Hace cinco años, en abril de 2021, el panorama económico peruano presentaba una mezcla de iniciativas para dinamizar sectores clave y señales de alerta ante la paralización de inversiones importantes. El sector inmobiliario, buscando contrarrestar una posible desaceleración, anunció promociones y facilidades para la venta de viviendas, mientras que el sector gasífero enfrentaba una fuerte caída en las inversiones, agravada por la pandemia. Paralelamente, el proyecto del puerto de Salaverry avanzaba a un ritmo lento, generando interrogantes sobre su futuro.
El sector inmobiliario, consciente del impacto de la incertidumbre económica, optó por una estrategia agresiva para impulsar las ventas. Las inmobiliarias planearon reducir los precios de las viviendas entre S/ 10,000 y S/ 50,000, buscando atraer a potenciales compradores. Además de la reducción de precios, se ofrecieron facilidades para la separación de departamentos, permitiendo a los interesados iniciar el pago hasta seis meses después de la reserva. Algunas compañías incluso ofrecieron espacios amoblados, añadiendo un valor extra a la oferta. Esta estrategia se implementó en un contexto de incremento sostenido en los precios de los alquileres, lo que podría haber incentivado a algunos a considerar la compra como una alternativa más estable a largo plazo.
Sin embargo, la situación en el sector de gas natural era significativamente más preocupante. Las inversiones en los 11 lotes en operación en el país se desplomaron en un 52.1% en 2020, y a abril de 2021 no se había iniciado ninguna nueva actividad exploratoria o de aumento de producción. Proyectos de inversión por más de US$ 4,870 millones, que habían sido promovidos en los últimos cinco años en base a las expectativas de crecimiento de la demanda de gas natural, quedaron truncos. La caída de la demanda, exacerbada por la pandemia y sus efectos en la actividad económica, fue el principal factor detrás de esta paralización. La falta de nuevas inversiones amenazaba la capacidad del país para satisfacer la creciente demanda de energía y podría tener consecuencias negativas para el desarrollo industrial y económico a largo plazo.
En cuanto a la infraestructura, el proyecto del puerto de Salaverry, adjudicado en 2018, mostraba un avance limitado. Según el último reporte del Organismo Supervisor de la Contratación del Estado (OSITRAN), a febrero de 2021, el proyecto alcanzaba un avance del 16% en la ejecución de sus inversiones. De los US$ 270 millones en total previstos como inversión referencial, el concesionario había acumulado hasta ese período US$ 43.2 millones. Este ritmo de avance, considerado lento por muchos analistas, generaba dudas sobre la capacidad del concesionario para cumplir con los plazos establecidos y entregar un terminal portuario multipropósito que contribuya al desarrollo del comercio exterior peruano.
La situación económica de abril de 2021 reflejaba un escenario complejo, con sectores que buscaban adaptarse a las nuevas circunstancias a través de promociones y facilidades, y otros que enfrentaban serias dificultades debido a la caída de la demanda y la paralización de inversiones. La recuperación económica del país dependía en gran medida de la capacidad del gobierno para implementar políticas que estimulen la inversión, impulsen la demanda y generen confianza en los agentes económicos. La lentitud en el avance de proyectos de infraestructura clave, como el puerto de Salaverry, también representaba un obstáculo para el crecimiento económico a largo plazo.
El contraste entre las medidas proactivas del sector inmobiliario y la inactividad en el sector gasífero, junto con el lento avance del puerto de Salaverry, pintaba un cuadro de oportunidades perdidas y desafíos pendientes para la economía peruana. La capacidad del país para superar estos obstáculos y retomar el camino del crecimiento sostenible dependería de la implementación de políticas efectivas y de la restauración de la confianza de los inversionistas. La situación económica de abril de 2021 servía como un recordatorio de la fragilidad de la economía y la importancia de abordar los desafíos de manera oportuna y coordinada.












