El mercado cambiario argentino muestra una sorprendente resistencia a la aceleración inflacionaria, anticipando un período de relativa estabilidad en los próximos meses. A pesar de que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo registró un aumento del 3,4% mensual, el tipo de cambio oficial retrocedió en la primera jornada posterior a la publicación, situándose en $1.359 en el mercado mayorista, el nivel más bajo desde octubre pasado. Incluso, los dólares financieros también marcaron bajas, con el dólar MEP operando por debajo de los $1.400.
Operadores y analistas coinciden en que la apreciación del peso se extenderá al menos hasta mediados de año, impulsada por los abultados ingresos de dólares provenientes del comercio exterior y las emisiones de títulos de deuda en moneda extranjera. El tipo de cambio oficial se mantiene significativamente por debajo del techo de la banda de flotación establecida por el Banco Central, con una distancia que podría ampliarse aún más.
El techo de la banda de flotación se ajustará a $1.757 para finales de mayo, considerando el aumento del IPC de marzo. Sin embargo, el consenso del mercado apunta a que el dólar oficial mayorista oscilará en torno a $1.400 en las próximas semanas, con algunos analistas incluso sugiriendo un posible descenso hasta $1.300, aunque limitado por posibles intervenciones del Banco Central.
Expertos como Santiago López Alfaro de Dracma Investments, descartan una disparada del tipo de cambio, destacando el fortalecimiento de la tenencia de divisas por parte del Gobierno y el BCRA. Austin Maquieyra, de Sailing Inversiones, enfatiza que el mercado parece más sensible a la oferta y demanda de dólares que al dato puntual de inflación. Pablo Lazzati, de Insider Finance, advierte sobre la importancia de monitorear el comportamiento del sector agroexportador y las liquidaciones de la cosecha gruesa.
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