una aeronave, se debe realizar una notificación instantánea tanto a la torre de control como a la sanidad aérea internacional. Una vez activada la alerta, el personal sanitario procede a conducir al paciente sospechoso, junto con los seis a diez pasajeros que se hayan ubicado más cerca de él, hacia una zona remota del aeropuerto. En este espacio aislado, se les aplica una prueba rápida para confirmar o descartar el contagio del virus.
Uno de los responsables sanitarios, en declaraciones recogidas por Latina, detalló que en dicha zona se lleva a cabo la toma de la historia clínica completa y la recopilación de todos los datos correspondientes del pasajero. En caso de que el diagnóstico o la sospecha requieran un traslado, se comunica inmediatamente a las áreas de emergencias para coordinar la intervención del SAMU y proceder con la toma de muestras necesarias para identificar cualquier enfermedad presente.
Los antecedentes epidemiológicos y clínicos son fundamentales en este proceso para determinar el riesgo real de infección por hantavirus. Aquellos pasajeros que manifiesten fiebre alta, dolor de cabeza o dolores musculares podrán ser derivados al hospital Alberto Leopoldo Barton. En dicho centro, los pacientes permanecerán bajo evaluación médica y podrían ser sometidos a un régimen de aislamiento. Al respecto, un vocero sanitario del Minsa explicó que el centro de salud Barton es, por el momento, el centro de aislamiento designado, aunque aclaró que, si el número de casos aumentara —de manera similar a lo ocurrido durante la pandemia de COVID-19—, se evaluarían y habilitarían nuevos lugares para implementar el aislamiento.
Estas medidas forman parte del Reglamento Sanitario Internacional, un marco normativo que permite a las autoridades sanitarias actuar con rapidez y coordinación ante la posible entrada de enfermedades infecciosas al territorio nacional. La alerta en Perú tiene su origen en la emergencia declarada en el crucero HV Ondius, el cual arribó a Tenerife, España, transportando a más de 140 pasajeros provenientes de 23 países diferentes.
En el contexto internacional, Latina informó que catorce ciudadanos españoles fueron los primeros en desembarcar y fueron trasladados al hospital militar Gómez Ulla para cumplir una cuarentena preventiva. A pesar de que estos pasajeros no presentaban síntomas evidentes, las autoridades españolas decidieron mantenerlos bajo observación debido a que la enfermedad puede incubarse antes de que se manifiesten los síntomas. Este despliegue de seguridad en España involucró a más de 300 efectivos, incluyendo unidades aéreas, embarcaciones y equipos de seguridad ciudadana, todos equipados con trajes de protección integral. Estas medidas extremas buscan evitar la propagación del virus y garantizar la salud pública.
Simultáneamente, en el puerto del Callao, las autoridades peruanas mantienen activa la plática marina. Este control sanitario es esencial para asegurar que los buques que ingresen al país estén libres de enfermedades contagiosas. La preocupación radica en la alta letalidad del hantavirus, el cual se origina por el contacto con la orina, saliva o excrementos de roedores de campo, pudiendo superar el 50% de letalidad en casos graves.
Hasta la fecha, no se han reportado contagios de hantavirus en territorio peruano. No obstante, la vigilancia epidemiológica se mantiene constante y en estrecha coordinación con organismos internacionales, específicamente con la Organización Mundial de la Salud (OMS). El director de dicha entidad resaltó que la probabilidad de propagación es baja, ya que la forma de contagio del hantavirus difiere significativamente de la del COVID-19.
Finalmente, el Ministerio de Salud de Perú ha reiterado que la situación en el país se mantiene bajo control, aunque permanece en estado de alerta. El sistema sanitario local se ha sumado a la vigilancia global, preparándose para aislar y atender cualquier caso sospechoso que pueda arribar a través de vuelos comerciales, reafirmando que el país es parte de un sistema de salud global en estado de vigilancia.


