La presidenta Claudia Sheinbaum descartó, por el momento, impulsar un nuevo impuesto a las grandes fortunas en México, aunque no cerró la puerta a revisar una mayor contribución de quienes perciben más ingresos. La mandataria se pronunció al respecto durante su conferencia matutina de este martes, respondiendo a preguntas sobre propuestas internacionales, como las discutidas en el G20, para gravar a multimillonarios con una tasa cercana al 2%.
Sheinbaum enfatizó que un impuesto a las grandes fortunas no forma parte de una reforma fiscal en puerta, aunque reconoció la necesidad de analizar si es necesario que los sectores con mayores ingresos aporten más al sistema tributario. "Hay que analizar; por el momento no lo tenemos como parte de una reforma mayor fiscal. Lo que hemos estado haciendo es actualizar esencialmente lo que se paga. El solo hecho de que ya no se condone ya distribuye la riqueza", afirmó.
La presidenta destacó tres acciones clave que, según su administración, han contribuido a reducir la desigualdad en el país: el aumento al salario mínimo, los programas sociales y la eliminación de la condonación de impuestos. En este último punto, Sheinbaum subrayó que la prohibición de condonar impuestos a grandes contribuyentes ha sido un cambio central en la política fiscal reciente, una práctica que, según ella, prevaleció en administraciones pasadas.
Sheinbaum defendió que el sistema tributario mexicano mantiene un principio de progresividad, donde quienes más tienen, más pagan, especialmente a través del impuesto sobre la renta y la supervisión de deducciones por parte del Servicio de Administración Tributaria (SAT). La titular del Ejecutivo resaltó que el fortalecimiento de la recaudación ha sido resultado de una mayor fiscalización y revisión de deducciones, lo que ha permitido alcanzar ingresos históricos cercanos a los 6 billones de pesos, en coordinación con la Secretaría de Hacienda.
"Con el presidente López Obrador se hizo algo muy importante, que fue no permitir la condonación, que era una práctica que se venía desarrollando durante todo el periodo neoliberal. Se condonaban impuestos por parte del SAT de manera discrecional, eso cambió", explicó Sheinbaum. La presidenta aseguró que la condonación de impuestos a grandes contribuyentes es ahora inconstitucional.
Sheinbaum reiteró que las fortunas que antes no se cobraban impuestos, ahora sí lo hacen, y enfatizó que "quien tiene más, pues paga más". Sin embargo, insistió en que la implementación de un impuesto especial a las grandes fortunas es algo que aún debe ser analizado. "Por el momento no lo tenemos como parte de una reforma mayor fiscal. Lo que hemos estado haciendo, pues es actualizar esencialmente lo que se paga, el solo hecho de que ya no se condone, ya ha distribuido la riqueza", agregó.
La discusión sobre la posible implementación de un impuesto a las grandes fortunas en México se da en un contexto global de debate sobre la necesidad de una mayor justicia fiscal y la búsqueda de recursos para financiar programas sociales y reducir la desigualdad. Diversas organizaciones internacionales y economistas han propuesto gravar a los multimillonarios como una forma de aumentar la recaudación y redistribuir la riqueza.
La administración de Sheinbaum ha priorizado el fortalecimiento de la recaudación a través de la fiscalización y la eliminación de prácticas de condonación de impuestos, lo que ha resultado en ingresos históricos para el gobierno. No obstante, la presidenta dejó claro que, por ahora, no se contempla una reforma fiscal que incluya un impuesto específico a las grandes fortunas, aunque la posibilidad de revisar una mayor contribución de los sectores con mayores ingresos sigue abierta. La decisión final dependerá de un análisis más profundo de las implicaciones económicas y sociales de dicha medida.











