La emblemática fuente Deseo, ubicada en la plaza de Azcárraga de la Ciudad Vieja en A Coruña, permanece sin su estatua tras el incidente ocurrido el pasado mes de noviembre, cuando un joven causó daños a la escultura decimonónica. La pieza, que representa a una mujer alzando una lámpara de vidrio fundido que emula una antorcha, presenta dificultades significativas para su reparación debido a la escasez de artesanos con la habilidad necesaria para trabajar el material con las técnicas originales.
El Ayuntamiento de A Coruña se ha visto obligado a contactar con la Real Fábrica de Vidrio de La Granja para llevar a cabo la restauración. Según fuentes municipales, el proceso es lento y complejo, pero el proyecto ya ha sido encargado y actualmente se encuentra pendiente de revisión antes de ser enviado al departamento autonómico de Patrimonio Cultural para su aprobación.
La colaboración entre el Ayuntamiento y la Xunta de Galicia será crucial para determinar el momento más adecuado para la restauración de la estatua, tal y como se acordó en una respuesta escrita del Gobierno local al Partido Popular a principios de año. Ambas administraciones evaluarán conjuntamente las condiciones óptimas para llevar a cabo la intervención, garantizando la preservación del valor histórico y artístico de la pieza.
Paralelamente a la restauración de la estatua, el Ayuntamiento ya está planificando un proyecto de conservación integral para todo el conjunto de la plaza de Azcárraga, con una inversión que supera los 500.000 euros. Esta iniciativa busca revitalizar el espacio público y asegurar la conservación a largo plazo de la fuente y su entorno.
La historia de la fuente Deseo se remonta a 1822, cuando se planteó por primera vez la idea de construir una fuente en la entonces llamada plaza de la Harina. Sin embargo, la construcción no se materializó hasta 1870. El libro El agua en A Coruña , publicado por la empresa municipal de aguas Emalcsa y escrito por José Manuel Fernández Caamaño y Ricardo Vázquez Pérez, destaca que esta fuente fue la primera disponible para los vecinos de la Ciudad Vieja, quienes hasta entonces dependían de los aljibes y pozos de aguas salobres existentes en el barrio.
El libro también revela que los militares de los cuarteles tenían reservado uno de los cuatro caños de la fuente, mientras que otro se destinaba para la provisión de los presidios , es decir, las antiguas prisiones. Esta distribución del agua evidencia la importancia estratégica de la fuente para la ciudad en el siglo XIX.
Según el plan general de 1876, la fuente se encontraba originalmente en la actual plaza de la Constitución, adyacente a la plaza de Azcárraga y frente al Palacio de Capitanía. Posteriormente, fue trasladada a su ubicación actual. La fuente fue fundida en los talleres Dumgem de París, y se atribuye a Eusebio da Guarda la financiación de la obra.
Los autores del libro El agua en A Coruña consideran que la fuente es quizás la más hermosa de la ciudad , destacando su elegante figura de una mujer tallada en bronce. La fuente Deseo no solo representa un importante elemento arquitectónico y artístico, sino también un símbolo de la historia y la identidad de A Coruña.
La espera por la restauración de la estatua de la fuente Deseo se prolonga, pero las autoridades locales y autonómicas se muestran comprometidas con la recuperación de esta joya del patrimonio cultural coruñés. El proyecto de conservación integral de la plaza de Azcárraga, junto con la restauración de la estatua, permitirá devolver a la ciudad un espacio público emblemático y preservar su legado para las futuras generaciones. La paciencia es clave, dado el delicado proceso de restauración y la necesidad de garantizar la calidad y autenticidad de la intervención. La comunidad local observa con interés los avances en el proyecto, esperando con ilusión el regreso de la estatua a su lugar original y la revitalización de la plaza de Azcárraga.









