Nueva York, – El Partido Revolucionario Moderno (PRM) enfrenta una crisis interna que imposibilita la realización de sus elecciones de autoridades, según un análisis publicado por un miembro de la organización. La seccional del partido en Nueva York se encuentra en el centro de esta problemática, que se extiende a la elección de su candidato presidencial para 2027.
El análisis, firmado por Arsenio Devares, expone tres razones principales que obstaculizan la búsqueda de un consenso para las elecciones, tal como lo establecen los estatutos y leyes del partido. La primera de ellas radica en la percepción de que los militantes utilizan su poder de voto para exigir responsabilidades a los funcionarios gubernamentales que también son dirigentes del partido, amenazando con reemplazarlos por figuras que consideren más comprometidas con la institucionalidad.
Devares argumenta que esta dinámica genera un clima de tensión y desconfianza, ya que los funcionarios temen perder sus cargos si no ceden a las demandas de los militantes. Esto, a su vez, dificulta la posibilidad de llegar a acuerdos y consensos en el marco de las elecciones internas.
La segunda razón mencionada se refiere a la gran cantidad de aspirantes a cargos uninominales, tanto con méritos comprobados como sin ellos. Devares sostiene que esta situación hace imposible un consenso que no afecte la meritocracia y los años de sacrificio de los dirigentes y militantes que cumplen con las condiciones políticas y estatutarias del partido.
El autor advierte que priorizar a los aspirantes con menos trayectoria podría desmotivar a los militantes más antiguos y comprometidos, generando un clima de frustración y descontento dentro de la organización. Además, considera que esta situación podría debilitar la cohesión interna del partido y dificultar la consecución de sus objetivos políticos.
La tercera razón expuesta por Devares tiene que ver con la crisis política y económica internacional, que impide que el partido asuma los costos económicos de celebrar dos convenciones separadas: una para elegir a sus autoridades en 2026 y otra para seleccionar a su candidato presidencial en 2027.
Devares propone, en este sentido, la celebración unificada de ambas convenciones en 2027, bajo la supervisión y arbitraje de la Junta Central Electoral. Esta propuesta busca reducir los costos económicos y simplificar el proceso electoral, al tiempo que garantiza la transparencia y la legitimidad de los resultados.
El autor enfatiza que los reglamentos del partido son claros al respecto, estableciendo que la soberanía reside exclusivamente en la militancia y se ejerce a través de sus organismos. En este sentido, critica la idea de utilizar a las bases del partido únicamente como un instrumento para obtener votos, olvidándose de sus necesidades y aspiraciones.
Devares se identifica con la convención del voto universal, con un padrón cerrado de militantes, y aboga por un proceso electoral justo y equitativo. Advierte que sustituir los métodos establecidos por mecanismos no contemplados en los reglamentos sería desnaturalizar los principios del centralismo democrático y sentar un precedente peligroso.
El autor critica a aquellos que buscan sustituir los métodos idóneos por mecanismos que no están contemplados en los reglamentos, argumentando que esto sería desnaturalizar los principios del centralismo democrático. Advierte que establecer un precedente de este tipo podría abrir la puerta a la manipulación y al abuso de poder, socavando la confianza de los militantes en el partido.
Devares también se opone a la idea de que las elecciones internas sean un premio al mérito, argumentando que la política debe estar al servicio de la ciudadanía y no ser una búsqueda de beneficios personales. Advierte que abrir la puerta a individuos sin trayectoria ni compromiso con el partido podría desplazar a aquellos que han dedicado su vida a la organización.
Finalmente, Devares expresa su convicción de que el proceso electoral es irreversible y que las autoridades serán elegidas, permitiendo que el partido siga adelante. Considera que ya es demasiado tarde para suavizar las posturas y que la única opción viable es seguir adelante con el proceso electoral tal como está establecido.
El análisis de Devares plantea serias interrogantes sobre el futuro del Partido Revolucionario Moderno y su capacidad para superar la crisis interna que enfrenta. La falta de consenso y la tensión entre los diferentes sectores de la organización podrían debilitar su cohesión interna y dificultar la consecución de sus objetivos políticos. La celebración unificada de las convenciones en 2027, bajo la supervisión de la Junta Central Electoral, podría ser una solución viable para superar esta crisis y garantizar la transparencia y la legitimidad del proceso electoral. Sin embargo, la implementación de esta propuesta requerirá de la voluntad y el compromiso de todos los sectores del partido.


