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Revelan el rol clave de un ex indigente en el secuestro del empresario Jorge Vera Fierro

Su participación se habría centrado en el cuidado diario del empresario, durante el secuestro, cumpliendo un rol clave para la sobrevivencia de la víctima.

Revelan el rol clave de un ex indigente en el secuestro del empresario Jorge Vera Fierro

El caso del secuestro del empresario Jorge Vera Fierro, un adulto mayor de 84 años que fue liberado hace siete días, continúa arrojando nuevos y complejos detalles que permiten comprender la dinámica interna de la banda criminal responsable del delito. A través de una investigación liderada por las autoridades y con datos expuestos recientemente por Reportajes T13, se ha logrado identificar el rol determinante que desempeñó un hombre que anteriormente se encontraba en situación de calle durante el tiempo que la víctima permaneció cautiva.

Este sujeto, identificado como Felipe Retamales, es uno de los cinco detenidos hasta el momento en relación con este crimen. De acuerdo con los antecedentes recabados, Retamales es un ciudadano chileno que vivía en la calle antes de los hechos. Su situación cambió al ser acogido en un taller mecánico ubicado en la comuna de Cerro Navia, establecimiento que pertenece a Nino Meza González, quien también figura como uno de los imputados en este proceso judicial. Esta relación de acogida fue el vínculo que permitió que Retamales se integrara activamente en la ejecución del secuestro.

El crimen se inició el pasado martes 21 de abril en el barrio El Llano, situado en la comuna de San Miguel. En ese lugar, Jorge Vera Fierro fue interceptado por un grupo de sujetos que lo obligaron a descender de su vehículo particular para trasladarlo inmediatamente en otro automóvil, iniciando así su periodo de cautiverio. El primer destino fue precisamente el taller mecánico de Nino Meza González en Cerro Navia, espacio que fue utilizado como el centro operativo inicial y desde donde se comenzaron a gestionar las extorsiones dirigidas hacia la familia del empresario.

Un aspecto crítico de la investigación fue la detección del origen de las comunicaciones extorsivas. La primera llamada recibida por los familiares provino de un número con el prefijo +57, el cual corresponde a Colombia. A partir de este dato, las indagaciones policiales establecieron que la planificación del secuestro no fue un acto aislado, sino que fue coordinada minuciosamente desde una cárcel ubicada en Bogotá. Según las líneas investigativas, la operación habría sido liderada por una facción del Tren de Aragua, evidenciando una estructura criminal transnacional.

En cuanto a la operatividad interna durante el cautiverio, Felipe Retamales asumió tareas directas y fundamentales. Debido a su vínculo con el dueño del taller, Retamales quedó encargado de la vigilancia permanente del empresario y de proveerle su alimentación. Sin embargo, su rol fue más allá de la simple custodia. El empresario Jorge Vera Fierro padece de insulinodependencia, una condición médica que requería la administración regular de insulina para mantener su vida. Fue precisamente Retamales quien se encargó de administrar este medicamento al adulto mayor durante su encierro.

Esta vulnerabilidad médica aumentó la presión sobre los organismos policiales. El subprefecto Juan Paillán, agregado policial de la PDI en Colombia, explicó que existía una premura crítica por obtener información lo antes posible. Según Paillán, el objetivo principal de las autoridades era resguardar la integridad física de la víctima, ya que sus condiciones médicas eran una preocupación constante para los investigadores.

Con el transcurrir de los días, la implicación de Retamales en la estructura criminal se estrechó aún más. El sujeto no solo permaneció en el taller de Cerro Navia, sino que acompañó a los captores en los traslados del empresario hacia otros puntos de cautiverio desconocidos, consolidándose como una pieza clave en el control de la víctima.

Finalmente, tras un intenso periodo de investigaciones y negociaciones, Jorge Vera Fierro fue liberado en un sector rural de la comuna de Tiltil. Hasta la fecha, la justicia mantiene detenidos a cinco personas involucradas en el delito: Nino Meza González, José Torres Salazar, Cándido Franco Dávila, Greysson López Arteaga y Felipe Retamales.

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