El Gobierno nacional buscará mañana no solo renovar los $7,9 billones de deuda en pesos que vencen a fin de semana, sino también avanzar en la extensión de los plazos de colocación. Paralelamente, intentará acelerar la captación de dólares en el mercado local para asegurar el pago a bonistas previsto para el 9 de julio.
Para lograr este último objetivo, se elevó en US$200 millones el cupo de colocación para cada Bonar, pasando de US$150 a US$350 millones, con una segunda vuelta adicional de US$100 millones. Esto permitiría recolectar hasta US$900 millones en esta licitación.
En cuanto a la deuda en pesos, la estrategia de alargar los vencimientos se manifiesta en la inclusión de un nuevo bono dual. A diferencia de los bonos tradicionales indexados al dólar o la inflación, este instrumento asegura al inversor la posibilidad de cobrar al vencimiento lo que resulte más rentable: un ajuste por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER) en su capital o el cobro de intereses basados en la tasa variable Tamar, que es un promedio de las tasas de plazo fijo mayoristas a 30 días ofrecidas por bancos privados por montos superiores a $1000 millones, más un premio asegurado del 3%.
La expectativa oficial es que el sector privado acompañe esta iniciativa de extender los vencimientos. Hasta el momento, los inversores, especialmente los institucionales, han mostrado reticencia a suscribir papeles con vencimiento posterior al final del mandato actual del presidente Javier Milei. De hecho, la emisión de papeles con vencimiento en 2028 y más allá se ha logrado principalmente gracias a la suscripción de distintos organismos del Estado, con algunas aseguradoras tomando posiciones marginales.
El objetivo ahora es atraer a bancos y fondos de inversión con este tipo de instrumentos, ofreciéndoles la posibilidad de obtener una mayor rentabilidad y cierta cobertura.
La subasta de mañana ofrecerá un menú diversificado que combina instrumentos de corto plazo, como una Lecap a 43 días y una Lelink a septiembre de 2026, con opciones más largas, incluyendo bonos CER y dollar linked a 2028, además del nuevo bono dual con vencimiento a fines de junio de 2029.
Además, se realizará un nuevo canje de deuda para aliviar el calendario financiero de corto plazo, permitiendo extender los vencimientos del año por dos o hasta tres años (a 2028 y 2029).
Los Bonar AO27 y AO28, los papeles en dólares que pagan una renta mensual del 6% anual, también tendrán un test más exigente al ampliarse el cupo ofrecido. Un operador del mercado señaló que esta medida evidencia un cierto apuro en asegurar esos fondos , sin ofrecer más detalles.
Los analistas prevén que el Gobierno no solo logrará refinanciar la totalidad de la deuda que vence en pesos, sino que también podría captar hasta $1 billón adicional. Esto permitiría esterilizar lo que inyectó el Banco Central (BCRA) por compras de divisas desde la última licitación , en un contexto favorable de estabilidad de tasas, bajos niveles de liquidez (el BCRA tomó $3,6 billones en la rueda repo el viernes) y que favorecerán el rollover y la toma de duration, permitiendo al Tesoro colocar deuda a mayores plazos, según Facimex Valores.
Puente coincidió en que el Ministerio de Economía aprovechará un contexto de abundante liquidez y curvas de rendimientos firmes para continuar con el proceso de estiramiento de plazos de la deuda en moneda local.
Wise Capital indicó que el Gobierno reafirma su intención de migrar la deuda hacia formatos de más largo plazo.
También consideran factible una mayor demanda de los bancos por los títulos largos, ahora que el BCRA eliminó el plazo máximo de 760 días de los títulos elegibles para integrar encajes que se hayan suscripto en la licitación primaria, lo que hace que casi todos los títulos que se ofrecen mañana sean elegibles para ese fin.
Para aquellos inversores que puedan tolerar una elevada duration, el nuevo instrumento brinda una mayor protección frente a una eventual reversión de las tasas reales , señalaron.
En cuanto a la deuda en dólares, existen más dudas, especialmente con el papel que vence en junio de 2028, cuyo costo ya refleja la creciente incertidumbre ante las próximas elecciones y la caída en los niveles de aceptación de la administración Milei.











