El ministro de Salud, Fernando Boyd, advirtió este martes que el agua proveniente de las potabilizadoras de Las Tablas y Herrera continúa siendo no potable, representando un riesgo para la salud de la población. La medida de no consumir el agua se mantendrá vigente hasta que se garantice el saneamiento completo de los afluentes, según declaraciones realizadas durante el foro Hacia una nueva gobernanza del sector agua: clave para mejorar la calidad en la prestación del servicio , organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Boyd fue enfático al señalar que la presencia de contaminantes, tanto de origen agroquímico como biológico, impide asegurar la potabilidad del agua. Si no es potable, esa agua no se puede tomar , reiteró el ministro, subrayando la importancia de proteger la salud pública.
El foro, según explicó Boyd, busca fortalecer las capacidades del sector, integrar esfuerzos y construir consensos para avanzar hacia una nueva gobernanza del agua que ofrezca soluciones integrales, sostenibles y permanentes. El ministro destacó la conexión intrínseca entre el agua y la salud, afirmando que el agua no solo es indispensable para la vida; es también un determinante fundamental de la salud. Sin agua segura no hay prevención de enfermedades, no hay bienestar y no hay desarrollo sostenible .
La problemática del agua en Las Tablas y Herrera no es reciente. Boyd detalló en una entrevista a TVN Noticias que se están llevando a cabo trabajos para la perforación de 60 pozos en la zona, con el objetivo de garantizar el acceso al agua mientras se implementan soluciones a largo plazo. Reconociendo la complejidad del problema, que persiste por más de cinco décadas, el ministro anunció que se ha solicitado el apoyo de especialistas del Ejército de Estados Unidos para reforzar los estudios ya realizados en el país.
No hemos resuelto del todo en 50 años; así no seamos egoístas y aceptemos su expertise para planes a corto, mediano y largo plazo , manifestó Boyd, enfatizando que la colaboración internacional no excluye el trabajo de los profesionales panameños, sino que busca unir esfuerzos para definir soluciones efectivas.
La decisión de buscar asistencia externa refleja la urgencia de la situación y la necesidad de un diagnóstico más preciso sobre las causas de la contaminación. La colaboración con el Ejército de Estados Unidos permitirá complementar los estudios existentes y desarrollar planes de acción más informados y eficientes.
El ministro Boyd no especificó la naturaleza exacta de los contaminantes encontrados en el agua, limitándose a señalar su origen agroquímico o biológico. Sin embargo, la advertencia sobre el riesgo para la salud subraya la importancia de tomar precauciones y evitar el consumo del agua no tratada.
La situación plantea desafíos significativos para las autoridades sanitarias y gubernamentales, que deben garantizar el acceso a agua potable para la población afectada. La perforación de pozos es una medida paliativa que busca aliviar la escasez de agua, pero no aborda la causa raíz del problema, que reside en la contaminación de las fuentes hídricas.
El foro organizado por el BID representa una oportunidad para repensar la gestión del agua en Panamá y adoptar un enfoque más integral y sostenible. La nueva gobernanza del agua debe priorizar la protección de las fuentes hídricas, la inversión en infraestructura de tratamiento y la promoción de prácticas agrícolas y industriales responsables.
La colaboración entre el gobierno, el sector privado, la sociedad civil y la comunidad internacional es fundamental para lograr una gestión eficiente y equitativa del agua. El acceso a agua potable es un derecho humano fundamental, y garantizarlo requiere un compromiso a largo plazo y una visión estratégica.
La advertencia del ministro Boyd sirve como un llamado de atención sobre la importancia de proteger los recursos hídricos y garantizar la salud pública. La situación en Las Tablas y Herrera es un recordatorio de que la gestión del agua es un desafío complejo que requiere soluciones innovadoras y colaborativas. La búsqueda de expertise internacional, combinada con el esfuerzo de los profesionales panameños, puede ser el camino para superar este problema y asegurar un futuro sostenible para las generaciones venideras. La prioridad ahora es garantizar el acceso a agua segura para la población afectada, mientras se implementan soluciones a largo plazo que aborden la causa raíz de la contaminación.











