La doctora Rubeliz Bolívar, una médica venezolana de 33 años con permiso de trabajo vigente, fue detenida por agentes de la Patrulla Fronteriza (CBP) este sábado en el aeropuerto de McAllen, Texas, mientras se dirigía con su hija de cinco años, ciudadana estadounidense, a California para una cita de asilo. Su esposo, Milenko Faria, denunció que la niña fue entregada a familiares después de pasar más de 16 horas sola, mientras que su esposa permanece detenida en el centro El Valle en Raymondville.
Según el relato de Faria a CNN, el agente de CBP cuestionó el estatus migratorio de Bolívar, a quien, a pesar de mostrar su permiso de trabajo válido hasta 2030, le fue informado que dichos documentos eran inválidos debido a su nacionalidad venezolana. Antes de ser trasladada al centro de detención, Bolívar logró comunicarse con su esposo para informarle de su arresto.
Me dijo ahorita que extraña a su mamá Eso no está bien, ese trauma que le hicieron pasar no es correcto , expresó Faria, visiblemente afectado por la situación. La niña fue finalmente entregada a un familiar la noche del sábado, después de permanecer sin su madre desde las 4 de la mañana.
Un portavoz de CBP emitió un comunicado indicando que Bolívar había permanecido en el país con su visa vencida desde 2017 y que no contaba con estatus legal. Además, afirmaron que la médica había dejado a su hija al cuidado de un familiar en la zona.
Faria refuta esta versión, señalando que su esposa se había acogido al Estatus de Protección Temporal (TPS) para venezolanos y que ya tenía en trámite un proceso de asilo y residencia a través de él, iniciado incluso antes de la suspensión de las protecciones contra la deportación para venezolanos por parte del gobierno de Trump. Su cita de asilo estaba programada para el 16 de abril.
Este incidente se suma a la creciente preocupación por la detención de médicos extranjeros en el sur de Texas, en el contexto de la política migratoria más restrictiva implementada por el gobierno. Hace apenas una semana, el doctor Ezequiel Véliz, también venezolano, fue detenido por CBP en la misma región, donde existe una escasez crítica de profesionales médicos.
Bolívar ha residido en Estados Unidos por más de una década y se desempeñaba como residente de medicina de emergencias en el South Texas Health System, en el Valle del Río Grande. Su esposo describe su dedicación al trabajo, recordando sus largas jornadas y su vocación por la medicina.
El South Texas Health System había destacado previamente el trabajo de Bolívar en una publicación de Facebook, resaltando su elección de la región debido a la necesidad de médicos de emergencias y la oportunidad de atender a una población diversa y predominantemente hispana. La propia Bolívar había expresado su compromiso con la comunicación clara y empática con sus pacientes y sus familias, especialmente en una comunidad donde el 90% de la población es hispana, según datos de 2020 del American Immigration Council.
Antes de su llegada a McAllen, Bolívar trabajó como intérprete en un hospital de Santa María, California, facilitando la comunicación entre la comunidad hispana y los médicos estadounidenses.
La detención de Bolívar, al igual que la de Véliz, ha generado indignación entre la comunidad del sur de Texas. Congresistas y miembros de la comunidad médica han expresado su rechazo a las políticas migratorias que están afectando a médicos extranjeros, dejándolos en un limbo legal y poniendo en riesgo la atención médica en la región.
El Colegio Estadounidense de Médicos de Urgencias (ACEP) y la Asociación de Residentes de Medicina de Emergencias (EMRA) emitieron un comunicado conjunto expresando su profunda preocupación por la detención de Bolívar, destacando que es una profesional autorizada legalmente para trabajar y que se dedica a atender a pacientes en una de las regiones más desatendidas del país.
Detener a médicos que sirven legalmente en comunidades que los necesitan no es solo una política migratoria , señalaron, es una herida directa al sistema de salud .
El congresista demócrata Joaquín Castro también se pronunció al respecto, denunciando que ICE está apuntando a médicos que sirven a nuestras comunidades y que estas acciones están rompiendo familias y perjudicando a los pacientes .
Faria, por su parte, asegura que está buscando la liberación de su esposa por todos los medios legales posibles, con el apoyo de su abogado, y agradece la movilización de congresistas y la comunidad médica en su caso.
No vamos a descansar hasta que ella sea liberada , afirmó, relatando los días de incertidumbre y angustia que ha vivido desde la detención de su esposa. La situación pone de manifiesto las consecuencias de las políticas migratorias actuales y el impacto que tienen en las familias y en el sistema de salud de Estados Unidos. La comunidad médica y los defensores de los derechos de los inmigrantes continúan exigiendo una solución a este caso y a la situación de otros profesionales extranjeros que se encuentran en una situación similar.












