El mercado de la longevidad está saturado de productos y estrategias que prometen una vida más larga y saludable, pero muchos carecen de base científica y pueden ser perjudiciales o simplemente un desperdicio de dinero. La periodista Kara Swisher, en su serie de CNN Kara Swisher Wants to Live Forever , investiga las tendencias y la ciencia de la longevidad, separando las estafas de las herramientas reales.
Swisher destaca la proliferación de estafadores del bienestar que difunden desinformación en internet, ofreciendo atajos que no funcionan y, en algunos casos, pueden ser peligrosos. Si bien algunas prácticas ineficaces son inofensivas, muchas abordan temas médicos reales y pueden tener consecuencias negativas para la salud o el bolsillo.
La terapia de luz roja es una de las últimas modas en belleza y longevidad que, según la doctora Zakia Rahman, profesora clínica de dermatología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, no es puro bombo publicitario. La luz roja y, en menor medida, la luz infrarroja cercana, son longitudes de onda específicas que pueden enviar señales al cuerpo. Se cree que estas longitudes de onda mejoran el rendimiento y la resiliencia celular al convertir la luz en energía en las mitocondrias, las centrales energéticas de las células, y reducen la inflamación.
El doctor Praveen Arany, profesor asociado de biología oral en la Facultad de Medicina Dental de la Universidad de Buffalo, explica que la evidencia científica respalda cada vez más la eficacia de la terapia de luz roja para mejorar la textura de la piel y promover el crecimiento del cabello, lo que ha impulsado la popularidad de los dispositivos para uso doméstico. Actualmente, se están realizando estudios para evaluar otros beneficios potenciales, como el tratamiento del dolor crónico, la enfermedad de Parkinson y la enfermedad de Alzheimer.
Sin embargo, Arany advierte que aún se necesitan más datos para establecer protocolos claros sobre cómo administrar la terapia de luz roja, qué longitudes de onda utilizar y durante cuánto tiempo. Existen dos métodos de administración: láseres, que se utilizan en consultorios médicos, y paneles LED, que son más accesibles para el uso doméstico. Si bien los paneles LED tienen menos riesgo de causar daño, también existe menos control de calidad en el mercado. Rahman recomienda buscar dispositivos con autorización de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) para garantizar la seguridad.
Es importante recordar que la terapia de luz roja no es una solución mágica y requiere un uso constante durante meses para observar resultados. No se trata de un tratamiento único que transforme a alguien de la noche a la mañana.
Otra estrategia de bienestar que no es una estafa, según Swisher, es el uso de saunas. Siempre y cuando se utilicen con moderación y se mantenga una hidratación adecuada, puede ser muy beneficioso. Además de los posibles beneficios fisiológicos, 20 minutos en una sauna ofrecen un espacio de relajación lejos de las distracciones del teléfono móvil.
El uso de saunas es una práctica arraigada en diversas culturas de todo el mundo, y la investigación ha vinculado su uso regular con una mejor salud cardiovascular, beneficios para la salud cognitiva y el mantenimiento de la masa muscular, según una revisión de investigación de 2021.
El doctor David Burke, presidente emérito del departamento de medicina de rehabilitación de la Facultad de Medicina de la Universidad Emory en Atlanta, recomienda a sus pacientes apuntar a sesiones de 20 minutos, de cuatro a cinco días a la semana. Destaca la simplicidad y la eficacia de esta práctica, incluso en períodos de tiempo relativamente cortos. Las saunas pueden encontrarse en gimnasios locales o adquirirse para uso doméstico.
A pesar de la emoción que generan las nuevas tecnologías y la tentación de invertir en productos milagrosos, incluso las herramientas respaldadas por la investigación, como las saunas y la terapia de luz roja, no son las que marcan la mayor diferencia en la búsqueda de la longevidad.
La doctora Rahman enfatiza que una alimentación saludable, un sueño adecuado, la actividad física y una vida social activa son fundamentales. Los dispositivos de luz roja para uso doméstico son más efectivos para aquellos que ya adoptan un estilo de vida saludable y buscan complementar su rutina.
Venkatraman Ramakrishnan, científico del Laboratorio de Biología Molecular del MRC en Cambridge, Inglaterra, y autor del libro Why We Die: The New Science of Aging and the Quest for Immortality , coincide en que una dieta rica en verduras, un sueño reparador y el ejercicio regular deben ser la prioridad. Reconoce que estas prácticas pueden ser difíciles de lograr debido a las limitaciones de tiempo y recursos, pero insiste en que son alcanzables.
En resumen, la clave para una vida más larga y saludable no reside en soluciones rápidas o productos milagrosos, sino en la adopción de hábitos de vida saludables y sostenibles. La terapia de luz roja y las saunas pueden ser herramientas complementarias, pero no sustituyen los fundamentos de una buena nutrición, el descanso adecuado y la actividad física regular. La precaución y el escepticismo son esenciales al navegar por el mercado de la longevidad, y es importante basar las decisiones en evidencia científica sólida en lugar de promesas vacías.











