El acuerdo de alto el fuego alcanzado el martes para frenar la guerra entre Estados Unidos e Irán por dos semanas, justo antes de que venciera un ultimátum del presidente Donald Trump, alivia sin dudas la tensión en Oriente Medio. Sin embargo, la falta de detalles concretos y la confusión sobre varios puntos del pacto contrastan con la rápida victoria que proclama el régimen iraní, mientras que el jefe de la Casa Blanca se mantiene inusualmente reservado.
Expertos consultados por Clarín coinciden en que Trump creó esta bomba de tiempo al imponer un plazo límite y luego se dio cuenta de que Irán no iba a ceder a sus demandas , y que ahora Teherán, al controlar el estratégico estrecho de Ormuz, enfatizará al mundo que controla un centro neurálgico de la economía mundial . Algunos analistas incluso hablan de una derrota humillante para el republicano, anticipando un regreso al statu quo anterior a la guerra que el mismo Trump inició .
La propuesta de 10 puntos presentada por Irán, que Trump aceptó como base para negociar un acuerdo final, incluye exigencias significativas. Teherán demanda el fin permanente de la guerra y de cualquier ataque contra el "Eje de la Resistencia", su red de aliados regionales, incluyendo a Hezbollah. Además, solicita el establecimiento de un protocolo formal para el paso por el Estrecho de Ormuz, garantizando un papel de supervisión para Irán.
El comunicado del régimen iraní, reportado por medios locales, también incluye el reconocimiento del derecho de Irán al enriquecimiento de uranio, la retirada de las fuerzas de combate estadounidenses de todas las bases y puntos de despliegue militar en la región , la compensación completa por los daños de guerra, el levantamiento de todas las sanciones contra Irán y la liberación de todos los activos iraníes retenidos en el extranjero.
Esta mañana, Trump declaró que Irán no enriquecerá uranio, pero aún está por verse qué se acuerda finalmente al final de las negociaciones. La mayoría de estas demandas eran consideradas inaceptables para EE.UU. hasta hace poco tiempo.
Era evidente que Trump buscaba una salida rápida a un conflicto que se prolongó por 39 días de ataques, superando las expectativas iniciales del presidente y generando consecuencias negativas en el ámbito interno. La guerra es rechazada por casi el 60% de los estadounidenses, quienes observan el aumento del precio del combustible y temen la inflación.
De cara a las elecciones legislativas de noviembre, esta situación representaba una carga fatal para el republicano, cuya popularidad se encuentra entre las más bajas de cualquier presidente en esta etapa de su mandato, habiendo prometido evitar involucrarse en conflictos externos.
Pasada la medianoche, Trump intentó retomar el control de la narrativa a través de su red social Truth Social, proclamando que había sido un gran día para la paz mundial y afirmando que Irán fue quien solicitó frenar la guerra. Anunció que EE.UU. colaboraría con el tráfico en el estrecho de Ormuz y que Irán podría iniciar su proceso de reconstrucción, prometiendo cargar suministros de todo tipo y augurando el inicio de una era dorada en Oriente Medio .
Alan McPherson, director del Centro para el Estudio de la Fuerza y la Diplomacia de Temple University, explicó a Clarín que la noticia alivia considerablemente la presión sobre ambas partes, especialmente sobre Trump, quien creó esta bomba de tiempo al imponer un plazo límite y luego se dio cuenta de que Irán no iba a ceder a sus demandas .
Su mayor temor es quedar como un perdedor en una negociación, e Irán, incluso con su autodestrucción, lo habría hecho quedar como un perdedor si la guerra hubiera continuado , agregó. Al vincular una paz de dos semanas a la apertura del estrecho, Irán enfatizará ante el mundo que controla un centro neurálgico de la economía mundial .
McPherson también señaló que la intervención diplomática de China probablemente fue resultado del aumento de los precios del petróleo, y esta ruptura, si se mantiene, debería impulsar los mercados y hacer que Trump se dé cuenta de que necesita una salida definitiva de esta desastrosa guerra que él eligió .
El experto sospecha que Trump simplemente declarará, dentro de dos semanas, que él ha reabierto el estrecho y que Irán nunca más amenazará al mundo exterior. Esa será su salida: un regreso al statu quo anterior a la guerra que él mismo inició. Claro que Trump es impredecible y mentiroso, así que podría pensar que lo perciben como un perdedor y romper el alto el fuego .
Kristian Coates Ulrichsen, investigador para Oriente Medio en el Instituto Baker de Rice University, advierte que hay que esperar para ver si el alto el fuego se mantiene y si todas las partes respetan la pausa en las operaciones militares. Esto obviamente incluye a Israel, y hasta el momento no está claro cuál es la posición israelí ni si participó en el proceso de diálogo mediado por Pakistán .
El primer ministro paquistaní anunció el martes que cesarían los ataques en El Líbano, mientras que el jefe de Gobierno israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó que el acuerdo no incluía la ofensiva en ese país.
Coates Ulrichsen también advierte sobre la posible tensión en cuanto al orden del alto el fuego, si funcionarios israelíes y estadounidenses exigen que Irán reabra primero el estrecho de Ormuz y los funcionarios iraníes responden que primero deben cesar los combates antes de tomar cualquier medida en Ormuz.
Cada parte gana tiempo para determinar si la otra es creíble en su deseo genuino de un acuerdo de paz, dado que en dos ocasiones durante el último año Estados Unidos ha autorizado acciones militares contra Irán mientras ambas partes estaban dialogando. Por lo tanto, existe una gran falta de confianza y ni Estados Unidos junto con Israel ni Irán creen actualmente que la otra parte esté negociando de buena fe. Si el alto el fuego de dos semanas se mantiene, será una importante medida para generar confianza. Pero, si fracasa, hará que cualquier acuerdo de paz sea mucho más difícil de alcanzar .
Para Osamah Khalil, director del Programa de Relaciones Internacionales de Syracuse University, el alto el fuego de dos semanas es una buena noticia. Este conflicto era totalmente evitable y la culpa recae enteramente en el presidente Donald Trump .
Khalil señaló que la guerra se basó en las evaluaciones erróneas del primer ministro israelí Netanyahu sobre el debilitamiento del gobierno y el ejército iraníes y agregó que Trump lanzó el ataque contra Irán en contra del consejo de planificadores clave del Pentágono y de la comunidad de inteligencia, y sin consultar a los aliados europeos de Washington .
Según el analista, Irán ha sufrido graves daños a causa de los ataques aéreos estadounidenses e israelíes, con un elevado número de víctimas civiles. Sin embargo, el gobierno y las fuerzas armadas se mantienen en el poder y gozan, posiblemente, de mayor popularidad que antes de la guerra, debido a la oposición nacionalista a los ataques .
Además, los planes de Trump y Netanyahu para un cambio de régimen se han desmoronado. Irán aún conserva el control del estrecho de Ormuz y de todo su territorio. También mantiene un importante arsenal de misiles y drones en caso de que se reanuden los combates, así como sus reservas de uranio altamente enriquecido. Lo más importante es que el presidente Trump reconoció que la propuesta iraní de diez puntos para poner fin al conflicto sería la base de las negociaciones, y no sus posturas maximalistas, que fueron las que lo iniciaron .
Khalil augura que si se llega a un acuerdo basado en la propuesta iraní, especialmente en el levantamiento de las sanciones y las garantías contra futuros ataques, Teherán saldrá de esta guerra maltrecho pero victorioso, justo lo contrario de lo que Trump y Netanyahu afirmaron que ocurriría .
Además, señala que estas acciones contribuyeron a socavar aún más la reputación de Estados Unidos, sus relaciones con socios y aliados, y revelaron que Estados Unidos, bajo el mandato de Trump, no solo era poco fiable, sino también inestable .
Y concluye que si bien Trump proclamará la victoria, como lo ha hecho durante más de un mes, esta es una derrota humillante para Estados Unidos que ha puesto al descubierto la fragilidad de su postura militar global. Y tendrá repercusiones para el resto de su segundo mandato y más allá .








