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FMI Reduce Proyección de Crecimiento para Costa Rica por Guerra en Medio Oriente

El cambio en las expectativas macroeconómicas se da como consecuencia directa de la volatilidad generada tras el estallido de la guerra en el Medio Oriente.

FMI Reduce Proyección de Crecimiento para Costa Rica por Guerra en Medio Oriente

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ajustó a la baja su proyección de crecimiento económico para Costa Rica en 2026, situándola en un 3,6%. Esta nueva estimación representa una desaceleración considerable en comparación con el 4,6% del Producto Interno Bruto (PIB) que el país logró en 2025. El ajuste responde directamente a la volatilidad generada por el reciente estallido del conflicto en el Medio Oriente, impactando las expectativas macroeconómicas a nivel global y regional.

La revisión a la baja de la proyección costarricense se produce después de que el FMI, en su Declaración del personal técnico al finalizar la misión del Artículo IV, estimara un crecimiento del 3,8%. Esta cifra coincidía con la proyección del Banco Central de Costa Rica (BCCR) realizada en enero pasado. El cambio en las expectativas refleja la creciente incertidumbre económica derivada de la situación geopolítica actual.

A nivel mundial, el FMI también recortó su proyección de crecimiento en 0,2 puntos porcentuales, ubicándola ahora en un 3,1%. Pierre-Olivier Gourinchas, economista jefe del FMI, explicó que las previsiones actuales se basan en la expectativa de un conflicto relativamente corto, con una interrupción temporal del mercado energético que se disiparía en el transcurso del próximo año. Sin embargo, la entidad advierte que una prolongación del conflicto podría tener consecuencias mucho más graves.

En un escenario pesimista, el crecimiento global podría caer hasta un 2%, una contracción drástica que evocaría crisis económicas severas como la crisis financiera de 2008 y la pandemia de 2020. La principal causa de esta potencial caída sería un fuerte aumento en los precios del petróleo, lo que impulsaría la inflación al alza, revirtiendo la tendencia a la moderación que se había observado hasta ahora. La inflación global promedio alcanzaría el 4,4%, 0,6 puntos porcentuales más que la previsión de enero.

Gourinchas anticipó que, si el conflicto se resuelve a través de negociaciones, se podría observar un ligero aumento en la inflación subyacente (excluyendo alimentos y energía), pero este incremento no sería prolongado y los precios deberían volver a su trayectoria de desaceleración en 2027.

La región más afectada por la coyuntura actual es Oriente Medio, África del Norte y Asia Central. Arabia Saudita, la principal economía de la zona, experimentó un recorte significativo en su expectativa de crecimiento, que ahora se sitúa en un 3,1% para este año, 1,4 puntos porcentuales menos que la estimación anterior del FMI. No obstante, se espera que Arabia Saudita experimente una expansión económica en 2027.

El origen de este reciente choque económico se remonta a los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero, seguidos por la represalia de Teherán. Estos eventos provocaron el cierre práctico del Estrecho de Ormuz, una ruta marítima crucial para el transporte mundial de petróleo y fertilizantes.

Desde entonces, los precios de la energía se han disparado, ejerciendo una presión considerable sobre los países, especialmente aquellos más vulnerables y dependientes de las importaciones de hidrocarburos de la región. La volatilidad en los precios del petróleo amenaza con socavar los esfuerzos de los países por controlar la inflación y mantener un crecimiento económico sostenible.

La situación actual exige una vigilancia constante y una respuesta coordinada a nivel internacional para mitigar los riesgos y promover la estabilidad económica. El FMI continuará monitoreando de cerca la evolución del conflicto en el Medio Oriente y sus implicaciones para la economía global, ajustando sus proyecciones según sea necesario. La capacidad de los países para adaptarse a este nuevo entorno económico dependerá de su fortaleza institucional, su diversificación económica y su capacidad para implementar políticas fiscales y monetarias prudentes.

Costa Rica, como una economía emergente, se enfrenta a desafíos particulares en este contexto. La dependencia del país de las importaciones de petróleo lo hace vulnerable a las fluctuaciones de los precios internacionales de la energía. Además, la desaceleración del crecimiento económico global podría afectar negativamente las exportaciones costarricenses y el flujo de inversión extranjera directa.

El gobierno costarricense deberá implementar medidas para fortalecer la economía nacional y protegerla de los efectos adversos de la crisis internacional. Estas medidas podrían incluir la promoción de la diversificación económica, el fomento de la inversión en energías renovables, el fortalecimiento de las instituciones y la implementación de políticas fiscales responsables.

La situación actual subraya la importancia de la cooperación internacional y la necesidad de abordar los desafíos económicos globales de manera conjunta. El FMI está dispuesto a brindar asistencia técnica y financiera a los países que lo necesiten para hacer frente a las consecuencias de la crisis en el Medio Oriente y promover un crecimiento económico sostenible e inclusivo.

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