El Ministerio de Hacienda logró captar 2.000 millones en bonos locales en un período de menos de tres meses, una operación que, si bien diversifica las fuentes de financiamiento, se realizó a través del mercado internacional y plantea interrogantes sobre el riesgo cambiario y las tasas obtenidas. Las condiciones pactadas sugieren que el país podría haber obtenido mejores términos con una colocación directa de eurobonos, pero la estrategia implementada buscó evitar presiones en el mercado interno y encarecimiento del crédito para empresas y familias.
La decisión de no recurrir a colocaciones locales responde a la intención de Hacienda de no elevar las tasas de interés en colones, lo que podría afectar negativamente la actividad económica. Sin embargo, analistas financieros advierten que esta estrategia no está exenta de riesgos, principalmente relacionados con la posible depreciación del colón frente al euro, lo que incrementaría el costo real de la deuda.
Las colocaciones se realizaron en dos tramos: el primero, por 1.000 millones con vencimiento en noviembre de 2030, obtuvo una tasa nominal bruta de 6,47% y un rendimiento final de 5,51%. El segundo tramo, también por 1.000 millones, vence en enero de 2036, con una tasa nominal bruta de 7,06% y un rendimiento final de 6,01%.
A diferencia de los eurobonos, que requieren la aprobación de dos tercios de la Asamblea Legislativa y se emiten en mercados internacionales, estos títulos se inscribieron como bonos locales bajo la potestad de la Tesorería Nacional, utilizando la plataforma de la Bolsa Nacional de Valores (BNV). Este proceso, regulado por la Ley de la Administración Financiera y la Ley Reguladora del Mercado de Valores, permitió a Hacienda definir montos y tasas de manera autónoma. La segunda colocación se ejecutó a través de BAC Puesto de Bolsa, siguiendo las normas establecidas por la BNV.
Según Laura Montero, vicepresidenta de Relaciones Corporativas de BAC, la transacción se realizó bajo un esquema de negociación estándar, donde el monto, la tasa y la moneda fueron establecidos por el Ministerio de Hacienda. La identidad de los inversionistas, confirmados como institucionales extranjeros, se mantiene confidencial por regulaciones bursátiles.
Analistas del sector financiero interpretan estos resultados bajo el concepto de derecho de piso , considerando que es la primera incursión de Costa Rica en la emisión de deuda en euros. Este término se refiere al costo inicial de ingresar a un nuevo mercado, donde los inversionistas exigen rendimientos más altos debido a la falta de historial del emisor.
Javier Cortés, estratega de inversiones de BN Valores, señala que el rendimiento del bono con vencimiento en 2036 (6,01%) es razonable en comparación con Colombia (6,35%) en condiciones similares. Sin embargo, la emisión costarricense obtuvo rendimientos superiores en 160 puntos base en comparación con Perú y México para el mismo plazo. El bono con vencimiento en 2030 (5,51%) presenta un resultado menos favorable, con Colombia alcanzando un 4,83% para ese plazo y Costa Rica superando en 225 puntos base a Perú y México.
Comparativos de BN Valores indican que los rendimientos que se habrían obtenido mediante una emisión de eurobonos habrían sido de 5,20% para el bono con vencimiento en 2030 y de 5,30% para el de 2036, cifras inferiores a las finalmente alcanzadas. No obstante, se aclara que la comparación debe considerar las expectativas de variación cambiaria.
Cortés argumenta que captar estos montos en el mercado interno, entre inversionistas en dólares, probablemente habría generado presiones al alza en las tasas de interés, lo que se evitó gracias al mecanismo utilizado por Hacienda. Además, señala que, aunque las tasas de colocación fueron superiores a las de los eurobonos, no se observó una penalización significativa por tratarse de deuda inscrita en el mercado local.
La operación se considera exitosa por expertos como Jorge Martínez Esquivel, economista y analista financiero, quien destaca que se logró la concentración de la compra por parte de un gran inversionista y se abrió la puerta a futuras emisiones en euros. Mauricio Moya, líder de Inversiones de Grupo Financiero Mercado de Valores, resalta el impacto en la gestión de la deuda, permitiendo un manejo más eficiente de los vencimientos.
Adriana Rodríguez, gerenta general de Acobo Puesto de Bolsa, señala que la colocación no representó una ventaja financiera frente a una emisión en colones o dólares, pero sí aportó un beneficio estratégico al permitir la incursión en nuevos mercados y la atracción de inversionistas. Vidal Villalobos, del Grupo Prival, coincide en que Hacienda debe pagar un derecho de piso por ser la primera emisión en euros, pero esto le permite diversificar mercados y clientes.
A pesar de los beneficios, el uso del euro introduce un nuevo riesgo cambiario. Una depreciación del colón frente a esta moneda podría revertir la ventaja en tasas obtenida. El Banco Central de Costa Rica (BCCR) dispone de 1.050 millones en reservas, lo que cubriría una eventualidad inmediata, pero el remanente de la deuda debería cubrirse mediante una conversión cambiaria, exponiendo al país a un posible encarecimiento del euro.
Róger Madrigal, presidente del BCCR, asegura que la institución mantiene reservas y encajes en euros, lo que permite a Hacienda gestionar el riesgo de manera eficiente. Ariel Barrantes, director de Gestión de Deuda Pública del Ministerio de Hacienda, explica que la emisión en euros evitó presiones en el mercado local tras la no aprobación de la ley de Eurobonos.
La estrategia de Hacienda busca ampliar su base de inversionistas y alternativas de financiamiento en un contexto de acceso limitado a emisiones internacionales tradicionales. Sin embargo, José Luis Arce, economista de FCS, advierte sobre la insistencia del gobierno en recurrir al financiamiento internacional, incluso sin una necesidad clara, y el riesgo de aumentar la deuda denominada en euros.
En conclusión, la emisión de bonos en euros representa una estrategia innovadora para diversificar las fuentes de financiamiento de Costa Rica, pero conlleva riesgos cambiarios que deben ser gestionados cuidadosamente. La operación cumplió su propósito de evitar presiones en el mercado interno y abrir la puerta a nuevas oportunidades, pero su éxito a largo plazo dependerá de la estabilidad del colón frente al euro y la capacidad del país para cumplir con sus obligaciones en esta moneda.











