OpenAI, la compañía detrás de ChatGPT, estaría desarrollando un smartphone para competir directamente con el iPhone. La información, proveniente de fuentes de la cadena de suministro, revela un giro estratégico respecto a las declaraciones iniciales de la empresa, que aseguraba no estar interesada en el mercado de teléfonos móviles. Jony Ive, el reconocido diseñador detrás del iPhone, a través de su firma LoveFrom y su equipo de io, jugaría un papel crucial en el diseño y concepción del dispositivo.
Aunque OpenAI no ha confirmado oficialmente su implicación directa en este proyecto, la industria estima que la producción en masa del teléfono podría comenzar en 2028. El diseño final, la arquitectura del software y la selección de proveedores se completarían entre finales de 2026 y el primer trimestre de 2027, lo que indica un proyecto a largo plazo con ambiciones significativas en el mercado. La inteligencia artificial sería el eje central de la experiencia de usuario.
En el ámbito técnico, OpenAI colaboraría con MediaTek y Qualcomm para desarrollar un procesador personalizado. El objetivo no sería superar a la competencia en potencia bruta, sino optimizar el hardware para ejecutar modelos de inteligencia artificial de manera constante y eficiente. Luxshare, un fabricante con experiencia en productos de Apple, actuaría como socio exclusivo en el diseño del sistema y la fabricación del dispositivo.
El cambio más significativo no radicaría en los componentes, sino en la forma en que los usuarios interactúan con el teléfono. OpenAI planea abandonar la tradicional cuadrícula de aplicaciones en favor de un flujo continuo de tareas gestionadas por una IA agéntica capaz de comprender el contexto del usuario en tiempo real. En lugar de pulsar iconos, los usuarios expresarían sus objetivos, y el dispositivo se encargaría de coordinar las acciones necesarias para cumplirlos.
Este enfoque combinaría la inteligencia artificial en el propio dispositivo con el procesamiento en la nube para las tareas más exigentes. Los modelos básicos se ejecutarían localmente para reducir el consumo de energía y mejorar la respuesta, mientras que los procesos complejos se delegarían a los servidores de OpenAI. Uno de los mayores desafíos técnicos reside en el consumo energético y la gestión de memoria, ya que el sistema debería estar activo de manera permanente.
La decisión de OpenAI de desarrollar un smartphone, tras haber descartado públicamente la idea, se justificaría por la necesidad de controlar completamente la experiencia del usuario. Para ofrecer un asistente verdaderamente autónomo, capaz de anticiparse y actuar, la empresa necesita dominar tanto el hardware como el sistema operativo. El smartphone, según OpenAI, sigue siendo el dispositivo que recopila la información más completa sobre el usuario: ubicación, actividad, comunicaciones y entorno.
A pesar de la creciente popularidad de otros dispositivos, OpenAI considera que los teléfonos móviles seguirán siendo la categoría de producto más relevante durante muchos años. Frente a dispositivos experimentales como wearables sin pantalla, el móvil es el principal punto de acceso a la vida digital. Renunciar a este formato limitaría el alcance de las ambiciones de la empresa.
El mercado de smartphones con funciones de inteligencia artificial ya está bastante concurrido. Apple ha integrado ChatGPT en iOS desde 2024 y está trabajando en una evolución profunda de Siri. Samsung apuesta por Perplexity, mientras que Gemini está cada vez más presente en Android, especialmente en los dispositivos Pixel de Google. Por lo tanto, OpenAI y Jony Ive enfrentarán una competencia considerable.
La apuesta de OpenAI por un smartphone con IA agéntica representa un cambio significativo en la industria, buscando redefinir la interacción entre el usuario y el dispositivo. El éxito de este proyecto dependerá de la capacidad de la empresa para superar los desafíos técnicos, ofrecer una experiencia de usuario innovadora y diferenciarse de la competencia en un mercado cada vez más saturado. La fecha de 2028 se perfila como un punto de inflexión en la evolución de la tecnología móvil, con la posible llegada de un dispositivo que podría transformar la forma en que utilizamos nuestros teléfonos.


