El recrudecimiento de los episodios de calor extremo está llevando a la agricultura al límite en todo el mundo y amenaza la salud y los medios de subsistencia de más de mil millones de personas, alertan la FAO y la Organización Meteorológica Mundial (OMM). El fenómeno, vinculado al calentamiento climático generado por las actividades humanas, provoca cada año la pérdida de 500,000 millones de horas de trabajo en la agricultura y, según el informe Calor extremo y agricultura , amenaza la seguridad alimentaria mundial.
El calor extremo se define como temperaturas excepcionalmente altas en comparación con lo normal, tanto de día como de noche. Los científicos advierten que su intensidad podría duplicarse si el mundo alcanza un aumento de +2 C respecto a la era preindustrial, e incluso cuadruplicarse a +4 C. Además, el calor extremo interactúa con la humedad o la radiación solar, generando lluvias torrenciales o sequías repentinas .
Kaveh Zahedi, director de la Oficina de Cambio Climático de la FAO, explica que es el principal detonante de esta crisis. Lo vimos hace dos años en Brasil. Un calor extremo prolongado, combinado con sequía, provocó incendios en la Amazonía y el secado de afluentes del Amazonas, con un impacto inmediato en todo el sistema alimentario, incluida la pesca y la acuicultura. Más al sur generó lluvias anormalmente intensas , describe. Zahedi enfatiza que este es el tipo de convergencias que apenas empezamos a comprender. No es solo 'calor extremo', sino un multiplicador de riesgos .
Los casos se acumulan en diversas regiones del mundo, incluyendo Estados Unidos, Rusia y China, afectando a todos los sectores agrícolas. En el caso del ganado, el calor extremo puede provocar fallos digestivos o cardiovasculares, además de reducir la producción de leche y su contenido en proteínas. Los peces también sufren las consecuencias, pudiendo experimentar fallos cardíacos en aguas cuyo nivel de oxígeno disminuye debido a las altas temperaturas. El informe señala que en 2024, el 91 % del océano a nivel global experimentó al menos una ola de calor, de las cuales la mitad fueron consideradas fuertes .
Para la mayoría de los cultivos, los rendimientos comienzan a disminuir por encima de los 30 C, e incluso antes en el caso de cultivos como las papas o la cebada. La desaparición de polinizadores, el aumento de enfermedades y la falta de alimento también incrementan los riesgos, agravados por la uniformidad de las variedades cultivadas.
El informe detalla ejemplos concretos de los impactos del calor extremo en diferentes países. En Marruecos, seis años de sequía coronados por dos olas de calor históricas en 2023 y 2024 redujeron los rendimientos de los cereales en un 40 % y arruinaron las cosechas de aceitunas y cítricos. Situaciones similares se observan en zonas montañosas, como en la cordillera kirguisa de Ferganá, donde temperaturas superiores a 30 C (10 C por encima de lo normal) en la primavera de 2025 sometieron a frutas y cereales a un choque térmico y a una invasión de langostas, resultando en una disminución del 25 % de las cosechas.
En el este del mar de Bering, una ola de calor marino entre 2018 y 2019 provocó la muerte del 90 % de los cangrejos de las nieves, lo que condujo al cierre de una de las pesquerías más rentables del Ártico.
Frente a esta situación, se están implementando acciones innovadoras en algunos lugares. En India, por ejemplo, los agricultores están probando variedades de arroz más precoces, un desafío enorme para un país que obtiene el 70 % de sus calorías de este cultivo y donde la agricultura da sustento a millones de trabajadores.
Los picos de calor ya afectan a más de mil millones de personas, especialmente a los agricultores y sus familias, impactando en su salud y productividad. Además, debilitan una seguridad alimentaria ya muy incierta, ya que en 2024, 2,300 millones de personas sufrían algún tipo de inseguridad alimentaria.
El informe de la FAO y la OMM llama a adoptar semillas y razas adaptadas a las nuevas condiciones climáticas, y a poner sistemas de alerta a disposición de los agricultores, dado que el calor extremo es uno de los fenómenos meteorológicos más previsibles. Zahedi insiste en que vemos acciones, pero son insuficientes , subrayando la importancia crítica de los sistemas de alerta temprana.
Sin embargo, el informe advierte que, sin una reducción ambiciosa de los gases de efecto invernadero, la gravedad de los calores extremos superará cada vez más la capacidad de adaptación . Construir resiliencia es esencial, pero no puede sustituir una acción climática decidida , concluye el informe. La urgencia de abordar el cambio climático se presenta como la única solución viable para proteger la agricultura mundial y garantizar la seguridad alimentaria de la población global.










