Montevideo, 27 de abril El Banco Central del Uruguay (BCU) ha presentado su Informe de Política Monetaria correspondiente al primer trimestre de 2026, confirmando una trayectoria de baja inflación y manteniendo la Tasa de Política Monetaria en 5,75%. La decisión se toma en un escenario internacional marcado por la incertidumbre, especialmente debido al conflicto en Medio Oriente y sus implicaciones en los precios de la energía y la estabilidad financiera global.
El informe destaca que la inflación interanual ha experimentado una reducción significativa durante los primeros meses del año, situándose incluso por debajo del rango de tolerancia establecido por el BCU y alcanzando niveles históricamente bajos. Esta dinámica positiva se atribuye principalmente a la evolución de los componentes más volátiles del Índice de Precios al Consumo, como frutas y verduras, que mostraron un comportamiento favorable.
Un aspecto crucial señalado en el informe es la consolidación de las expectativas de inflación a 24 meses, las cuales permanecen alineadas con la meta del Banco Central. Este anclaje de las expectativas es considerado un indicador clave de la credibilidad de la política monetaria implementada y de la confianza en la capacidad del BCU para mantener la estabilidad de precios a largo plazo.
Las proyecciones de inflación del BCU, basadas en su escenario base, indican una aceleración gradual a lo largo de 2026, con una convergencia hacia la meta del 4,5% en el último tramo del horizonte de política. Esta proyección se sustenta en la expectativa de que las fuerzas desinflacionarias continúen operando, aunque con una intensidad moderada, y en la confianza en la efectividad de la transmisión de la política monetaria.
Sin embargo, el informe también reconoce la existencia de riesgos tanto al alza como a la baja para la inflación. Entre los riesgos al alza, se destaca la posible persistencia del shock energético internacional, derivado del conflicto en Medio Oriente y sus efectos en los precios del petróleo y otros combustibles. Un aumento sostenido de los precios de la energía podría generar presiones inflacionarias adicionales, especialmente en sectores como el transporte y la industria.
Por otro lado, el informe identifica riesgos a la baja vinculados al eventual debilitamiento del dólar a nivel global. Una depreciación del dólar podría reducir los precios de las importaciones y, por lo tanto, contribuir a contener la inflación. No obstante, el BCU advierte que estas fuerzas operan en direcciones opuestas y con magnitudes inciertas, lo que dificulta la predicción precisa de su impacto final.
En este contexto de incertidumbre, el BCU enfatiza la solidez de la posición macroeconómica de Uruguay, caracterizada por elevados niveles de reservas internacionales, la ausencia de desequilibrios externos y una estructura exportadora diversificada. Estos factores contribuyen a mitigar el impacto de escenarios más adversos y a fortalecer la capacidad del país para enfrentar los desafíos económicos externos.
La decisión del Comité de Política Monetaria de mantener la Tasa de Política Monetaria en 5,75% se justifica, según el informe, por la combinación de factores favorables observados en la economía uruguaya. La inflación se encuentra por debajo de la meta, las expectativas de inflación están ancladas y la transmisión de la política monetaria está funcionando de forma adecuada.
El BCU subraya que esta política monetaria restrictiva ha sido fundamental para lograr la convergencia de la inflación hacia la meta y para mantener la credibilidad del régimen de metas de inflación. El Banco Central reafirma su compromiso de continuar monitoreando de cerca la evolución de la economía y de ajustar su política monetaria en caso de ser necesario para asegurar la estabilidad de precios y el crecimiento económico sostenible.
El informe concluye que, a pesar de los desafíos planteados por el entorno internacional, Uruguay se encuentra en una posición favorable para enfrentar el futuro, gracias a su solidez macroeconómica y a la efectividad de su política monetaria. El BCU se mantiene vigilante ante los riesgos potenciales y dispuesto a tomar las medidas necesarias para proteger la estabilidad económica del país. La continuidad de la política actual busca consolidar los logros alcanzados en materia de inflación y sentar las bases para un crecimiento económico más robusto y sostenible en el mediano y largo plazo. La estabilidad de precios sigue siendo una prioridad fundamental para el Banco Central del Uruguay, y se considera un pilar esencial para el bienestar de la población y el desarrollo del país.









