La inversión extranjera directa (IED) en Guatemala experimentó un aumento del 8.7% en 2025, alcanzando los US$1,881 millones, superando los US$1,729 millones del año anterior, según un reciente reporte de la Junta Monetaria. Este crecimiento se produjo en un contexto global de incertidumbre debido a las políticas migratorias y arancelarias de Estados Unidos, pero Guatemala logró posicionarse en actividades sectoriales y cadenas de valor.
Para 2026, se proyecta que la IED alcance los US$2 mil millones, a pesar de las tensiones internacionales, especialmente en Oriente Medio, que han presionado al alza los precios del petróleo. El análisis revela que el 81% de la IED, equivalente a US$1,526 millones, provino de cinco países: Centroamérica y República Dominicana (US$455 millones), Colombia (US$398 millones), Estados Unidos (US$325 millones), México (US$231 millones) y otros (US$117.3 millones). Otros inversores importantes incluyen Países Bajos, Luxemburgo, España, Corea del Sur, Alemania y Suecia.
Las actividades financieras y de seguros lideraron la captación de capital, con US$855 millones, seguidas por el comercio y la reparación de vehículos (US$358 millones), las industrias manufactureras (US$203 millones), la información y las comunicaciones (US$187 millones) y el suministro de electricidad, agua y saneamiento (US$138 millones).
Enrique Font, presidente de la Cámara de Industria de Guatemala, destacó la concentración de la inversión en sectores relevantes, pero con menor sofisticación. Señaló la necesidad de un entorno propicio para la inversión, fortaleciendo la certeza jurídica, mejorando la infraestructura y simplificando los procesos administrativos. Font considera que la meta de US$2 mil millones para 2026 es alcanzable, dado el promedio histórico de crecimiento de la IED, pero enfatizó la importancia de abordar desafíos estructurales como la falta de incentivos competitivos y una política industrial clara.
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