El precio del petróleo experimentó un fuerte aumento en los mercados internacionales tras la reciente escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán. El barril estadounidense West Texas Intermediate (WTI) alcanzó los 90,17 dólares, un incremento superior al 7%, mientras que el Brent del mar del Norte avanzó un 6,5% hasta los 96,27 dólares.
El repunte se produjo como respuesta a la interceptación y captura de un buque de carga iraní, identificado como TOUSKA, por parte de la Marina estadounidense en el golfo de Omán. Según el presidente Donald Trump, el carguero ignoró las advertencias del destructor USS Spruance y fue detenido tras un disparo que inutilizó su sala de máquinas. Actualmente, marines estadounidenses tienen la custodia del buque y están revisando su cargamento.
Irán acusó a Estados Unidos de violar el alto el fuego acordado en abril y advirtió que habrá una respuesta. Este incidente ocurre en momentos críticos, justo antes de que expire la tregua actual entre Washington y Teherán, generando incertidumbre en la industria petrolera y los mercados financieros globales.
La posible interrupción del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo y gas licuado mundial, ha exacerbado la volatilidad en los precios del crudo. La amenaza de represalias por parte de Irán y la interrupción del tráfico marítimo llevaron a los operadores a ajustar sus posiciones, anticipando una posible escasez de oferta.
Irán rechazó reanudar las negociaciones con Estados Unidos, argumentando que no participará en nuevos diálogos mientras continúe el bloqueo naval estadounidense sobre sus puertos. Trump, por su parte, anunció que una delegación estadounidense viajará a Pakistán para intentar reactivar las conversaciones y advirtió sobre la posibilidad de ordenar nuevos ataques contra infraestructura iraní si Teherán no cede.
La tensión también se reflejó en los mercados financieros, con el dólar apreciándose frente al euro y el yen, y un retroceso en los futuros de las bolsas estadounidenses y europeas. Analistas advierten que el conflicto en el Golfo tiene consecuencias globales, afectando no solo el suministro de petróleo, sino también el transporte de fertilizantes, gas natural y ayuda humanitaria.
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