La familia de Ángel, el niño de 4 años fallecido en Comodoro Rivadavia, encabezó este viernes una multitudinaria movilización en el Obelisco, en la Ciudad de Buenos Aires, exigiendo justicia por su muerte y cuestionando las decisiones judiciales que derivaron en el cambio de tenencia del menor meses antes del trágico desenlace. Luis López, padre de Ángel, y Lorena Andrade, su pareja, viajaron desde Comodoro Rivadavia para liderar la jornada, que incluyó una marcha y una vigilia en homenaje al niño.
La protesta congregó a vecinos, activistas sociales, como Martha Pelloni, y personas conmovidas por el caso, quienes portaron carteles con consignas como Justicia por Ángel y Lo mataron con decisiones judiciales . Los manifestantes expresaron su indignación por el proceso que condujo al cambio de tenencia del niño, así como por los informes profesionales que intervinieron en la causa.
La familia de Ángel llegó a la marcha con remeras que llevaban el mensaje Si te hubiesen escuchado, estarías con nosotros , reflejando el profundo dolor y la sensación de que la tragedia podría haberse evitado si sus advertencias hubieran sido tomadas en cuenta. El reclamo se dirigió no solo contra los principales sospechosos, la madre biológica y su pareja, actualmente detenidos, sino también contra las instancias que participaron en la definición del cuidado del niño.
En declaraciones a la prensa, Luis López expresó su desesperación y su búsqueda de justicia. Hoy venimos a pedir justicia y que paguen lo que nos hicieron. No me escucharon a mí y no escucharon a mi hijo , afirmó. López describió el impacto devastador de la situación en su vida y explicó que su motivación para viajar a Buenos Aires era honrar la memoria de su hijo y asegurarse de que su caso no quede impune. Esto lo estoy haciendo por él, esto no puede quedar así , enfatizó. Él tenía una familia que lo amaba y esos meses que vivió ahí fueron un infierno .
Lorena Andrade, visiblemente conmovida, llevó consigo un peluche del Hombre Araña, uno de los juguetes favoritos de Ángel. Recordó que este peluche fue uno de los pocos objetos personales que pudo acompañar al niño cuando cambió de hogar. Al menos tuvo su muñeco , dijo con tristeza.
Ángel había pasado a vivir con su madre biológica y su pareja en noviembre del año pasado. Ambos se encuentran detenidos y son los principales sospechosos en la investigación. La familia de López cuestiona la falta de una evaluación adecuada del entorno al momento de definir la tenencia del niño. No le dieron tiempo ni para entender quién era esa persona ni dónde iba a vivir , señaló López.
Además, denunció irregularidades en los informes profesionales que se utilizaron para tomar la decisión de cambiar la tenencia, así como obstáculos para mantener el vínculo con su hijo. La última vez que López vio a Ángel fue el 9 de marzo. Yo lo vi mal, ese no era mi hijo , recordó con angustia. Desde entonces, ha mantenido intacta la habitación del niño, esperando su regreso. Estamos esperando que vuelva. Para mí no está muerto , expresó, aferrándose a la esperanza.
El caso de Ángel ha generado una profunda conmoción en la sociedad argentina y ha puesto de manifiesto las fallas en el sistema de protección de los derechos de los niños. La movilización en el Obelisco es una expresión del reclamo de justicia y de la necesidad de revisar los protocolos y las prácticas que se utilizan para definir la tenencia de los menores.
La investigación sobre la muerte de Ángel continúa en curso, y las autoridades judiciales han anunciado que se está llevando a cabo una revisión exhaustiva del equipo judicial que otorgó la tenencia a la madre biológica. Se busca determinar si hubo negligencia o irregularidades en el proceso que condujo a la decisión de cambiar el hogar del niño.
El caso ha reabierto el debate sobre la importancia de escuchar a los padres y de evaluar cuidadosamente el entorno familiar antes de tomar decisiones que afectan el bienestar de los niños. La familia de Ángel espera que su lucha por la justicia sirva para evitar que tragedias similares se repitan en el futuro. La movilización en el Obelisco fue un grito desesperado de un padre que ha perdido a su hijo y que exige respuestas y responsabilidades. La memoria de Ángel seguirá viva en el corazón de su familia y en la lucha por un sistema de justicia más justo y protector para los niños.












