La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ajustó a la baja su proyección de crecimiento para América Latina en 2024, estimando un 2,2%, ligeramente inferior al 2,3% previsto en diciembre. Este ajuste refleja el impacto de un entorno externo más complejo derivado de las tensiones geopolíticas, particularmente el conflicto en Medio Oriente, que ha generado condiciones financieras más restrictivas y un resurgimiento de las presiones inflacionarias en la región.
El informe de la Cepal detalla que la escalada del conflicto bélico en los primeros cuatro meses del año intensificó la incertidumbre global y la volatilidad en los mercados financieros y de materias primas. Un factor clave en este escenario ha sido el aumento significativo del precio del petróleo, que durante las tres primeras semanas de abril se situó un 74% por encima del promedio registrado en diciembre de 2023. Este incremento en el costo del petróleo ha repercutido directamente en los costos de producción y transporte, contribuyendo a un aumento generalizado de la inflación.
Ante este panorama de mayor inflación y menor dinamismo económico, los principales bancos centrales han adoptado una postura más cautelosa, manteniendo condiciones financieras menos favorables de las anticipadas a finales del año pasado. Esta política monetaria restrictiva busca contener la inflación, pero a su vez limita el acceso al crédito y frena la inversión, afectando negativamente el crecimiento económico.
El menor dinamismo económico regional afectará a la mayoría de las economías de América Latina, con algunas excepciones notables. México se proyecta como uno de los países con mejor desempeño, con un crecimiento estimado del 1,5%, superando el 0,8% registrado en 2023. República Dominicana también destaca con una proyección de expansión del 4%, significativamente superior al 2,1% del año anterior.
En cuanto a las economías más grandes de la región, Brasil alcanzaría un crecimiento del 2%, por debajo del 2,3% del año previo. Argentina se espera que crezca un 3,3%, mientras que Colombia registraría una expansión del 2,5%. Chile experimentaría un crecimiento del 2%, Perú del 3,2% y Uruguay del 1,6%.
La Cepal advierte que, de concretarse estas proyecciones para 2024, América Latina completaría cuatro años consecutivos con tasas de crecimiento cercanas al 2,3%. Este patrón de crecimiento sostenido pero moderado evidencia una baja capacidad para crecer de la región, lo que plantea desafíos importantes para el desarrollo económico y social a largo plazo.
El organismo técnico de Naciones Unidas con sede en Santiago subraya la necesidad de implementar políticas económicas que impulsen la productividad, la inversión y la diversificación económica para superar esta limitación estructural. Asimismo, destaca la importancia de fortalecer la integración regional y la cooperación internacional para enfrentar los desafíos externos y aprovechar las oportunidades que ofrece la economía global.
La Cepal enfatiza que la situación económica de América Latina es vulnerable a shocks externos, como las fluctuaciones en los precios de las materias primas, las tensiones geopolíticas y los cambios en las condiciones financieras internacionales. Por lo tanto, es fundamental que los países de la región adopten medidas para fortalecer su resiliencia y reducir su dependencia de factores externos.
El informe de la Cepal también señala que la inflación sigue siendo una preocupación importante en América Latina, aunque ha mostrado signos de moderación en algunos países. Sin embargo, el aumento del precio del petróleo y otros factores externos podrían revertir esta tendencia y generar nuevas presiones inflacionarias.
En este contexto, la Cepal recomienda que los bancos centrales mantengan una política monetaria prudente y que los gobiernos implementen medidas para controlar el gasto público y reducir el déficit fiscal. Asimismo, destaca la importancia de fortalecer las instituciones y mejorar la gobernanza para garantizar la estabilidad macroeconómica y promover el crecimiento sostenible.
La Cepal también advierte sobre los riesgos asociados con el aumento de la deuda pública en algunos países de la región. Un alto nivel de endeudamiento puede limitar la capacidad de los gobiernos para responder a shocks externos y financiar inversiones en áreas clave como la educación, la salud y la infraestructura.
Por lo tanto, la Cepal recomienda que los países de América Latina implementen estrategias para reducir su deuda pública y mejorar la gestión de las finanzas públicas. Asimismo, destaca la importancia de promover la inversión privada y el desarrollo del sector financiero para movilizar recursos y financiar el crecimiento económico.
En resumen, el informe de la Cepal presenta un panorama cauteloso para la economía de América Latina en 2024. El crecimiento se espera que sea moderado, afectado por un entorno externo complejo y presiones inflacionarias. Para superar estos desafíos, la Cepal recomienda que los países de la región implementen políticas económicas que impulsen la productividad, la inversión y la diversificación económica, y que fortalezcan su resiliencia ante shocks externos.










