Un día después de publicar y posteriormente eliminar una imagen generada por inteligencia artificial que lo comparaba con Jesucristo, el presidente Donald Trump leyó pasajes de la Biblia directamente a la cámara desde el Despacho Oval. La lectura forma parte de Estados Unidos lee la Biblia , un evento de una semana que conmemora el 250 aniversario del país y que busca promover una celebración espiritual a nivel nacional.
La iniciativa, liderada por la organización cristiana sin fines de lucro Christians Engaged, busca concienciar sobre la importancia de las enseñanzas bíblicas tanto para el país como para sus líderes. Cerca de 500 personas, incluyendo al propio Trump, su jefa de gabinete Susie Wiles, el secretario de Defensa Pete Hegseth y el secretario de Estado Marco Rubio, participan en la lectura de pasajes bíblicos que abarcan desde el Libro del Génesis hasta el Libro del Apocalipsis. Algunos participantes realizan sus lecturas en persona en el Museo de la Biblia, mientras que otros, como el presidente, lo hacen de forma virtual.
Trump grabó su lectura de dos minutos y medio la semana pasada, eligiendo el pasaje de 2 Crónicas 7:11-22. Este pasaje, que ha sido utilizado durante décadas como un llamado a la acción por parte de la derecha cristiana en Estados Unidos y a nivel mundial, dice en parte: Si mi pueblo, que es llamado por mi nombre, se humilla y ora y busca mi rostro y se aparta de sus malos caminos, entonces yo oiré desde el cielo, perdonaré su pecado y sanaré su tierra .
Bunni Pounds, fundadora y presidenta de Christians Engaged y exasesora política, reveló que este pasaje había sido reservado originalmente para un funcionario electo. Pounds afirmó haber orado para que Trump estuviera dispuesto a leerlo, expresando su deseo de que el presidente elevara esta oración, utilizando las propias palabras de Dios.
Sin embargo, esta lectura se produce en un momento delicado para la relación del presidente con los cristianos estadounidenses. La reciente publicación en redes sociales de la imagen generada por IA, que lo mostraba como Jesús curando a un enfermo, provocó una reacción inusual por parte de aliados clave de la derecha cristiana. Trump finalmente rectificó, eliminó la publicación y sugirió que pensaba que era yo como médico y tenía que ver con la Cruz Roja .
Paralelamente, las tensiones con el Papa Francisco han aumentado, con Trump criticando al pontífice estadounidense en redes sociales durante días y negándose a disculparse por sus diferencias en relación con la guerra con Irán. Esta división ha puesto de manifiesto un cambio en algunos sectores fundamentalistas y evangélicos estadounidenses, que han comenzado a adoptar un Jesús MAGA , un movimiento que presenta a Trump como su elegido .
El presidente, conocido por su asistencia irregular a la iglesia y por sus ataques a oponentes políticos durante el Desayuno Nacional de Oración, ha dedicado gran parte de su segundo mandato a desdibujar la línea entre la iglesia y el estado. Ha promovido iniciativas religiosas que han propiciado un resurgimiento sistemático de la religión dentro de las operaciones, la cultura y las políticas del gobierno.
Pounds, por su parte, considera que el nombramiento de personas de fe en la Casa Blanca y en la administración de Trump demuestra que su corazón es realmente tierno y abierto hacia el Señor . Ella describe al presidente como una persona auténtica y genuina , que no habría participado en la lectura de las escrituras si no creyera en ello. Restó importancia a cualquier conexión entre la lectura y la imagen eliminada, señalando que la participación de Trump estaba programada antes de la publicación, pero consideró que su decisión de eliminar la imagen fue conmovedora .
Margaret Susan Thompson, profesora de historia y ciencias políticas en la Escuela Maxwell de la Universidad de Syracuse, explicó a CNN que muchos cristianos evangélicos consideran este versículo como una justificación para pedirle a Dios que bendiga a su nación .
Pounds aprovechó sus contactos en el ámbito político, colaborando con Jennifer Korn, directora de la Oficina de Asuntos Religiosos de la Casa Blanca, Paula White-Cain, asesora principal de la oficina y evangelista, y Vince Haley, director del Consejo de Política Nacional, para invitar a Trump y a varios miembros de su personal y gabinete a participar. Según Pounds, ellos captaron la esencia de lo que estábamos haciendo, quisieron participar y han sido unos socios extraordinarios .
Simplemente nos pareció importante que el líder de nuestra nación, si estaba dispuesto a leer la Biblia, la leyera con nosotros , añadió Pounds. La lectura de Trump se reproducirá en el Museo de la Biblia y en línea a través del servicio de transmisión Pure Flix, de inspiración religiosa, el martes por la noche.
La participación del presidente en este evento, aunque aparentemente un gesto de fe, se produce en un contexto de creciente controversia y tensiones, tanto dentro de su base de apoyo cristiana como en su relación con líderes religiosos de renombre. La imagen eliminada y las críticas al Papa Francisco han puesto de manifiesto las complejidades de la relación entre Trump y la fe, y han alimentado el debate sobre el papel de la religión en la política estadounidense. La lectura de 2 Crónicas 7:11-22, un pasaje con un profundo significado para la derecha cristiana, podría interpretarse como un intento de reconciliación o como una reafirmación de su compromiso con un electorado clave, pero su impacto final dependerá de cómo sea percibido por los diferentes sectores de la sociedad estadounidense.








