Desde Washington, el ministro de Economía argentino, Luis Caputo, logró asegurar un financiamiento clave para afrontar los vencimientos de deuda externa en 2026. Tras intensas negociaciones con Ajay Banga, presidente del Banco Mundial, y Kristalina Georgieva, directora del FMI, Argentina obtendrá un total de 2.550 millones de dólares, con potencial de duplicarse hasta 5.100 millones gracias a las garantías ofrecidas por estas instituciones.
La estrategia de Caputo se basó en dos pilares: la relación estratégica entre el gobierno de Javier Milei y la administración de Donald Trump, que ya facilitó un desembolso adicional del FMI por 20.000 millones de dólares, y la exploración de mecanismos de financiamiento multilateral. Inicialmente, se consideró la creación de un club de bancos respaldado por el Tesoro de Estados Unidos, pero esta opción fue descartada por las altas tasas de interés exigidas.
Finalmente, se concretó un acuerdo donde el Banco Mundial aportará 2.000 millones de dólares, actuando como garante y seleccionando a las entidades crediticias privadas que saldarán la deuda con los bonistas. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por su parte, contribuirá con 550 millones de dólares, a través de un mecanismo de garantías que permitiría a los bancos ofrecer propuestas de financiamiento de hasta dos a uno.
Caputo confirmó que se están considerando bancos como Bank of America, JPMorgan y Citi para participar en el proceso. Los directorios del Banco Mundial y el BID analizarán las solicitudes de garantías a fines de mayo o principios de junio, con el objetivo de tener los fondos disponibles antes de los vencimientos de julio.
El ministro se mostró confiado en que los fondos estarán disponibles a tiempo, a pesar de posibles demoras burocráticas. Este logro representa un hito en la estrategia de estabilización económica del gobierno argentino, que combina un programa de ajuste fiscal con la búsqueda de apoyo internacional. Suscríbete a Noticias lat para más noticias.











