El gobierno de José Antonio Kast se prepara para presentar un ambicioso proyecto de ley de Reconstrucción, considerado por la oposición como una madre de todas las batallas y por el oficialismo como crucial para revertir el bajo crecimiento económico de la última década. La iniciativa, que incluye más de 40 medidas, se ha retrasado debido a factores como el alza del petróleo y la necesidad de unificar criterios dentro de la coalición de gobierno. Sin embargo, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ha reafirmado el compromiso de avanzar con el plan, describiéndolo como el primer shock de oferta positivo en 25 años .
El proyecto, de 70 páginas, busca reducir la burocracia, disminuir el impuesto a las empresas del 27% al 23% de forma gradual, reactivar el mercado inmobiliario con un IVA del 0% para la vivienda, eliminar contribuciones a la primera vivienda para adultos mayores, ofrecer subsidios al empleo formal y reducir temporalmente el impuesto a la herencia y donaciones. Además, contempla la eliminación del impuesto a la venta de acciones y un mecanismo de invariabilidad tributaria para grandes inversiones.
Inicialmente, el proyecto incluía un plan de reconstrucción del orden legal y de seguridad pública, con medidas contra la usura, el crédito informal y el contrabando de cigarrillos. No obstante, estas medidas han sido marginadas del texto actual para agilizar la tramitación.
El gobierno busca una aprobación rápida del proyecto, convencido de que reactivará la economía durante su mandato. El diputado y presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, estima que la aprobación este año es indispensable . A pesar de las diferencias internas, el oficialismo ha acordado presentar un paquete único de medidas, rechazando la propuesta de la oposición de dividir el proyecto en varias partes, calificándolo de ley tutifruti .
La estrategia del gobierno se discutió en una reunión liderada por el Presidente Kast en La Moneda, con la participación de los ministros de Hacienda, Interior y Segpres, así como asesores clave. Aunque se consideró postergar el ingreso del proyecto al Congreso, finalmente se anunció que Kast realizará su primera cadena nacional el miércoles 15 a las 21 horas para presentar el plan.
Quiroz se reunió con los parlamentarios oficialistas de las comisiones de Hacienda para insistir en la presentación de un paquete único, aunque se abrió la posibilidad de ajustar la gradualidad de la rebaja del impuesto corporativo y la gratuidad universitaria. El diputado republicano Agustín Romero, presidente de la Comisión de Hacienda, enfatizó que todas las iniciativas se relacionan unas con otras y que la división del proyecto perdería sentido .
El gobierno también ha extendido sus contactos más allá de la coalición, buscando el apoyo de parlamentarios de otros partidos. El jefe de la bancada de diputados PPD, Raúl Soto, se reunió con Quiroz para expresar sus dudas y proponer medidas adicionales para la clase media y las pymes, incluyendo un paquete de mitigación social más robusto ante el alza de los combustibles.
Soto, sin embargo, reiteró la necesidad de separar el proyecto, especialmente en lo que respecta a los temas tributarios, advirtiendo sobre el riesgo de un efecto manzana podrida que podría contaminar todo el paquete. Sugirió involucrar a los ministros Alvarado y García en las negociaciones con la oposición, destacando su mayor apertura al diálogo.
Expertos económicos, como Rodrigo Wagner, excoordinador macroeconómico de Mario Marcel, han advertido sobre la importancia de una reforma tributaria compensada para mantener la estabilidad fiscal. Wagner, quien participó en un encuentro con senadores de oposición, enfatizó la necesidad de que las rebajas de impuestos se compensen con aumentos en otras áreas de ingresos o recortes en gastos.
La senadora Paulina Vodanovic, integrante de la comisión de Hacienda, se mostró escéptica ante la propuesta de bajar el impuesto corporativo y la reducción transitoria del impuesto a las donaciones, afirmando que no apoyará medidas que beneficien a los superricos . Vodanovic también abogó por separar las medidas del proyecto, destacando la experiencia dialogante de los ministros Alvarado y García.
En el oficialismo, se reconoce la existencia de diferentes posturas entre los parlamentarios, divididos entre halcones más intransigentes y palomas más dispuestas a ceder en busca de acuerdos. Sin embargo, se mantiene la disposición al diálogo y la búsqueda de un respaldo transversal, emulando el éxito de la reforma de pensiones del gobierno anterior.
Fuentes gubernamentales confidencian que el proyecto misceláneo incluye la baja del impuesto de primera categoría y la reducción de la burocracia para grandes inversiones. No obstante, se está evaluando morigerar la gradualidad de la rebaja del tributo corporativo, en respuesta a las peticiones de la oposición. El esquema original contempla rebajas de 1,5% en 2027 y 2028, y un 1% adicional en 2029, para alcanzar una tasa del 23%.
Otro tema polémico es la limitación de la gratuidad universitaria a mayores de 30 años, medida que algunos parlamentarios oficialistas proponen eliminar para evitar tensiones. También se discute la forma de compensar la pérdida de ingresos para las municipalidades debido a la eliminación de contribuciones a la primera vivienda para adultos mayores, considerando la creación de un fondo especial.
Finalmente, se analiza la propuesta del excandidato presidencial Franco Parisi de restituir el Fondo de Utilidades Tributarias (FUT) como una forma de incentivar la inversión. El ministro Quiroz ha manifestado su interés en explorar esta opción, buscando alternativas para la reintegración del sistema tributario.











