La crisis económica que atraviesan los medios de comunicación se ha visto drásticamente acelerada por la proliferación de bots de inteligencia artificial (IA). Estos bots no solo se apropian del contenido generado por las editoriales para alimentar respuestas rápidas y sintetizadas en plataformas como ChatGPT, Perplexity y Gemini, sino que, al hacerlo en tiempo real, impactan de manera inmediata y severa en los ingresos de las empresas de información.
Según un estudio reciente de Akamai, empresa líder en ciberseguridad que gestiona un tercio del tráfico global de Internet, la actividad de estos bots de IA experimentó un aumento del 300 por ciento solo en la segunda mitad del año pasado. El sector de los medios de comunicación se posiciona como el segundo más afectado por esta actividad.
Gran parte de este tráfico no se limita a la recopilación de información para el entrenamiento de modelos de IA, una práctica ya conocida. Una proporción significativa se dedica al robo de contenido en tiempo real para ofrecer resúmenes de noticias de última hora a través de chatbots, lo que representa una clara vulneración de los derechos de autor y una pérdida directa de ingresos para las editoriales.
El impacto en el tráfico web es alarmante. Akamai revela que, a medida que los usuarios recurren a los chatbots de IA para obtener respuestas a sus consultas en lugar de visitar directamente los sitios web de las empresas editoriales, las visitas a las páginas y el tráfico de referencia disminuyen de forma significativa. Un estudio de TollBit, basado en datos del último trimestre de 2024, cuantifica esta caída en un drástico 96 por ciento en el tráfico de referencia proveniente de la búsqueda tradicional en Google.
Incluso cuando los chatbots citan las fuentes originales utilizadas para generar sus resúmenes, esta práctica no compensa la pérdida de tráfico. Los bots de IA están socavando los modelos de negocio de la industria editorial, incluyendo los muros de pago, las suscripciones y los ingresos publicitarios. El informe de Akamai enfatiza que esta situación pone en peligro la sostenibilidad económica de las empresas de información.
Un estudio del Pew Research Center, basado en el análisis de 68,000 consultas realizadas a chatbots, revela que solo el 1 por ciento de ellas remitía a la fuente original de la información.
El panorama actual se caracteriza por la creciente presencia de bots en Internet. Cloudflare estima que un tercio del tráfico mundial es generado por bots, y dentro de este ecosistema, los recolectores aquellos que acceden a la información de los portales de noticias en tiempo real para ofrecerla a los usuarios de chatbots se han multiplicado, concentrando actualmente una cuarta parte del tráfico de IA en las plataformas de medios.
Según un informe de la plataforma Human, el tráfico automatizado en Internet está creciendo a un ritmo ocho veces superior al del tráfico humano. En 2025, el 95 por ciento de la actividad generada por IA se concentró en cuatro sectores clave: comercio minorista y electrónico, distribución de contenidos en tiempo real (streaming), medios de comunicación y turismo.
Human explica que estos sectores son particularmente valiosos para los productos de IA debido a la disponibilidad de datos estructurados y actualizados con frecuencia, así como al potencial de utilidad para los usuarios finales.
El control de este tráfico se concentra en pocas manos. Los bots de OpenAI representan aproximadamente el 69 por ciento del tráfico generado por IA observado por Human, seguidos por Meta-ExternalAgent con un 16 por ciento adicional y Claude, de Anthropic, con alrededor del 11 por ciento.
En el sector editorial, entre julio y diciembre de 2025, OpenAI, Meta y ByteDance fueron identificados por Akamai como los tres principales proveedores o propietarios de agentes de IA que afectaron negativamente a las empresas de medios.
Patrick Sullivan, director de tecnología y estrategia de seguridad de Akamai, advierte que los bots de IA están minando los flujos de ingresos principales, como la publicidad y las suscripciones, al tiempo que aumentan los costos de infraestructura y disminuyen la visibilidad de la marca .
Más allá de los casos aislados que han resultado en un deterioro de la reputación debido al uso de IA en los medios, la resistencia de las empresas editoriales parece insuficiente frente al poder de las grandes empresas tecnológicas. Sin embargo, las encuestas revelan que los usuarios siguen otorgando mayor credibilidad al periodismo realizado por humanos.
Una encuesta del Pew Research Center realizada en el verano de 2024 indica que la mitad de los adultos estadounidenses considera que la IA tendrá un impacto negativo en las noticias que reciben (50 por ciento), mientras que solo el 10 por ciento lo ve como algo positivo. Un 23 por ciento anticipa un efecto ambivalente y un 16 por ciento no está seguro.
Además, el 41 por ciento de los adultos estadounidenses cree que la IA redactaría noticias de menor calidad que los periodistas, mientras que solo el 19 por ciento opina lo contrario y un 20 por ciento considera que su desempeño sería similar.
La encuesta también revela que seis de cada diez personas prevén que la IA diezmará los puestos de trabajo en los medios durante las próximas dos décadas.
En lo que existe un consenso generalizado entre los encuestados del Pew Research Center (92 por ciento) es en la preocupación por la posibilidad de recibir información inexacta generada por la IA.










