El presidente Donald Trump ha intensificado su ataque contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, declarando que lo despedirá si no renuncia a su cargo cuando expire su mandato el próximo mes. Esta amenaza se produce en un contexto de creciente tensión entre la Casa Blanca y el banco central, exacerbada por una investigación penal en curso contra Powell por presuntas declaraciones falsas al Congreso relacionadas con la renovación de la sede de la Fed en Washington D.C.
Trump expresó su frustración con Powell durante una entrevista en Fox Business, calificándolo de "desastre" para el país y cuestionando el aumento significativo en los costos de la renovación de la sede de la Fed, que ha superado los $3 mil millones. El presidente insinuó que podría haber corrupción o, al menos, incompetencia en la gestión del proyecto.
La administración Trump ha respaldado activamente la investigación penal, a pesar de que podría retrasar la confirmación del candidato preferido de Trump para reemplazar a Powell, Kevin Warsh. El senador republicano Thom Tillis, miembro clave del Comité Bancario del Senado, ha indicado que no votará a favor de la confirmación de Warsh hasta que se complete la investigación sobre Powell, lo que podría permitir que Powell permanezca en el cargo como presidente interino.
La situación se complicó aún más con la visita no anunciada de dos fiscales del Departamento de Justicia a la sede de la Fed el martes, para supervisar el progreso de las obras de renovación. La Fed respondió a esta visita solicitando que cualquier futura inspección se realice en presencia de un abogado de la institución.
La renovada amenaza de despido de Powell por parte de Trump plantea serias dudas sobre la independencia del banco central y su capacidad para operar sin interferencia política. La Ley de la Reserva Federal permite al presidente destituir a los funcionarios de la Fed, pero solo "por causa justificada", y no está claro si las acusaciones contra Powell cumplen con este requisito legal.
Powell ha defendido la independencia de la Fed y ha afirmado que no tiene intención de renunciar mientras la investigación esté en curso. También ha señalado que el presidente no tiene la autoridad para destituirlo de su cargo.
La investigación penal se centra en las declaraciones de Powell al Congreso sobre los costos de la renovación de la sede de la Fed. Powell ha argumentado que los sobrecostos se deben a condiciones imprevistas, como la presencia de amianto y contaminación tóxica en el suelo.
Trump también intentó previamente destituir a la gobernadora de la Fed, Lisa Cook, bajo acusaciones de fraude hipotecario, pero Cook impugnó la decisión en los tribunales. La Corte Suprema examinó el caso en enero y se mostró escéptica sobre la autoridad del presidente para destituir a Cook. Se espera que la Corte Suprema emita una decisión en breve.
El mandato de Powell como gobernador de la Fed expira en enero de 2028, y aún no ha decidido si permanecerá en la Junta una vez que finalice su presidencia.
La audiencia de confirmación para Warsh está programada para el 21 de abril, pero la oposición de Tillis y la investigación en curso sobre Powell podrían obstaculizar su confirmación. Trump ha expresado su esperanza de que Tillis cambie de opinión, pero también ha reconocido que es posible que Warsh no pueda asumir el cargo el próximo mes.
La posibilidad de que Powell permanezca en el cargo como presidente interino durante un período prolongado podría intensificar aún más la tensión entre la Casa Blanca y la Fed. La administración Trump ha criticado constantemente a Powell por mantener los tipos de interés elevados, lo que, según Trump, perjudica el crecimiento económico.
La Fed declinó hacer comentarios sobre las declaraciones de Trump y la investigación penal. Sin embargo, ha defendido su independencia y ha reafirmado su compromiso de mantener la estabilidad de precios y el pleno empleo.
La batalla entre Trump y Powell representa un desafío significativo para la independencia del banco central y su capacidad para tomar decisiones de política monetaria sin interferencia política. La resolución de esta disputa tendrá importantes implicaciones para la economía estadounidense y la confianza en el sistema financiero. La incertidumbre en torno al liderazgo de la Fed podría generar volatilidad en los mercados financieros y dificultar la planificación económica a largo plazo. La comunidad empresarial y los inversores están observando de cerca la situación y esperan una resolución rápida y transparente. La independencia de la Fed es un pilar fundamental de la economía estadounidense, y cualquier intento de socavarla podría tener consecuencias negativas a largo plazo.












