Tras dos décadas de disputas judiciales y un prolongado estado de deterioro, la Estación Central General Artigas, situada en el límite entre el Centro de Montevideo y el barrio Aguada, ha vuelto finalmente a manos del Estado. El Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) ha recuperado el control de la edificación y sus terrenos, poniendo fin a un periodo de incertidumbre que comenzó hace más de veinte años.
El declive de la terminal se inició formalmente el 28 de febrero de 2003, fecha en la que partió el último tren de pasajeros. Este cierre estuvo profundamente vinculado al impacto de la crisis económica de 2002, evento que terminó por frustrar el "Plan Fénix". Dicho proyecto, impulsado durante el gobierno de Julio María Sanguinetti, pretendía recuperar la terminal y su entorno mediante la concesión del predio a la empresa Glenby SA.
A partir de ese fracaso, el futuro de la estación quedó atrapado en una compleja batalla legal entre el Estado y la empresa. La disputa, que se extendió por más de una década, incluyó un reclamo económico de 1.000 millones de dólares interpuesto por el empresario Fernando Barboni. El demandante sostenía que el edificio de la estación y su playa de maniobras no le fueron entregados "en tiempo y forma". Esta situación jurídica atravesó diversas administraciones, incluyendo los dos mandatos de Tabaré Vázquez, el gobierno de José Mujica y la gestión de Luis Lacalle Pou, sin que se lograra destrabar el conflicto hasta hace poco tiempo.
El desenlace ocurrió el pasado 18 de marzo, cuando el directorio del Banco Hipotecario del Uruguay (BHU) resolvió firmar un acuerdo para liberar los padrones del terreno. Gracias a esta medida, el MTOP asumió el control total de la edificación, abriendo la puerta a posibles proyectos de rehabilitación.
En este contexto, el sector Vertiente Artiguista, integrante del Frente Amplio, ha presentado una propuesta detallada para la recuperación de la estación y sus alrededores. El documento, al que tuvo acceso Montevideo Portal, plantea la creación de un Proyecto Urbano de Detalle junto a un "plan maestro" que abarque la estación, la antigua playa de maniobras y los galpones ferroviarios.
La propuesta busca transformar el lugar en un "nodo intermodal", devolviendo el servicio de trenes de pasajeros e integrando el sistema ferroviario con ómnibus urbanos, suburbanos e interdepartamentales. Una de las medidas más ambiciosas del plan es el traslado de la actual Terminal Río Branco para consolidar un único centro de transporte metropolitano. Asimismo, se plantea la rehabilitación gradual de los servicios ferroviarios hacia localidades como Progreso, Florida, Pando y Empalme Olmos, extendiendo el alcance en una segunda etapa hacia otros puntos del país.
Además de la movilidad, el proyecto propone una mixtura de usos para el edificio. Se prevé la instalación de espacios culturales, educativos, institucionales y de cuidados, junto con locales comerciales, gastronómicos, oficinas públicas y áreas de coworking e innovación. También se incluye la creación de un museo dedicado a la historia ferroviaria y servicios para optimizar la atención de personas que viajan desde el interior para realizar trámites.
En materia habitacional, la iniciativa impulsa la creación de nuevas viviendas mediante inversión pública y privada, promoviendo cooperativas y programas de vivienda colaborativa, además del reciclaje de los antiguos galpones. El plan también aborda problemas críticos de infraestructura urbana, como las inundaciones recurrentes en la zona de las calles La Paz y Galicia, y busca ampliar los espacios peatonales.
Salvador Schelotto, quien lideró el equipo redactor de la propuesta, definió a la estación como una "pieza urbana estratégica" y un posible "activador urbano". Según el dirigente, el objetivo es generar una dinámica de flujo de personas tanto de día como de noche, convirtiendo la zona en un espacio público de interacción con valores turísticos y económicos.
Por su parte, el gobierno ha mantenido una postura cautelosa. Aunque la ministra de Transporte, Lucía Etcheverry, no respondió a las consultas, desde la cartera informaron que no hay avances concretos en la ejecución de proyectos debido a que las propuestas se encuentran actualmente en una etapa de "estudios jurídicos".
Mientras tanto, la realidad inmediata del entorno sigue siendo compleja. Vecinos de la zona describen el lugar como un espacio marcado por el abandono y la inseguridad. Algunos residentes recuerdan que la terminal fue ocupada por personas durante el periodo de cierre, lo que aumentó la peligrosidad del área. Si bien el cercado de los accesos ha reducido el ingreso de personas y calmado la situación en ciertos puntos, los habitantes advierten que las zonas posteriores de la estación siguen siendo problemáticas y que la falta de iluminación convierte al sector en una "zona roja". Asimismo, denuncian que las inundaciones persistentes obligan a los usuarios a evitar estacionar sus vehículos en la zona durante los días de lluvia.
