El dictador Daniel Ortega lanzó una dura crítica contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante un acto conmemorativo del Día de la Paz en Nicaragua, acusándolo de desquiciado mental y responsabilizándolo por la inestabilidad global. En un discurso cargado de retórica antiimperialista, Ortega también exigió el levantamiento de las sanciones impuestas por Estados Unidos a funcionarios nicarag enses y a sus propios hijos, argumentando que estas medidas atentan contra la soberanía y la vida de los ciudadanos.
Ortega describió a Trump como un individuo que no está en sus cinco sentidos y advirtió que su comportamiento podría llevar a Estados Unidos a la autodestrucción y a la desestabilización mundial. El presidente de una potencia como esa que no está en sus cinco sentidos, va a acabar con su pueblo, y está acabando con la paz en el mundo , afirmó el mandatario nicarag ense. Utilizó imágenes fuertes, comparando a Trump con alguien que ha perdido la cabeza y que cree poder hacer cualquier barbaridad , incluso mostrando una imagen de Trump presentándose como una figura mesiánica, cuestionando su efectividad y acusándolo de causar más muertes que curaciones.
El discurso de Ortega, pronunciado el 20 de abril de 2026, revivió temas recurrentes en su narrativa política, como la intervención estadounidense en Nicaragua, el bloqueo a Cuba y la condena a las políticas de Washington en el Medio Oriente, incluyendo la guerra contra Irán. Sin embargo, el ataque personal a Trump y la insistencia en la necesidad de levantar las sanciones fueron los puntos centrales de su mensaje.
Las sanciones a las que se refiere Ortega fueron impuestas en abril de 2026 por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos contra dos de sus hijos y varios funcionarios públicos, incluyendo al viceministro de Energía y Minas y al viceministro del Interior, Luis Roberto Cañas Novoa. Estas sanciones se justificaron por su participación en graves violaciones de los derechos humanos en Nicaragua. Ortega argumentó que Estados Unidos ya no halla a quién sancionar en Nicaragua, señalando que las medidas punitivas han sido dirigidas específicamente contra miembros de su familia, funcionarios de su gobierno y empresas vinculadas a la corrupción.
¡Que suspendan las sanciones que tienen en contra de muchos países! Cuba, Venezuela, Nicaragua sanciones que atentan contra la vida de los ciudadanos, la soberanía de los pueblos, y las leyes internacionales, demandó Ortega. Cuestionó la autoridad de Estados Unidos para imponer sanciones y exigió que se reconozca la deuda histórica que, según él, Washington tiene con Nicaragua, en referencia a la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Pagá! Pagá! Pagá! , instó Ortega a su homólogo estadounidense, acusándolo de matonear y sancionar a los pueblos del mundo .
El acto del Día de la Paz fue organizado por el gobierno de Ortega como una forma de contrarrestar el recuerdo del inicio de las protestas de abril de 2018, que el régimen sandinista califica como un intento de golpe de Estado. Ortega aseguró que la paz se recuperó hace ocho años, omitiendo cualquier mención a la represión violenta que desmovilizó a los manifestantes y a los 355 asesinados durante las protestas.
En su discurso, Ortega defendió los logros de su gobierno en materia de infraestructura, vivienda, salud y educación, argumentando que estos avances son evidencia del progreso que se ha logrado en tiempos de paz. Sin embargo, su discurso evitó abordar las críticas internacionales sobre la falta de libertades civiles, la persecución a la oposición y la erosión de las instituciones democráticas en Nicaragua.
El evento se produce en un contexto de creciente tensión entre Nicaragua y Estados Unidos, con Washington intensificando la presión sobre el gobierno de Ortega para que se respeten los derechos humanos y se restauren las libertades democráticas. Las sanciones impuestas por Estados Unidos, Canadá y varias naciones europeas han afectado significativamente la economía nicarag ense y han limitado la capacidad del gobierno de Ortega para acceder a financiamiento internacional.
Mientras Ortega pronunciaba su discurso en Managua, exiliados nicarag enses en diferentes ciudades del mundo organizaron actos y actividades para mantener vivo el reclamo de democracia y justicia en Nicaragua, recordando a las víctimas de la represión y denunciando la situación de derechos humanos en el país. Estos actos de protesta y conmemoración demuestran la persistencia de la oposición al régimen sandinista y la determinación de los nicarag enses en el exilio de seguir luchando por un futuro mejor para su país.
El discurso de Ortega, más allá de sus ataques personales a Trump y sus demandas de levantamiento de sanciones, refleja la creciente preocupación del régimen sandinista por el aislamiento internacional y las presiones económicas que enfrenta. La insistencia en la narrativa antiimperialista y la defensa de la soberanía son estrategias que el gobierno de Ortega utiliza para justificar su autoritarismo y movilizar a sus bases de apoyo. La conmemoración del Día de la Paz como un contrapeso al recuerdo de las protestas de 2018 es un intento de reescribir la historia y legitimar el poder del régimen sandinista.










