El cargamento de limón persa que salió de Martínez de la Torre y que fue rechazado por Estados Unidos por contar con residuos de pesticidas podría dar paso a una cuarentena o a la suspensión de la exportación de ese producto, sostienen dirigentes campesinos y productores agrícolas del estado. Aunque el cargamento rechazado salió de Martínez de la Torre, uno de los municipios con mayor producción de limón persa en el estado y en el país, dicen que no hay certeza de su origen, porque ahí se concentran cargamentos que llegan de distintos estados para ser empacados y exportados.
La exportación de limón persa se encuentra en riesgo a causa del cargamento contaminado que fue detectado por la FDA (Food and Drug Administration) de Estados Unidos el pasado 9 de abril, sostiene el dirigente nacional del Frente de Organizaciones Sociales y Económicas del Campo (Fosec), Rafael Lindo Chaga.
El rechazo del cargamento por parte de las autoridades estadounidenses ha generado preocupación en el sector, ya que Estados Unidos es el principal mercado para el limón persa veracruzano. Productores temen que se impongan restricciones más estrictas a las exportaciones, lo que podría generar pérdidas económicas significativas.
Según el Consejo de Productores y Exportadores de Limón Persa, el cargamento rechazado fue sellado por la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y devuelto a Martínez de la Torre para su destrucción. Este incidente se considera una señal de alerta inmediata para todo el sector.
La situación pone en jaque a todo el sector, según Miguel Salazar, productor local, debido a la rigurosidad de Estados Unidos en materia de exportaciones. Existe la posibilidad de una cuarentena mientras se determina el origen de la contaminación, lo que podría generar grandes pérdidas económicas para los productores.
El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) debe realizar una investigación minuciosa para encontrar el origen del cargamento contaminado y aplicar los protocolos necesarios para evitar que la contaminación se expanda, enfatizó Salazar.
El limón persa que se empaqueta y exporta desde Martínez de la Torre proviene de diversos estados, incluyendo Oaxaca, Michoacán, Tabasco, Yucatán, Campeche y Mérida, así como de municipios de Veracruz como Cuitláhuac, Misantla, Nautla, Isla y la región de Los Tuxtlas. Esta amplia procedencia dificulta la identificación del origen de la contaminación.
Algunos productores sugieren que el aumento de la demanda de limón persa en Estados Unidos podría haber llevado a algunos a utilizar químicos para acelerar la producción. Sin embargo, la falta de control sanitario en Martínez de la Torre, donde converge limón de diversas fuentes, es un factor clave en la problemática.
Araceli Huesca Eufrasio, citricultora de Nautla, aboga por la producción de cultivos orgánicos como una alternativa para garantizar un producto limpio y saludable. Reconoce que el cargamento rechazado puede generar pérdidas económicas, pero insiste en que el cultivo orgánico es una solución a largo plazo.
En mi caso, yo tengo limón orgánico; ni siquiera ocupamos herbicidas. Fumigamos cuidando mucho la abejas , afirmó Huesca Eufrasio, destacando los beneficios del cultivo orgánico para el medio ambiente y la salud.
Juan Ramírez Ramírez, otro citricultor, coincide en la necesidad de privilegiar el cultivo orgánico y cumplir con todos los requisitos de exportación. Señala que el precio del limón persa ya está bajando en el campo, pasando de mil pesos por caja de 28 kilos la semana pasada a 500 pesos actualmente.
El Consejo de Productores y Exportadores de Limón Persa ha pedido a sus integrantes extremar precauciones y reforzar los controles internos en todas las etapas del proceso productivo y de exportación.
Veracruz cuenta con más de 50 mil hectáreas dedicadas a la producción de limón persa, con una producción anual superior a un millón de toneladas, según datos de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (Sedarpa). Los principales municipios productores son Martínez de la Torre, Atzalán, Tlapacoyan, Carrillo Puerto, Cuitláhuac, Papantla y Misantla.
La producción de limón persa en Veracruz se caracteriza por su alta calidad para la exportación, siendo Estados Unidos el principal destino. La situación actual exige una respuesta rápida y coordinada para proteger la reputación del limón persa veracruzano y garantizar la continuidad de las exportaciones.
La falta de control sanitario y la posible utilización de químicos prohibidos representan una amenaza para la industria citrícola veracruzana. La adopción de prácticas agrícolas orgánicas y el cumplimiento estricto de las normas de exportación son fundamentales para superar esta crisis y asegurar un futuro sostenible para el sector.
La investigación en curso por parte de Senasica es crucial para identificar el origen de la contaminación y tomar medidas correctivas. La colaboración entre productores, autoridades y exportadores es esencial para garantizar la inocuidad del limón persa y mantener la confianza de los consumidores estadounidenses.
El sector productivo se enfrenta a un desafío importante, pero también tiene la oportunidad de fortalecer sus prácticas y mejorar la calidad de su producto. La apuesta por la producción orgánica y el cumplimiento de las normas sanitarias son claves para asegurar la competitividad del limón persa veracruzano en el mercado internacional.
La posible cuarentena o cierre de la frontera comercial con Estados Unidos tendría un impacto devastador en la economía de los pequeños productores, quienes dependen en gran medida de las exportaciones. Es fundamental que las autoridades tomen medidas para evitar esta situación y proteger los intereses de los agricultores.
La transparencia y la comunicación efectiva entre todos los actores involucrados son esenciales para superar esta crisis y restaurar la confianza en el limón persa veracruzano. La colaboración y el compromiso de todos son necesarios para garantizar un futuro próspero para la industria citrícola del estado.











