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DORMIR PARA SOBREVIVIR: Curiosidades del sueño animal

DORMIR PARA SOBREVIVIR: Curiosidades del sueño animal

El sueño, un proceso esencial para la salud y el equilibrio de los organismos, tanto humanos como animales, se manifiesta de formas sorprendentes en la naturaleza. Más allá de una necesidad biológica, dormir se convierte en una estrategia de supervivencia, especialmente para aquellos animales que deben descansar sin exponerse a depredadores. A lo largo de la evolución, diversas especies han desarrollado métodos únicos para dormir, adaptados a su hábitat, estilo de vida y requerimientos específicos. Algunas especies duermen apenas unos minutos, mientras que otras se sumergen en horas de profundo reposo. Incluso existen animales capaces de descansar utilizando solo la mitad de su cerebro.

Los golfinhos, por ejemplo, exhiben un tipo de sueño denominado uni-hemisférico. En este estado, solo un hemisferio cerebral descansa mientras el otro permanece activo. Esta adaptación les permite continuar nadando y ascender a la superficie para respirar, una necesidad vital dado que, a diferencia de los humanos, no respiran de forma automática. Mantener un lado del cerebro alerta también les ayuda a detectar posibles amenazas en el entorno marino.

Los caballos, por su parte, tienen la capacidad de dormir de pie gracias a un sistema especializado en sus patas que bloquea sus articulaciones. Este mecanismo les permite descansar sin gastar demasiada energía y estar preparados para huir rápidamente ante la presencia de depredadores. No obstante, también necesitan periodos de sueño profundo tumbados, aunque sean breves. Este comportamiento es común en animales de gran tamaño que habitan en áreas abiertas.

Las jirafas son conocidas por dormir muy poco, generalmente entre 30 minutos y 2 horas diarias. Este tiempo de descanso reducido está relacionado con la necesidad constante de vigilancia contra depredadores como los leones. Cuando duermen profundamente, suelen tumbarse y curvar su largo cuello sobre el cuerpo, pero lo hacen por periodos muy cortos. La mayor parte de su descanso se compone de breves siestas.

En el extremo opuesto, los murciélagos pueden dormir hasta 20 horas al día, siendo considerados uno de los animales que más tiempo dedican al descanso. Suelen dormir boca abajo, lo que facilita una rápida huida en caso de peligro. Este prolongado periodo de sueño está vinculado a su naturaleza nocturna, siendo animales activos principalmente durante la noche. Además, su metabolismo energético favorece el descanso prolongado, ayudándoles a conservar energía para la caza nocturna.

Algunas especies de aves han desarrollado la capacidad de dormir mientras vuelan, especialmente durante largas migraciones. Al igual que los golfinhos, utilizan el sueño uni-hemisférico, manteniendo un lado del cerebro alerta para continuar volando y evitar colisiones o ataques. Esta adaptación es esencial para recorrer grandes distancias sin necesidad de detenerse.

Los leones, por su parte, pueden dormir entre 16 y 20 horas al día, especialmente después de alimentarse. Este comportamiento está relacionado con el alto gasto de energía durante la caza. Dado que no cazan todos los días, necesitan conservar su energía siempre que sea posible. El descanso prolongado también contribuye a la recuperación muscular.

Los elefantes duermen, en promedio, entre 2 y 4 horas al día y pueden alternar entre dormir de pie y tumbados. En entornos más seguros, como áreas protegidas, tienden a tumbarse con mayor frecuencia. En la naturaleza, prefieren dormir de pie para reaccionar rápidamente ante posibles amenazas. Este comportamiento varía según el nivel de riesgo del entorno.

Recientemente, una investigación publicada en la revista Nature por científicos del Okinawa Institute of Science and Technology (OIST) en colaboración con la Universidad de Washington, reveló que los pulpos, al igual que los humanos, alternan entre dos etapas de sueño: una tranquila y otra activa que se asemeja al sueño REM (movimiento rápido de los ojos) en mamíferos. El estudio, titulado Wake-like skin patterning and neural activity during octopus sleep , proporciona nuevas perspectivas sobre la complejidad del sueño en los invertebrados.

En resumen, el sueño en el reino animal es un fenómeno diverso y fascinante, moldeado por la evolución para asegurar la supervivencia en una amplia gama de entornos y estilos de vida. Desde el sueño uni-hemisférico de los golfinhos hasta el prolongado descanso de los murciélagos, cada especie ha desarrollado estrategias únicas para conciliar el sueño y mantenerse a salvo en un mundo lleno de peligros.

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